Desinformación en la Guerra de Ucrania: ¿Qué hay de nuevo?

Conoce qué tendencias en desinformación se están observando en el conflicto de Ucrania

por | Abr 18, 2022

Tras la invasión de Ucrania ordenada por Vladímir Putin el pasado 24 de febrero, los medios de comunicación de todo el mundo, junto con las organizaciones de fact-checking, se han visto obligados a aunar esfuerzos para hacer frente a la gran avalancha de información maliciosa difundida.

Ucrania ha sido un terreno abonado para las operaciones de desinformación propagadas por la Federación Rusa desde hUcrania ha sido un terreno abonado para las operaciones de desinformación propagadas por la Federación Rusa desde hace años, experimentando una mayor incidencia desde la anexión de Crimea y Sebastopol y el estallido de la guerra en el Donbás en 2014.  Esta manipulación mediática ha sido destacada como un elemento esencial de la denominada “guerra híbrida” de Rusia en Ucrania (Wilson, 2014; Lanoszka, 2016).

Narrativas empleadas por la Federación Rusa en Ucrania como parte de la “guerra híbrida”

Los medios controlados y/o afines al Kremlin han “desarrollado, reproducido o amplificado” narrativas contrarias a Occidente y a los gobiernos ucranianos desde la llegada al poder de Petró Poroshenko en 2014, a la vez que han contribuido a la causa de los separatistas prorrusos, elogiado la resistencia de las milicias de las autoproclamadas repúblicas populares de Lunask y Donestk (Szostek, 2017). Estas narrativas se han centrado, por un lado, en destacar la hostilidad y la búsqueda del interés propio de Occidente, y por otro, en la amenaza del fascismo (1) que estaría siendo auspiciada por el gobierno (Cottiero et al. 2015; Hansen, 2015).

Asimismo, la utilización de técnicas de manipulación histórica para adecuar el pasado a los intereses políticos actuales ha sido también una constante de las campañas rusas en Ucrania (Kuzio, 2015; Luxmoore, 2015; Belavusau et. al, 2021).

A continuación, se detallan los principales grupos de narrativas observados desde 2016 de acuerdo con los resultados arrojados por la base de datos de EU vs. Disinfo (2).

  1. El estado ucraniano es una creación de la URSS. Históricamente Ucrania es parte de Rusia. Crimea acabó fortuitamente en Ucrania.
  2. Ucrania tiene un gobierno títere controlado por Occidente. Su intención es debilitar a Rusia.
  3. Las acciones de Rusia en Ucrania son la respuesta a la amenaza de Occidente que planea ampliar la OTAN hasta sus fronteras.
  4. Ucrania es un estado fallido en manos de nazis.
  5. El gobierno ucraniano discrimina a la población rusoparlante.
Principales narrativas del Kremlin utilizadas en Ucrania
Fuente: elaboración propia

Por su parte, la narrativa de la “desnazificación” utilizada para justificar la invasión de Ucrania, es un viejo recurso empleado desde época soviética como elemento preventivo de la contrarrevolución, y se encuentra enraizado en la “gran victoria” de la URSS sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Este relato permitió a Moscú autoproclamarse como garante mundial de las libertades frente al fascismo, a la vez que fue fundamental para apuntalar el proyecto de construcción de una identidad común a todo el espacio URSS, ya que la victoria fue presentada como el resultado del esfuerzo y del sacrificio conjunto de todo el pueblo soviético. De esta forma, las intervenciones de Moscú en Berlín en 1953, en Hungría en 1956 y en Checoslovaquia en 1968, fueron justificadas recurriendo al empleo de esta narrativa (Luxmoore, 2015).

¿Qué diferencias estamos observando en el terreno de la desinformación desde que estalló la guerra?

A raíz del estallido del conflicto de Ucrania, hemos podido observar el surgimiento de comunidades de verificadores voluntarios que están contribuyendo a desacreditar los contenidos maliciosos, que en buena parte tratan de sembrar confusión en la atribución de responsabilidades militares.

Este comportamiento por parte de los internautas no es un fenómeno nuevo en Ucrania y se viene observando desde 2014 como respuesta al reclamo de la organización de fact-checking local StopFake (Khaldarova & Pantti, 2016), sin embargo, es a raíz de la invasión rusa cuando adquiere una dimensión global. En ausencia de un estudio detallado de los factores que permiten explicar este fenómeno a grandes rasgos podemos destacar los siguientes:

  1. El cambio de paradigma en las guerras actuales -esto es, el empleo de la desinformación como parte de las técnicas de guerra híbrida- que lleva a que la gente común participe en la creación y contestación de las narrativas de guerra (Hoskins & O’Loughlin 2015),
  2. El conocimiento de técnicas y herramientas OSINT presentes en programas de estudios vinculados a la seguridad de la información, los estudios de inteligencia y la oferta formativa centrada de manera específica en el fenómeno de la desinformación y la verificación,
  3. El éxito de organizaciones de fact-checking como Bellingcat, StopFake, VoxUkraine o Maldita junto con su modelo de trabajo colaborativo que favorece la participación de voluntarios.

