Voces: Gerardo Ojeda Castañeda

por | 16 Jun 2017 | Entrevista, Voces para una comunicación científica eficiente

Coordinador general académico de ILCE en México​

Actualmente,es Coordinador General Académico de ILCE en México. Además, es investigador, entre sus investigaciones destaca el Proyecto Prometeo. También, es consultor autónomo en áreas como el diseño, dirección y coordinación de proyectos audiovisuales educativos y culturales, asesoría y formación. En su carrera ha desempeñado cargos como Secretario Técnico de ASECIC y el de director técnico de la UNED. Esto es tan solo una muestra de los muchos cargos y puestos de responsabilidad que ha ostentando en su larga carrera profesional.

Conceptualización de la comunicación

Mario Rajas: En primer lugar, nos interesa conocer qué opina sobre el papel de la comunicación dentro de los planes de investigación competitivos. ¿Cuál cree que es la función que cumple la comunicación en los proyectos de investigación y si piensa que se cumple correctamente?

Gerardo Ojeda: La comunicación de hoy en día ha cambiado de manera radical. Es tal la transformación que se está produciendo que creemos que justamente el gran interrogante es preguntarse qué es hoy en día la comunicación. Es, evidentemente, muy diferente a lo que nos preguntábamos hace 30 a 40 años o lo que ocurría hace tan solo un año. Quizá sea muy exagerado, pero la comunicación está cambiando segundo a segundo.

Es evidente la necesidad de replantearse los modelos y las teorías de la comunicación con las que hemos venido trabajando los últimos años. La comunicación está viviendo momentos disruptivos de los que no nos damos cuenta, y que quizás vamos a percibir dentro de unos años porque son tan rápidos que no somos capaces de percibirlos en el día a día.

Seguimos aplicando el clásico modelo de la comunicación de emisor-mensaje-receptor que no casi no ha variado en 50 años de estudios de la comunicación. Pero viendo esto nos damos cuenta de que la comunicación, ese modelo teórico que podíamos desgranar y separar en sus diferentes elementos para analizarlo, ha cambiado. Ya no sabemos si va primero el emisor o va después el receptor, si el mensaje es más importante que el contexto, que el canal, que el soporte. Ahora nos estamos preguntando si ese modelo direccional de emisor-mensaje-receptor sigue siendo válido y si no fuera así ¿cómo habría que replantearlo?

El papel que el receptor juega hoy es tan fundamental como fue, en los años 60 y 70, el papel del emisor. No podemos olvidar que muchas de las teorías, como las de nuestro gran gurú Marshall McLuhan que decía que “el medio era el mensaje” ponían el énfasis en uno de los elementos del proceso de comunicación que era el medio. Hoy en día, habría que preguntarse cuál es el equivalente a ese eslogan de McLuhan de que el medio es el mensaje.

Sin embargo, me quiero quedar también con un concepto de McLuhan que hoy en día debe de tener un valor muy importante, sobre todo para los que estamos trabajando la comunicación educativa. Y ese concepto, que necesitamos reflexionar, seguramente también revolucionará nuestra concepción de la comunicación, y es el de las extensiones de hombre.

Yo me planteo, y es un trabajo que estoy realizando como investigador, dónde está, actualmente, el campo de la educación; la educación entendida más allá de la institucionalización, de los edificios, de las infraestructuras, de los recursos. Y es que la escuela está en el Ser Humano; está en esas extensiones que le son propias. Ya no está en lugares físicos, está en uno mismo a través del uso de todas esas extensiones que ofrecen las tecnologías. El reto está en explicarlo desde un modelo de comunicación, y ese es el trabajo de investigación que estamos realizando.

“Ahora nos estamos preguntando si ese modelo direccional de emisor-mensaje-receptor sigue siendo válido”

Hay una necesidad de explicar, por ejemplo, cómo ha cambiado esa comunicación que anteriormente podíamos denominar como intrapersonal, esa comunicación con uno mismo. Cómo ahora podemos hacer que esa comunicación intrapersonal sea una comunicación bidireccional o unidireccional o que sea una comunicación que venga de ti mismo hacia todos en general, y analizar cómo se retroalimenta con lo que se comunica. Ahora, muchas extensiones diferentes del hombre se articulan entre sí.

