Educación física y ciencia. Los científicos del deporte en la escuela

La imagen lúdica y recreativa que tenemos de la Educación Física escolar contrasta con el desarrollo científico alcanzado en este campo de conocimiento.

Retrato de Javier Valenciano

por Javier Valenciano | Feb 7, 2019

Así como los escolares tienen oportunidad de conocer personajes ilustres en distintos campos del saber y algunos de los avances científicos que han supuesto grandes hitos para el bienestar o el progreso social o económico, no es tan habitual que los científicos del deporte tengan la debida visibilidad en la materia escolar de la Educación Física.

La Educación Física forma parte de la escolaridad obligatoria desde hace mucho tiempo y ha constituido y sigue constituyendo una experiencia escolar para muchas generaciones. De esta manera, contribuye con sus aprendizajes a las grandes funciones de la escuela que, entre otras cosas, incluye la transmisión y la reconstrucción crítica del conocimiento y la difusión de la cultura (Gimeno, 2000), también la cultura científica.

Sin embargo, no podemos negar que el espacio habitual de la Educación Física -el patio o el gimnasio- o la manifestación externa de sus procesos de enseñanza-aprendizaje -actividades motrices, lúdicas, en ocasiones aparentando casi algarabía, etc.- pueden parecer poco propicios para la educación y la alfabetización científica. De hecho, nos costaría convencer a cualquiera que pasease por los alrededores de una escuela de que lo que están haciendo los niños en el patio se parece a lo que están haciendo en un aula o en un laboratorio.

La educación física también puede servir para contribuir a la afabetización científica.

¿Es la Educación Física una ciencia?

Pero el problema que nos ocupa ahora no es tanto lo que pensase ese individuo desde el exterior, sino la experiencia directa de todos los escolares que a diario tienen clase de Educación Física. Aunque la intervención educativa de un profesorado altamente cualificado esté orientada en todo momento por principios técnicos y científicos, cabe la posibilidad de que esos chicos que juegan, corren, ríen y sudan no sean plenamente conscientes de los aprendizajes que en ese espacio del currículum escolar se están construyendo y de la racionalidad de ese conocimiento práctico.

Al menos, es lo que se deduce de los relatos autobiográficos que los jóvenes hacen de su experiencia personal de la Educación Física y que vengo analizando desde hace diez años. Las imágenes que conservan en su memoria retratan mayoritariamente una Educación Física lúdica y divertida en la Educación Primaria, hasta con algún parecido al recreo, y tan solo reflejan una apariencia más seria o académica en la Educación Secundaria Obligatoria, imagen esta última que se origina fundamentalmente por las clases teóricas que el profesorado introduce en esta etapa.

Sin embargo, esta memoria e imagen de la Educación Física que los jóvenes universitarios dibujan a partir de sus recuerdos contrasta con el estatus científico alcanzado en este campo de conocimiento gracias a su normalización institucional. La integración de sus enseñanzas y de su comunidad académica en las estructuras universitarias y el crecimiento de su actividad investigadora y de sus instrumentos de comunicación son señales inequívocas del desarrollo de la cultura científica en este campo del saber.

La Educación Física constituye una fuente de conocimiento teórico y práctico enriquecedora de la cultura científica de los escolares.

Hacer presentes a los científicos del deporte en la escuela

Si el desarrollo científico de la Educación Física es de tal magnitud, ¿por qué parece apenas contribuir a la promoción de la cultura científica en la escuela? Aunque en esta ocasión no nos detengamos en las causas, sí que sugeriremos algunas de las soluciones, lo que nos conduce directamente a uno de los principales propósitos del proyecto Escuelas Comciencia: la difusión de la actividad científica en el marco escolar.

Así como los escolares tienen oportunidad de conocer personajes ilustres en distintos campos del saber y algunos de los avances científicos que han supuesto grandes hitos para el bienestar o el progreso social o económico, no es tan habitual que los científicos del deporte tengan la debida visibilidad en la materia escolar de la Educación Física. En este sentido, proponemos que los procesos de enseñanza-aprendizaje se acompañen de píldoras científicas que sirvan para difundir la actividad investigadora de los científicos del deporte. Los investigadores han de reconocer ese espacio del currículum escolar como un escenario espléndido en el que comunicar su ciencia e inocular en las jóvenes generaciones la curiosidad y el método de trabajo de todo científico.

Por ejemplo, ¿por qué no explicar esa sensación liberadora y antiestresante que nos provoca la práctica deportiva mediante el estudio de Jorge Ruas publicado en Cell, una de las revistas científicas más reputadas del mundo? (Agudelo et al., 2008). En ese estudio se corrige la extendida creencia de que el músculo entrenado segrega unas moléculas beneficiosas para el cerebro y generadoras de placer. Estos científicos del deporte encontraron que, más bien al contrario, lo que se produce es un mecanismo inverso, de modo que los músculos entrenados producen una enzima que a su vez elimina una molécula relacionada con la depresión.

La Educación Física debería hacerle hueco a este y a otros muchos científicos y estudios de interés para mejorar la divulgación de su actividad investigadora entre los escolares. ¡Listos, preparados, ya! Conozcamos al científico del deporte del mes.

Referencias
  • Agudelo, L. Z. et al. (2014). Skeletal Muscle PGC-1α1 Modulates Kynurenine Metabolism and Mediates Resilience to Stress-Induced Depression. Cell, 159, 33-45.

  • Gimeno, J. (1999). La educación obligatoria: su sentido educativo y social. Madrid: Morata.

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