Por otro lado, en el actual conflicto de Ucrania, se están identificando, de acuerdo con los hallazgos realizados por el Media Forensics Hub de la Universidad de Clemson, vídeos donde se pretende desacreditar falsificaciones ucranianas aparentemente inexistentes. Ya no se trata de atribuir una acción propia al bando contrario, lo que estamos observando ahora es cómo se crean informaciones donde se reportan supuestas técnicas utilizadas para la creación de contenidos maliciosos atribuidos a Ucrania, es decir el tema de la desinformación es ahora la propia desacreditación (debunking). Un fenómeno al que Patrick Warren, profesor de la Universidad de Clemson y codirector del Media Forensics Hub se ha referido como “operación de desinformación de falsa bandera” (3).

Otra característica, es la necesidad de desacreditar en tiempo prácticamente real, de ahí la necesidad del trabajo colaborativo y en línea. Esta circunstancia supone un enorme desafío para las organizaciones de fact-checking que se une a la difucultad de enfrentarse a fuentes de naturaleza muy diversa que requieren además para su análisis de herramientas poco habituales, incluyendo: rastreadores de vuelos y barcos, imágenes satelitales comerciales, catálogos de armamentos, transmisión de cámaras web y fotografías, así como videos de teléfonos inteligentes compartidos en Twitter, Facebook, Instagram, y Tik Tok. Lo que se está viendo es mucho trabajo de identificación y análisis de imágenes a través de herramientas de geolocalización, de reconocimiento y forenses, y la necesidad de dotarlas de cronología y contexto a través de la identificación de material complementario, lo que se llama vídeo desde la otra ventana.

Fuente: elaboración propia

En cuanto a la preferencia y el comportamiento en redes sociales, se está observando una mayor actividad en Telegram, ya que se trata de una red muy extendida en el ámbito ruso, y en la que además han abierto cuenta algunas autoridades ucranianas, situándola como una fuente de gran relevancia. La plataforma cuenta con el interés añadido de que mantiene los metadatos. También Tik Tok, está destacando por el interés de algunos de los vídeos subidos por usuarios que están viviendo el conflicto de primera mano. Sin embargo, más allá de la distribución de contenidos de extrema derecha dirigidos a la captación de jóvenes -su público potencial-, el interés de esta plataforma para la investigación es baja por lo que aún no hay herramientas desarrolladas que permitan desacreditar los contenidos.

Dependiendo del rumbo y los tiempos que siga el conflicto, podremos ver nuevos desarrollos en materia de desinformación. La labor de los proveedores de servicios digitales en este sentido resultará esencial a nivel de coordinación de esfuerzos para bloquear el alcance de las campañas de desinformación, así como para el desarrollo de funcionalidades que dificulten la difusión de los contenidos. Asimismo, la colaboración conjunta dentro de la comunidad de verificadores y con Facebook (Meta) continuará siendo clave.

referencias

Khaldarova I., Pantti M. (2016) Fake News, Journalism Practice, http://dx.doi.org/10.1080/17512786.2016.1163237

Lanoszka, A. (2016) Russian hybrid warfare and extended deterrence in eastern Europe, International Affairs, 92(1)

Luxmoore, M. (2019) “Orange Plague”: World War II and the Symbolic Politics of Pro-state Mobilization in Putin’s Russia, Nationalities Papers, 47(5), https://doi.org/10.1017/nps.2018.48

Szostek, J. (2017) News Consumption and Anti-Western Narratives in Russia: A Case Study of University Students, Europe-Asia Studies, 69(2), https://doi.org/10.1080/09668136.2016.1274019

Kuzio, T. (2015) Soviet and Russian anti-(Ukrainian) nationalism and re-Stalinization. Communist and Post-Communist Studies xxx, 1e13

Cottiero, C, Kucharski, K., Olimpieva, E., Orttung, R.W. (2015) War of Words: The Impact of Russian State Television on the Russian Internet. Nationalities Papers: The Journal of Nationalism and Ethnicity, 43(4), https://doi.org/10.1080/00905992.2015.1013527.

Hansen, F.S. (2015) Framing Yourself into a Corner: Russia, Crimea, and the Minimal Action Space, European Security 24(1), https://doi.org/10.1080/09662839.2014.993974

Belavusau, U., Gliszczyńska-Grabias, A., Mälksoo, M. (2021) Memory Laws and Memory Wars in Poland, Russia and Ukraine, Jahrbuch des öffentlichen Rechts (JöR), 69.


