Antonio Rubio: La transparencia empieza por la formación

por | 2 Oct 2017 | Entrevista, Reflexiones para una ciudadanía activa

Director del Máster de Investigación de Datos y Visualización de la Universidad Rey Juan Carlos y Unidad Editorial

Antonio es periodista de investigación y además profesor de la Universidad Rey Juan Carlos es director de los másteres de Periodismo de El Mundo (Universidad CEU San Pablo) y de Periodismo de Investigación de Datos y visualización (Universidad Rey Juan Carlos, Unidad Editorial). Dirige, además,  los portales masinvestigacion.es y masperiodismo.es, actividad que compagina con realiza en Libros.com, como director de colección sobre Periodismo de Investigación. 

Manuel Gértrudix: ¿Cómo valoraría el nivel de conocimiento científico-tecnológico de la Sociedad? ¿Y, de forma más precisa, en el caso de los estudiantes de ESO y Bachillerato?

Antonio Rubio: Creo que el conocimiento como tal está y están sentadas las bases de ese conocimiento. El problema está en saber interpretarlo y darle una aplicación práctica. En eso, creo que todavía no estamos suficientemente preparados porque, entre otras cuestiones, falta incoporar en la educación española actividades de lectura reflexiva; métodos para reflexionar sobre los derechos que tenemos, cómo y en qué forma podemos aplicarlos.

Los conocimientos están ahí, pero no sabemos aplicar una lectura adecuada que nos dirija hacia su aplicación. Poniendo un ejemplo, es como si tuviéramos el código penal pero no supiéramos cómo aplicarlo. Nos falta una interpretación del código penal que se tendría que hacer a través de un abogado o a través de un experto en leyes. Tenemos conocimiento, pero carecemos de habilidades para utilizarlo y sacarle todo el rendimiento.

Escuela de Periodismo y Comunicación de Unidad Editorial.

Foto: Juan Romero-Luis.

M.G: ¿Cómo se forman a estos nuevos ciudadanos para un mundo que tiene cada vez más información científica-tecnológica?

A.R.: Efectivamente, cada día tenemos más elementos tecnológicos, más posibilidades de acceso, pero, por el contrario, cada día la lectura es menos reflexiva, menos profunda y menos meticulosa. Vivimos y estamos en el momento de la imagen, del titular, del subtítulo. No vamos a más y eso es fundamentalmente lo que nos falta: dotar a esto de sentido incorporando un elemento de reflexión sobre el material que tenemos y sobre lo que estamos leyendo. Porque podemos leer mucho, pero sino sabemos aplicar e interpretar eso que leemos, no nos sirve absolutamente de nada.

M.G.: ¿En qué medida la formación científico-tecnológica puede ayudar para mejorar la comprensión de la información que manejamos de manera cotidiana en medios de comunicación y redes sociales?

A.R.: Creo que hacen falta profesores que tengan una determinada preparación para ayudar a los alumnos a interpretar lo que se les está ofreciendo. Podríamos decir que disponen de una serie de condimentos, pero luego los alumnos no sabe unir esos condimentos para sacar un plato que sea apetitoso. Un aspecto muy importante es que sepan cómo y de qué forma pueden revindicar sus derechos. 

Creo que estamos en una situación tecnológica maravillosa, pero tenemos un problema, que de alguna manera es filosófico, y es que la disponibilidad de tecnología no va acompañada de habilidades para interpretarla. Además, no sabemos cuáles son nuestros derechos y desconocemos cómo demandarlos, y, lo que es fundamental, dónde y cuándo hacerlo. Por ejemplo, en tu ayuntamiento, cuando revindicas que se necesita un punto limpio, si yo sé la dinámica que debo seguir, lo exigiré. La cuestión es que no ese trata solo de salir con un pancarta si no de saber qué es lo que debo exigir, si tengo derecho a hacerlo e, incluso, dónde dispongo de medios o información para que yo pueda exigir esa cuestión.

No podemos tener solo lectores tuitero, necesitamos lectores críticos y reflexivos

M.G.: ¿Considera que esta formación es necesaria para una participación activa, responsable y segura en la sociedad y la economía digital? ¿Diría que es un instrumento de empoderamiento ciudadano?

A.R.: Creo que lo fundamental es, en primer lugar, hacerles llegar cuáles son sus derechos. Explicarles, por ejemplo, que existe una ley de transparencia, cómo se consiguió -porque no es una ley que llovió del cielo, sino que ubo una serie de personas y grupos que estuvimos trabajando para impulsarla-, cuáles fueron los partidos políticos que estaban de acuerdo y cuáles no, y cómo, al cabo de muchos años, conseguimos una ley “descafeinada”.

Porque gracias a ello, su ayuntamiento, su Gobierno, su Universidad o aquellas instituciones que le afectan, tienen unas exigencias y ese estudiante puede pedir que se le dé cierta información. Por ejemplo, si pensamos en los presupuestos de una universidad, o los de un colegio o instituto, podemos solicitar información para conocer en qué se emplea el dinero que viene desde el Ministerio de Educación o desde un Consejería, cómo se distribuye. Pero, si no sé ni siquierea que tengo ese derecho, ni sé cuál es la ley que tengo que aplicar, lógicamente no podré intervenir de ninguna forma.