Por eso es importante que las instituciones empiecen a apoyar estos nuevos proyectos donde aparece un pensamiento disruptivo sobre la comunicación. Porque los modelos disruptivos de la educación parece que se empiezan a detectar y se les empieza a dar valor; pero los proyectos disruptivos de la comunicación, no.

En ese sentido la economía rige e impulsa proyectos disruptivos de la vida cotidiana porque hay ahí ganancias, hay lucro, hay nuevos negocios, nuevas iniciativas, nuevas empresas. ¿Cómo podemos, desde el mundo de la comunicación, apoyar este cambio, a pesar del aparato empresarial que hay sobre los medios de comunicación, y que se preguntan, todos los días, hacia donde van ir?

Anteriormente, los medios de comunicación podían proyectar lo que iban a vivir dentro de 10 o 15 años. Ahora, creo que no hay ningún medio de comunicación que, si tú le preguntas qué va a pasar dentro de 6 meses, te pueda responder cómo va a actuar. Ya no pueden proyectar como lo hacían antes. Por ejemplo, lo que en los años 60 se decía que “la prensa escrita muere porque aparecen los medios electrónicos”; ya nadie se atrevería a decir ese tipo de profecías. Estos debates ya no se dan. Y no se dan por la ignorancia, el desconocimiento y el poco estudio que se hace. Es necesario un gran debate reflexivo y esto es una responsabilidad de las facultades de Ciencias de la Información. Aprovechando la interdisciplinariedad y la transdisiciplinariedad que tienen las Ciencias de la Comunicación, es preciso crear este debate para que la sociedad pueda estar deliberando y no simplemente esperando a que alguien venga a enviarles una nueva revolución.

Foto: Claudia Martín-Carnerero Lara.

Planificación de la comunicación

M.R.: Habitualmente, un proceso de comunicación eficaz y eficiente comprende un conjunto de fases que son necesarias para alcanzar los objetivos que se fijan en el mismo: desde la fase de planificación hasta la de evaluación, pasando por la de desarrollo y difusión. Comenzando por la planificación en la fase de elaboración de proyecto: ¿Qué importancia cree que tiene una planificación adecuada de la comunicación, formación, divulgación y diseminación científica?

G.O.: La primera reflexión sobre la comunicación de la ciencia tiene que ver con que creo que absolutamente todo el mundo percibimos que es, en sí, una revolución en el campo de la comunicación. Pero no logramos visualizar cómo se está produciendo y cómo reorientar lo que hacíamos. Es evidente que, para todos aquellos que trabajamos durante años en el diseño de proyectos de comunicación, antes sabíamos los parámetros que era necesario tener en consideración durante el proceso de planificación.

Pero si en este momento estamos planteando que no sabemos hacia dónde va la comunicación, ¿cómo podemos abordarla?, ¿cómo podemos planificarla? ¿cuáles serían las actividades primordiales a hacer?

Si pensamos en el mundo audiovisual, antes sabíamos que había tres grandes fases en el proceso de la comunicación audiovisual que era la preproducción la producción y la postproducción. Cuando hacíamos un guión pensábamos que estábamos trabajando en la preproducción.

Pero la vida y la propia experiencia profesional de la gente nos enseña que muchas veces se puede llegar a la postproducción y desde esta plantear la preproducción y la producción. Anteriormente un equipo de grabación lo componían 4 o 5 personas, pero hoy en día muchas veces es una única persona la que realiza una grabación. Es el periodista el que lleva su cámara, el que graba, el que entrevista, el que edita, el que realiza la postproducción. Además, manda por satélite o por su línea telefónica, las imágenes. En esa polivalencia que se da, que muchos denominan como formación integral del comunicador, se muestra el profundo cambio en el modelo de producción, ya que en realidad todo este proceso, que antes lo teníamos muy bien identificado y estructurado, ahora ha cambiado porque no sólo se ha reducido, sino que está en la mente de ese periodista.