1. El término “fascismo” ha sido un término mal utilizado y caído en abuso en la URSS y continúa siéndolo en la Rusia actual. En ambos casos ha incorporado matices de diferentes corrientes políticas, que van desde el comunismo, la democracia liberal al nacionalismo.

2. No es posible identificar información anterior en la base de datos de EU vs. Disinfo dependiente del Grupo de Trabajo East Stratcom del Servicio Europeo de Acción Exterior (EEAS), ya que la iniciativa no se establece hasta 2015.

3. https://www.propublica.org/article/in-the-ukraine-conflict-fake-fact-checks-are-being-used-to-spread-disinformation

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Relatar la ciencia para compartirla: escribir para acercar la experiencia

Relatar la ciencia para compartirla: escribir para acercar la experiencia

En ese camino se sitúa Misión Marte: Diario de una exploración espacial, un libro que escribí con una intención clara: trasladar una experiencia científica al público para que pueda sentirla como propia.

De la experiencia a la narrativa

El libro recoge mi vivencia en una misión análoga a Marte, desarrollada en la Mars Desert Research Station en febrero de 2025, donde un equipo de 7 mujeres simula durante varias semanas la vida en el planeta rojo dentro de la misión Hypatia II. Sin embargo, el objetivo del libro no es únicamente describir qué ocurre en ese contexto, sino traducir esa experiencia en un relato accesible.

La escritura surge precisamente de esa necesidad: acercar lo vivido a quienes no están allí. Convertir la investigación, la convivencia, los retos y también las dudas en una historia que permita entender cómo funciona la ciencia desde dentro. Como se plantea en el propio libro, la ciencia no es inmediata ni lineal, sino un proceso que exige tiempo, paciencia y preguntas constantes .

Escribir para compartir la ciencia

Desde esta perspectiva, el libro no se plantea como un producto final, sino como una extensión de la propia experiencia científica. Escribir se convierte en una forma de divulgar, pero también de conectar.

Mi intención no es solo contar lo que ocurrió, sino invitar al lector a formar parte de ese proceso. Que quien lee pueda reconocerse en las preguntas, en la incertidumbre o en la curiosidad que impulsa la investigación. En definitiva, que la experiencia deje de ser individual para convertirse en compartida.

Esta forma de narrar conecta directamente con la idea de que la comunicación no es un elemento externo a la ciencia, sino una parte fundamental de ella. El conocimiento necesita ser contado para tener impacto, para ser comprendido y para integrarse en la sociedad.

Ciencia, comunicación y mirada interdisciplinar

Uno de los ejes que atraviesa tanto la experiencia como el libro es la importancia de incorporar miradas diversas al ámbito científico. En este caso, la comunicación no aparece como un añadido, sino como un elemento central que permite dar sentido a lo que ocurre.

Este enfoque se alinea con perspectivas STE(A)M, donde la integración de las humanidades, las artes y la comunicación amplía la manera de entender la ciencia. No se trata solo de producir conocimiento, sino de hacerlo accesible, comprensible y significativo.

De Marte a la sociedad

Aunque el contexto del libro es una simulación marciana, las cuestiones que plantea son profundamente actuales: la sostenibilidad, la gestión de recursos o la necesidad de repensar cómo vivimos y colaboramos.

En este sentido, escribir sobre mi experiencia en la base de investigación me permitió establecer un puente entre ese entorno extremo y la vida cotidiana. Lo que ocurre en una misión simulada no queda aislado, sino que se convierte en una herramienta para reflexionar sobre la realidad.

Una invitación a sentir la ciencia

En última instancia, este libro responde a una idea sencilla: la ciencia no solo debe entenderse, también puede sentirse. Y para ello, el relato se convierte en una herramienta clave.

Escribir Misión Marte ha sido, precisamente, una forma de abrir esa experiencia, de compartirla y de hacer partícipe al lector. No como espectador, sino como alguien que también puede habitar ese viaje, hacerse preguntas y, en cierto modo, formar parte de él.

Porque si algo define a la ciencia, más allá de los datos, es la curiosidad. Y esa curiosidad, cuando se comparte, deja de pertenecer a una sola persona para convertirse en algo colectivo.

IA generativa y XR: narrativas inmersivas para comunicar la sostenibilidad

IA generativa y XR: narrativas inmersivas para comunicar la sostenibilidad

La combinación de inteligencia artificial generativa y tecnologías XR está revolucionando la comunicación científica sobre sostenibilidad. Las experiencias inmersivas permiten visualizar realidades ecológicas posibles, mientras que los agentes inteligentes adaptan la narrativa a las decisiones del usuario y simulan consecuencias ambientales a largo plazo. Esta entrada explora cómo estas herramientas pueden mejorar la divulgación científica y fomentar una cultura de sostenibilidad basada en la participación activa.