Por otra parte, es muy importante saber cómo llegar a ese conocimiento, dónde están las bases de datos o cómo interpretarlas. Ya no vale aquello del funcionario de: “vuelva usted mañana”. Como ciudadano, yo puedo exigir que tengo unos derechos, que la ley de transparencia es está y la ley x es está otra y usted me tiene que contestar en tiempo y en plazo. Pero claro, esto necesita una formación para que las personas, en este caso los estudiantes, sean capaces de ejercer esos derechos. Yo creo que ahí hay un elemento que es fundamental, y lógicamente tiro hacia mi campo, que es que exista formación en los colegios e institutos sobre los medios de comunicación y sobre prensa. Es esencial que esta formación esté incorporada, de alguna manera, en el sistema educativo español porque eso ayudará a que los alumnos sean lectores críticos, que es, como he señalado, fundamentalmente lo que nos falta. No podemos tener solo lectores tuiteros; necesitamos lectores críticos y reflexivos.

Foto: Juan Romero-Luis.

M.G.: Una ciudadanía consciente de estos derechos, ¿activará la demanda de mayor transparencia y de acceso a la información y a los datos?

A.R.: El Estado solo se activará y facilitará esa información si que haya una demanda suficientemente alta. Pero, si los ciudadanos no sabne que pueden hacerlo, lógicamente esa demanda no se realizará. Por ejemplo, en el master de Periodismo de Investigación de Datos de la Universidad Rey Juan Carlos, uno de los módulos que tratamos es la transparencia y enseñamos a los futuros periodistas cómo pedir determinadas informaciones.

Pero muchas veces ejercer este derecho supone un formulismo complejo. Incluso conociéndolo, y sabiendo cómo pedirlo, se tarda tiempo en disponer de la información. Esto lo pueden hacer determinadas personas porque tienen la oportunidad de hacer un master y una serie de investigaciones, pero para el público general es mucho más dificil. Por eso, es tan importante que, en primer lugar, cambie la mentalidad de los funcionarios. Segundo, también ha de cambiar la del ciudadano para que pueda comprender y aplicar esas informaciones en sus propias reivindicaciones. Pero para esto, seguramente pasará un tiempo bastante largo, porque es algo sobre lo que debe formarse y fomentarse desde las escuelas e institutos. Tenemos que transformar a nuestros futuros ciudadanos en gente que sepa cómo y dónde exigir sus derechos.

Foto: Juan Romero-Luis.

M.G.: ¿Cuál serían las claves para intensificar ese uso de los datos abiertos? ¿Cómo se puede trabajar en el ámbito escolar?

A.R.: Lo primero y fundamental es que la gente lea, cosa que últimamente es poco habitual. Segundo, que se haga una lectura reflexiva; es decir, que se sepa interpretar lo que estamos leyendo. Tercero, que se enseñe dónde tengo que ir para conseguir información veraz. Actualmente nos encontramos con una enorme cantidad de información falsa, como hemos visto, por ejemplo, en el caso de las elecciones americanas, y eso representa un enorme problema si no se conocen las claves para identificar lo que es cierto y fiable de lo que no lo es. Para ayudar en esta formación básica, la FAPE (Federación de Asociaciones de la Prensa en España) está trabajando en un acuerdo con el Ministerio de Educación y con algunas Comunidades Autónomas para que se trabajen estos conceptos y competencias, como decía anteriormente, en una asignatura sobre los contenidos informativos, lo que representa la prensa y cómo se debe de leer.

Una vez que hayamos logrado estos mínimos, podremos preguntarnos sobre cómo llegar a un estado superior. Pero todo esto hay que hacerlo desde los colegios e institutos para que cuando lleguemos a otros niveles como el universitario, el alumno, el ciudadano, tenga un nivel que le permita un ejercicio real de sus derechos. Con ese conocimiento, más la tecnología y las herramientas de internet, tenemos una extraordinara capacidad para exigir y pedir de una forma mucho más eficaz. 

M.G.: ¿Haría alguna sugerencia final al respecto? ¿Qué mensaje les mandaría a los estudiantes para transmitirles la importancia de este conocimiento en su vida diaria como ciudadanos informados?

A.R.: Yo le diría a los alumnos, a los ciudadanos en general, que tenemos que ser más intencionales. El maestro Ryszard Kapuscinski decía que debíamos hacer periodismo intencional. Eso significaba que teníamos que hacer algo para cambiar o denunciar determinadas acciones. Para transformar es necesario primero contar con la formación y el conocimiento; ello nos podrá llevar, posteriormente, a la reivindicación.

La educación, el conocimiento, el derecho son elementos que nos tienen que dar en nuestra formación y en nuestra instrucción, y después nosotros tenemos que reivindicarlo y aplicarlo. Lo que no podemos hacer es exigir sin saber qué exigimos. Pedir sin saber qué derechos tenemos. Primero, la formación. Solo así podremos ser ciudadanos intencionales que cooperen en el desarrollo de una sociedad mejor para todos.

Foto: Juan Romero-Luis.

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