Por eso decíamos lo de las extensiones del hombre. Mientras está grabando ya está editando mentalmente, y está postproduciendo porque sabe cuáles son los secretos del material con el que trabaja. Pero, además, cuando está grabando está haciendo el guion para que, en el momento en que termine el producto, haya avanzado una gran cantidad de tiempo con un mínimo esfuerzo, consiguiendo un producto que anteriormente no hubiera sido posible si no hubiera contado con un gran equipo y un equipamiento importante.

“La comunicación de la ciencia es considerada por muchos en términos de formatos y géneros, pero se trata de un campo muy antiguo y que requiere formación”

Antes no te hubieras planteado problemas de producción audiovisual si no conocías un presupuesto, si no sabías hacia donde ibas porque, evidentemente, cada momento en que tú utilizabas un equipo era muy costoso. Hoy día, con todos los nuevos recursos, muchas veces ni nos planteamos cuánto nos va a costar. Arrancamos el proyecto y probablemente al final sea cuando nos demos cuenta que contando esfuerzo, tiempo y ciertos recursos limitados, podemos obtener algo a lo que siempre habíamos aspirado. Todos los que trabajamos para producción independiente buscamos realizar productos a muy bajo costo, con un gran esfuerzo mental pero quizá con un mínimo esfuerzo físico y económico.

Otro aspecto tiene que ver con que no hay que olvidar que la comunicación de la ciencia es considerada por muchos en términos de formatos y géneros, pero se trata de un campo muy antiguo y que requiere formación. Lo que es “lamentable”, y que habría que volver a plantear como un problema, es que la mayoría de las Facultades de las Ciencias de la Comunicación o de las Ciencias de la Información no se ha planteado la incorporación de la comunicación de la ciencia como una asignatura. Si se revisan los planes de estudio de muchas universidades son excepcionales las que tienen como asignatura la comunicación o el periodismo científico.

Ahora, el concepto de periodismo científico suena obsoleto. Nunca ha estado en el currículo de los comunicadores. Así que hay un déficit en esas funciones de la comunicación que son: informar, entretener, informar o educar.

Los que trabajamos en el ámbito de la educación vamos rezagados porque seguimos creyendo en esa diferenciación de las funciones de la comunicación. Y no nos damos cuenta que son cuestiones que van unidas, que tenemos que hacer educación entretenida, eduentretenimiento, eduinformación, y pareciera que eso es lo novedoso cuando siempre ha existido.

Hay un tercer aspecto sobre el que debemos reflexionar, y es la pregunta más importante: ¿Quién debe comunicar ciencia en esta sociedad? Es un debate muy antiguo pero que sigue siendo válido. ¿Debe comunicar el investigador, el trabajador que hace ciencia o es el comunicador profesional el que debe acercarse al mundo de la ciencia?

Ahí aparece otra figura que tampoco hemos resuelto y que hoy día vuelve a renacer que es el papel del mediador. Necesitamos todavía un mediador que aproveche todas estas tecnologías para la comunicación de la Ciencia y saque partido a este conocimiento tan especializado. Sin duda es un debate que tenemos que abrir.

Foto: Claudia Martín-Carnerero Lara.

Desarrollo y difusión de las acciones

M.R.: En relación al desarrollo de la comunicación y al proceso de difusión a través de las distintas acciones: ¿Qué acciones cree que están desarrollando mejor los proyectos de investigación? ¿Cuáles cree que podrían o deberían mejorarse?

G.O.: Es importante saber si estamos optimizando y aprovechando bien los recursos.

En este tema de la comunicación de la ciencia me parece muy importante que, por primera vez desde hace unos pocos años, hay instituciones que se plantean esta cuestión como algo prioritario. Quizá por esa idea idealista, o demagógica quizás, de que hay que comunicar ciencia a la sociedad, que los investigadores tienen que acercarse a la sociedad. Que los recursos que invierte la sociedad para investigación científica hacen necesario que esta sea participe. Toda esa corriente de ciencia ciudadana, incluso que los ciudadanos participen en el proceso de investigación, es muy importante.