IA generativa y XR: un nuevo paradigma para narrativas sostenibles

La comunicación sobre sostenibilidad necesita formatos capaces de conectar emocionalmente con la ciudadanía y traducir datos complejos en experiencias memorables. La convergencia entre inteligencia artificial generativa y tecnologías XR (VR, AR y MR) está creando un ecosistema narrativo donde los usuarios no solo reciben información, sino que interactúan con ella, la transforman y comprenden su impacto.

En este nuevo escenario, la IA actúa como un motor narrativo inteligente, capaz de generar contenido adaptativo, personalizar la experiencia y reforzar la comprensión de fenómenos ambientales. Para la comunicación científica, esto supone una oportunidad única: convertir la sostenibilidad en una vivencia inmersiva que favorece la reflexión y el cambio de comportamiento.

Agentes inteligentes que acompañan, interpretan y emocionan

Los avances en IA generativa permiten crear avatares y agentes conversacionales capaces de interpretar emociones, responder en tiempo real y adaptar la narrativa según el nivel de conocimiento del usuario. Estos agentes pueden:

  • Detectar preocupación o interés y ajustar su tono
  • Explicar conceptos científicos de forma accesible
  • Guiar la experiencia XR con empatía
  • Ofrecer recomendaciones personalizadas sobre sostenibilidad

Imaginemos un avatar que acompaña al usuario por un arrecife virtual amenazado por el calentamiento oceánico. Si el usuario muestra inquietud, el agente puede explicar los procesos de blanqueamiento del coral y proponer acciones reales para mitigarlo. Esta interacción emocionalmente sensible incrementa la implicación cognitiva, un factor clave en la comunicación ambiental.

Narrativas adaptativas: cuando cada decisión tiene impacto

La IA generativa permite construir narrativas sostenibles adaptativas, donde las decisiones del usuario modifican el entorno XR en tiempo real. Este enfoque convierte la experiencia en un laboratorio interactivo donde se visualizan las consecuencias ecológicas de cada acción.

Algunos ejemplos posibles podrían pasar por:

  • Ciudades virtuales que mejoran su calidad del aire si el usuario apuesta por energías renovables
  • Ecosistemas que se degradan si se ignoran prácticas de conservación
  • O paisajes que se regeneran cuando se toman decisiones sostenibles.

Este tipo de narrativas ramificadas ayuda a comprender la sostenibilidad como un sistema dinámico, donde las acciones individuales y colectivas generan efectos acumulativos. Para la divulgación científica, es una herramienta muy interesante para mostrar causalidad y fomentar la responsabilidad ambiental.

Simulación de futuros ecológicos con IA generativa

Una de las mayores ventajas de combinar IA y XR es la capacidad de simular escenarios ecológicos a largo plazo basados en datos científicos. La IA puede generar proyecciones climáticas visualizadas en tiempo real, modelos de biodiversidad que evolucionan según las decisiones del usuario, paisajes que muestran los efectos de políticas sostenibles o insostenibles, simulaciones de puntos de no retorno (tipping points), etc.

Estas visualizaciones inmersivas permiten comprender procesos que normalmente son abstractos, como la acidificación oceánica, la pérdida de especies o la evolución de la huella de carbono. Para la comunicación científica, permite en cierta medida hacer visible lo invisible.

Aplicaciones prácticas para comunicadores científicos

Los profesionales de la comunicación científica pueden aprovechar estas tecnologías para:

  1. Crear experiencias educativas inmersivas en museos, centros de ciencia o universidades.
  2. Desarrollar simuladores de políticas ambientales que permitan experimentar el impacto de decisiones reales.
  3. Diseñar campañas de sensibilización emocionalmente inteligentes con avatares que explican datos complejos de forma empática.
  4. Transformar datasets científicos en mundos XR interactivos que faciliten la comprensión.
  5. Fomentar la participación ciudadana mediante narrativas adaptativas que integren la co‑creación.

Estas aplicaciones no solo mejoran la comunicación, sino que también fortalecen la alfabetización científica y la implicación social.

Recomendaciones para empezar a crear narrativas XR sostenibles

Para quienes quieran iniciarse en este campo, se recomienda:

  • Utilizar herramientas de IA generativa como ChatGPT, Claude o Gemini para prototipar diálogos y agentes
  • Trabajar con motores XR como Unity o Unreal Engine
  • Integrar datos reales de fuentes como NASA EarthData o el IPCC
  • Aplicar metodologías de diseño narrativo como storyliving o diseño especulativo.

La clave está en combinar creatividad, rigor científico y responsabilidad ética.

Conclusión

La integración de IA generativa y XR está transformando la comunicación ambiental. Las narrativas inmersivas, adaptativas y emocionalmente inteligentes permiten comprender la sostenibilidad de forma profunda y participativa. No se trata solo de informar, sino de activar la imaginación, visualizar futuros posibles y empoderar a la ciudadanía para tomar decisiones más conscientes en un planeta en transformación.


Referencias

  • Bailenson, J. (2018). Experience on demand: What virtual reality is, how it works, and what it can do. W. W. Norton.
  • Slater, M., & Sanchez-Vives, M. V. (2016). Enhancing our lives with immersive virtual reality. Frontiers in Robotics and AI, 3(74), 1–47. https://doi.org/10.3389/frobt.2016.00074
  • Sundar, S. S., & Lee, S. (2022). Human–AI interaction in immersive environments. Journal of Computer-Mediated Communication, 27(3), 1–15. https://doi.org/10.1093/jcmc/zmab020
Ecoansiedad y economía circular en jóvenes: del miedo a la acción

Ecoansiedad y economía circular en jóvenes: del miedo a la acción

En los últimos años, la preocupación por el cambio climático ha dejado de ser una inquietud lejana para convertirse en una de las mayores amenazas para la salud humana del siglo XXI, tal y como se señala en el informe del 2023 de Lancet Countdown sobre salud y cambio climático Lancet Countdown sobre cambio climático y salud – Fundación Aquae.

Además, la salud mental también se ve comprometida no solo por el posible aumento de trastornos como el trastorno de estrés postraumático, ansiedad o depresión (Cianconi et al., 2020) como consecuencia directa del cambio climático, sino también por el malestar emocional que se ocasiona, en especial entre los jóvenes. Este fenómeno conocido, desde la psicología, como ecoansiedad, describe una mirada desde la incertidumbre, la impotencia y la indefensión sobre el futuro del planeta que genera emociones como el miedo y la ansiedad. El término ecoansiedad fue descrito en 2017 por la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) y el grupo climático y salud mental mental-health-climate.pdf

Según el Informe El Futuro es Clima realizado a través de una encuesta, impulsado por DemosLab, a 9.000 jóvenes de entre 16- 30 años, el 97% de los encuestados se muestra muy preocupado ante el cambio climático y el 82.1% refiere haber sufrido ecoansiedad alguna vez. Uno de cada cuatro manifiesta que la sufre con una frecuencia alta. El Futuro es Clima | Demos Lab

A nivel internacional, en el estudio publicado en The Lancet Planetary Health (Hickman et al., 2021) sobre los resultados a 10.000 jóvenes de entre 16 y 25 años en 10 países participantes (Australia, Brasil, Finlandia, Francia, India, Nigeria, Filipinas, Portugal, Reino Unido y Estados Unidos) se resalta, el 59% estaban muy preocupados sobre el cambio climático. Más del 50% informó sentir tristeza, ansiedad, ira, impotencia, indefensión y culpa, y el 45% señaló que dichos sentimientos afectan negativamente a su vida diaria Climate anxiety in children and young people and their beliefs about government responses to climate change: a global survey

Parece, a la luz de estas cifras, que la niñez y la adolescencia pueden ser uno de los colectivos más vulnerables a sufrir ecoansiedad, en concreto, según Cárdenas et al, (2026) las mujeres adolescentes estarían más afectadas que los varones. Se estima que existen factores multifactoriales que pueden explicar la ecoansiedad. Los y las jóvenes tienen un mayor acceso a información a través de las redes sociales; perciben que no toman decisiones efectivas sobre el planeta y, además, se encuentran construyendo su identidad bajo la percepción de que el mundo adulto les deja un legado con consecuencias reales y graves repercusiones. En este sentido se sienten traicionados.

Sin embargo, según recientes investigaciones, aunque la eco-ansiedad se percibe típicamente como una respuesta emocional que genera malestar, también puede motivar comportamientos proambientales positivos, los cuales a su vez contribuyen a mejorar el bienestar mental Kerse & Kerse (2025).

En medio de este escenario, emerge una pregunta clave: ¿puede la economía circular convertirse en una herramienta para transformar esa ecoansiedad en acción?

Quizás, respondiendo a la pregunta, los jóvenes pueden encontrar formas concretas de contribuir al cambio. La economía circular propone un modelo basado en reducir, reutilizar y reciclar, alejándose del tradicional “usar y tirar”. La estrategia española de economía circular “España Circular 2030” sienta las bases para que se reduzcan la generación de residuos y se alargue la vida de los que no se pueden evitar España Circular 2030_202006.pdf

Pero, más allá de su dimensión económica y ambiental, el enfoque de la economía circular puede tener un impacto psicológico importante. Por ejemplo, participar en prácticas circulares, como comprar artículos de segunda mano, reparar objetos y darles un nuevo uso, contribuye a reducir residuos y puede favorecer la construcción de una identidad capaz de tomar decisiones y planificar acciones que impulsen el bienestar individual y global, generando un impacto emocional positivo en la salud mental.