Ahora las instituciones europeas que otorgan recursos para proyectos de investigación siempre exigen y piden que se incluya en el presupuesto una cantidad para elaborar algún material comunicativo. Anteriormente, eran las memorias, los informes, los libros, los textos, los artículos especializados. Pero hoy en día están sugiriendo que se graben cosas tanto para la radio para la televisión y, en esa convergencia digital, incluso para internet.

“Necesitamos todavía un mediador que aproveche todas estas tecnologías para la comunicación de la Ciencia y saque partido a este conocimiento tan especializado”

Sobre esto hay un aspecto importante que no hemos tocado, y es cómo debemos planificar para aprovechar bien esos recursos. Sabemos que estamos trabajando ya en plataformas multisoporte. Ya no comunicamos a través de un solo medio, así que hay que invertir adecuadamente contando con todos los medios que sean posibles. Por primera vez descubrimos lo que en los años 70 y 80 se decía referente a que los medios se complementan. Hoy sabes que tienes que trabajar de manera funcional, multifuncional y multiplataforma. El contenido o el mensaje que tú generes no lo puedes crear pensado para un único medio, lo tienes que configurar para todos los medios posibles porque estos se complementan entre sí.

El contenido visto desde las estrategias crossmedia y las narrativas transmedia plantea precisamente que los medios convencionales de comunicación no sólo se complementan, sino que los objetos comunicativos también lo hacen. Considero que las narrativas transmedia van a ser también importantes en la comunicación científica porque en este ámbito, conceptos actuales de la transmedia como el merchandising, en el que diferentes objetos vienen a complementar el contenido y el mensaje, van a ir aumentando su relevancia.

Pero, además, debemos plantearnos la irrupción, como soporte comunicativo, de nuevas tecnologías como el Internet de las cosas. ¿Cómo vamos a utilizar estos nuevos conceptos?, ¿cómo vamos a planificarlos? Puede que, en este nuevo contexto, necesitemos retomar el antiguo concepto de receptores reales y potenciales, para reinterpretarlo, pues tal vez sea en lo potencial donde encontraremos los mayores beneficios y una nueva propuesta comunicativa.

Foto: Claudia Martín-Carnerero Lara.

Evaluación

Por último, considerando su ámbito de experiencia:

M.R.: ¿Qué importancia le otorga, dentro del conjunto del proyecto, a la medición de la eficacia y eficiencia de las diferentes acciones de comunicación, diseminación, y de divulgación formativa? 

G.O.: Fíjate que cuando haces esa pregunta sobre la eficacia y la eficiencia, o la optimización como conceptos claves para poder planificar en el campo de la comunicación se produce una confrontación inclusive ideológica. Porque tú sabes que los conceptos vienen del mundo del capitalismo; es decir, eres eficiente, eficaz y optimizas recursos para tener mayores ganancias, mayor rentabilidad para que realmente se sienta que estas aprovechando los recursos y que no los estas malgastando.

Cuando esto lo planteas en aquellas propuestas de comunicación llamadas alternativas, de comunicación al servicio de la sociedad, donde los recursos deben de estar para que la sociedad genere sus propios contenidos, ahí, yo no sé si la eficacia o la eficiencia y la optimización de recursos sea la clave. Pero, el problema es que tampoco tenemos un modelo de respuesta alternativa.

Se ha discutido si estos modelos que buscan el bienestar humano no deberían plantearse tanto desde la rentabilidad económica como desde el concepto de rentabilidad emocional, de bienestar humano, de bienestar social, de que seas feliz, que generes cosas con placer, que te sientas realizado.

Hay conceptos de inteligencia emocional que quizás puedan venir a revertir los conceptos económicos de la productividad pero evidentemente son conceptos que no corresponden ya a la gente que ya vamos de salida en este campo profesional sino a los nuevos jóvenes que replanten justamente en que nuevos conceptos de productividad que quizás no estén basados en indicadores económicos, en indicadores de aprovechamiento “social” sino que estén basados en el aprovechamiento personal e individual de cada ser humano.

Foto: Claudia Martín-Carnerero Lara.

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