En la última década se han creado distintos recursos educativos para poner en marcha en el aula de distintos niveles educativos. Como ejemplo de ello, destacamos propuestas desde diferentes entidades como EduCaixa Ecoansiedad: Actividad para equilibrar la preocupación por el medio ambiente – EduCaixa; Ayuda en acción Juventud valenciana y ecoansiedad – Ayuda en Acción; Gobierno Cantabria Exposición Cantabria Circular – Cantabria Circular; Cruz Roja Cruz Roja Juventud y la prevención de la ecoansiedad: el impacto del cambio climático en la salud mental – Cruz Roja. Se destaca La Alianza de la Juventud por la Acción Circular (AJAC), iniciativa conjunta de varias entidades cuya finalidad es intentar situar a la juventud como centro de transformación hacia la economía circular Manifiesto AJAC (2025) .docx

Parece que la clave podría estar en generar acciones sostenidas en el tiempo, evitando intervenciones aisladas. En este sentido, a nivel comunitario, los entornos educativos y las entidades locales pueden promover de manera coordinada movimientos que impulsen la economía circular. Se trataría de construir un escenario psicoeducativo en el que la niñez y la juventud sientan que son autoeficaces en la realización de conductas circulares. La participación en acciones grupales contribuye al sentimiento de pertenencia a un colectivo con valores ecoambientales, que constituye una base identitaria fundamental en la adolescencia. De este modo, el grupo reforzará la motivación hacia comportamientos sostenibles.

En definitiva, la ecoansiedad refleja una preocupación legítima por el futuro, pero puede ser un motor de cambio. La economía circular ofrece un puente entre la emoción y la acción, permitiendo a los jóvenes canalizar su inquietud hacia prácticas concretas y significativas generando también bienestar psicológico.

Referencias

  • Cárdenas, D., Reynolds, K. J., & Stanley, S. K. (2026). A snapshot of australian adolescents eco-anxiety and impairments to mental well-being. Journal of Adolescent Health. https://doi.org/10.1016/j.jadohealth.2025.11.020
  • Cianconi, P., Betrò, S., & Janiri, L. (2020). The Impact of Climate Change on Mental Health: A Systematic Descriptive Review. Frontiers in psychiatry11, 74. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2020.00074
  • Hickman, C., Marks, E., Pihkala, P., Clayton, S., Lewandowski, E., Mayall, E.E., Wray, B. Mellor, C., & van Susteren, L. (2021). Climate anxiety in children and young people and their beliefs about government responses to climate change. The Lancet Planetary Health, 5(12), e863–73.
  • Kerse, Y., & Kerse, G. (2025). The effect of eco-anxiety on pro-environmental behaviors and mental well-being: A parallel mediation model. BMC Psychology13(1). https://doi.org/10.1186/s40359-025-03501-6
Ecología de la Manipulación Informativa Estatal en la Era de la IA Generativa 

Ecología de la Manipulación Informativa Estatal en la Era de la IA Generativa 

Existe una doble vertiente en el uso malintencionado de los LLM, por un lado, Estados que integran censura y propaganda algorítmica en el diseño de sus propios modelos nacionales y, por otro, la infiltración en ecosistemas occidentales mediante la difusión masiva y coordinada de contenidos susceptibles de contaminar las bases de datos de los modelos comerciales.   

La evidencia reciente pone de manifiesto una mayor sofisticación de las campañas, apoyada  en el despliegue de bots conversacionales asistidos por IA, lo cual permite sugerir una transición inminente hacia la automatización integral del ciclo de vida de la desinformación. En este horizonte técnico, la inteligencia artificial generativa trasciende la mera creación de contenidos multimedia hiperrealistas para avanzar hacia la orquestación coordinada de enjambres automatizados de bots, microtargeting de alta precisión y la reconfiguración iterativa de narrativas en tiempo real.  

Introducción 

La controversia generada recientemente en torno a Grok —el modelo de inteligencia artificial generativa desarrollado por xAI e integrado en la plataforma X— a raíz de los errores identificados en la verificación de contenidos y en la propagación de desinformación relativa al conflicto en Irán (Rigall, 2026), ha vuelto a poner de manifiesto los riesgos derivados de la externalización de funciones de naturaleza epistémica compleja en modelos algorítmicos. Un problema que, además, nos conduce a poner de relieve la vulnerabilidad de estos sistemas frente a ataques deliberados por parte de actores maliciosos para servir a sus intereses estratégicos, afectando no solo a la integridad del procesamiento de contenidos, sino también a la estabilidad del ecosistema informativo en su conjunto y profundizando la desconfianza pública (Habgood-Coote, 2023). 

La IA generativa como superficie de ataque  

Los modelos de IA generativa desempeñan un doble papel en la configuración de los desórdenes informativos contemporáneos, al funcionar simultáneamente como agentes que pueden contribuir a crear y amplificar la difusión de contenidos engañosos y como herramientas de apoyo en la verificación de hechos (Shah et al., 2025). 

El despliegue acelerado de estos modelos y su integración en tareas cotidianas están incrementando su exposición a interferencias maliciosas, en relación también con una mayor amplificación de sus superficies de ataque.  

En términos generales, cada una de las fases de su ciclo de vida es susceptible de convertirse en un vector de explotación potencial para actores maliciosos (Barreno et al., 2010). A partir de esta lógica es posible establecer tres grandes categorías: (1) ataques dirigidos a los datos de entrenamiento—como el data poisoning—, (2) ataques que comprometen el proceso de entrenamiento o los parámetros resultantes —incluyendo model poisoning o backdooring— y (3) ataques ejecutados sobre el modelo ya desplegado, como la prompt injection, el jailbreaking, la extracción de modelos o los ataques de inferencia.  

Contaminación informativa asistida por IA: mecanismos y actores 

En el contexto específico de las campañas de desinformación y propaganda, la literatura permite distinguir tres grandes modalidades de contaminación asociadas al uso de la IA generativa por parte de actores estatales y no estatales. En primer lugar, la contaminación del propio modelo, especialmente relevante en Estados que desarrollan infraestructuras nacionales de IA y que integran mecanismos de control informativo, censura algorítmica o supervisión ideológica en sus sistemas. En segundo lugar, la contaminación del ecosistema informativo occidental, donde actores externos emplean estos modelos para producir contenidos engañosos, manipulados o polarizantes. Por último, ataques dirigidos erosionar la credibilidad de los modelos, induciendo fallos visibles, explotando errores y exponiendo sus vulnerabilidades para desacreditar su fiabilidad epistémica. 

Contaminación de modelos propios con fines de propaganda y censura 

Algunos Estados que desarrollan sus propios modelos de IA basados en LLM aplican técnicas de control informativo asistidas por IA.  

Estas técnicas, que incluyen curación sesgada de datos, censura algorítmica, supervisión humana directa y control de acceso a fuentes externas, permiten a los Estados moldear el comportamiento de sus modelos para producir contenido alineado con sus objetivos estratégicos. En estos casos, la “contaminación” se manifiesta como una arquitectura de control informativo integrada desde el diseño, donde la selección de datos, las restricciones temáticas y los filtros de seguridad funcionan como mecanismos de alineamiento político (Ünver, 2024). El resultado es un ecosistema de IA nacional que opera como extensión de la infraestructura propagandística del Estado, reforzando marcos ideológicos, limitando la deliberación pública y consolidando narrativas oficiales bajo la apariencia de neutralidad algorítmica. 

En China, modelos como ERNIE y Qwen y DeepSeek integran entrenamiento ideológico, filtros de censura y restricciones temáticas que bloquean preguntas sensibles y refuerzan narrativas del Partido Comunista (Pan & Xu, 2026; Qiu, Zhou, & Ferrara, 2025). En Rusia, el modelo GigaChat reproduce marcos narrativos estatales sobre política exterior y conflictos armados (Meduza, 2025). Por su parte, en Irán los modelos nacionales han incorporado filtros religiosos y políticos para limitar las respuestas críticas hacia el régimen (Article 19, 2023). 

Contaminación del ecosistema informativo occidental mediante IA generativa 

Las campañas de manipulación informativa y de propaganda promovidas por actores estatales y dirigidas a terceros países recurren de manera habitual a la generación de contenido sintético con el fin de insertar narrativas falsas y propaganda en el ecosistema informativo y alterar la percepción pública. Diversas investigaciones han documentado la publicación de artículos fabricados, blogs y documentos falsos — generados con LLM— en webs de baja reputación o en sitios que imitan medios reales, para luego amplificarlos en múltiples plataformas y crear una apariencia de consenso. Este patrón de crossplatform amplification, consiste en publicar contenido en un sitio inicial y redistribuirlo posteriormente en Facebook, X, YouTube, Telegram o foros, con el fin de reforzar su visibilidad y aportar legitimidad a partir de la circulación multicanal  (Meta, 2023). 

Paralelamente, las proxy media operations —descritas por EU DisinfoLab, Graphika y Meta— implican la creación de “medios pantalla” que simulan ser portales informativos auténticos y funcionan como nodos de referencia para alojar artículos falsos, incluidos contenidos sintéticos generados con IA (Vorotyntseva et al., 2024). Un comportamiento que ha sido identificado en operaciones promovidas por China (Spamouflage, Paperwall) y Rusia (Doppelgänger) (Meta, 2023; Graphika, 2025; EEAS, 2026; NewsGuard, 2025).  

Esta contaminación ya no se limita a la producción de mensajes falsos, sino que se articula como un ecosistema coordinado que utiliza la IA para generar volumen, densidad y redundancia informativa, erosionando la capacidad de los usuarios para discriminar entre fuentes auténticas y fabricadas. 

Por otro lado, la evidencia demuestra cómo las campañas más recientes incluyen ya bots conversacionales impulsados por IA, que se integran en conversaciones reales. Estos sistemas identifican publicaciones de alto alcance, generan respuestas alineadas con el tono y el idioma del contenido original y se mezclan con usuarios auténticos, lo que les permite influir con poca actividad y sin dejar patrones claros de coordinación (NATO Strategic Communications Centre of Excellence, 2026). En esta línea apuntan los documentos filtrados sobre la empresa china GoLaxy que demuestran cómo actores vinculados al Estado están desarrollando “personas digitales” capaces de interactuar de forma convincente en redes sociales, adaptarse al estilo comunicativo de los usuarios y participar en debates políticos o tecnológicos sin ser detectadas (Vanderlbilt, s.f.). 

Ataques en fase de uso: jailbreak y manipulación contextual del modelo 

La evidencia también demuestra la explotación por parte de actores maliciosos de vulnerabilidades en la fase de uso de los modelos.  Una de las técnicas más extendidas para manipular la salida de los LLM es el jailbreak (Gu et al., 2025), que consiste en forzar al modelo a eludir sus filtros de seguridad o políticas de uso mediante estrategias lingüísticas que lo llevan a ignorar estas restricciones, pero sin alterar el modelo. 

Esta tipología se basa en la premisa de que los LLM siguen patrones estadísticos de lenguaje y pueden ser inducidos a adoptar roles, contextos o ficciones que los lleven a comportarse de forma distinta a la prevista (Perel, 2025). Para ello se puede instruir al modelo a actuar sin restricciones —como en las variantes Do Anything Now (DAN)—, a realizar reformulaciones indirectas para evitar palabras clave asociadas a filtros de seguridad, o a emplear estrategias de confusión que mezclan instrucciones legítimas con otras maliciosas. También son frecuentes las instrucciones encadenadas que llevan al modelo a contradecir sus propias reglas. Aunque estas técnicas no comprometen el modelo en sentido técnico, sí permiten manipular su comportamiento y generar contenido que puede ser reutilizado en campañas de desinformación, propaganda o manipulación narrativa. 

Desacreditación de los modelos occidentales 

A pesar de que varios Estados han desarrollado capacidades avanzadas para explotar vulnerabilidades en modelos de IA occidentales, la evidencia disponible no permite atribuir de forma concluyente ataques técnicos específicamente diseñados para provocar fallos con el fin explícito de desacreditar estos modelos. Las actividades documentadas de actores vinculados a Rusia, China, Irán y Corea del Norte se orientan principalmente a intrusión, espionaje, extracción de modelos o experimentación con técnicas adversariales, sin que los informes públicos indiquen un propósito reputacional directo (Microsoft, 2025). 

No obstante, estos mismos Estados sí han explotado fallos —reales o amplificados— en campañas informativas destinadas a erosionar la confianza en tecnologías occidentales, un patrón coherente con las dinámicas de manipulación cognitiva y degradación de la confianza descritas en la literatura (Li et al., 2023). En consecuencia, aunque la atribución estatal directa a ataques técnicos con fines de desacreditación no está documentada, la convergencia entre actividad técnica y explotación informativa constituye un vector emergente de riesgo. Esta combinación —fallo inducido o fortuito seguido de amplificación estratégica— permite a los actores maliciosos presentar la IA occidental como inherentemente poco fiable, manipulada o incapaz de distinguir verdad y falsedad, contribuyendo así a erosionar la confianza pública. 

Tendencias futuras e implicaciones para la resiliencia democrática 

Hasta el momento, el uso de LLM por parte de actores estatales hostiles en el ámbito occidental se ha concentrado fundamentalmente en la producción masiva y personalizada de contenidos, sin que existan indicios de que hayan desplegado sistemas plenamente automatizados capaces de gestionar todo el ciclo de vida de una campaña de desinformación.  La evidencia muestra que los LLM no incrementan de manera sustantiva la eficacia persuasiva del microtargeting político, pero sí multiplican su capacidad operativa, incrementando su escala, automatización y accesibilidad (Simchon, Edwards & Lewandowsky, 2024; Hackenberg & Margetts, 2024, EUvsDisinfo, 2025). 

Las tendencias actuales apuntan hacia un escenario en el que estos actores podrían integrar LLM en todas las fases del ciclo de vida de una operación de influencia, pasando de la simple generación de contenidos a la automatización completa del proceso. Este horizonte incluiría la creación inicial de contenidos cada vez más realistas (incluyendo vídeo, imagen y audio), su customización microdirigida a audiencias específicas, la difusión coordinada mediante redes de bots conversacionales basados en modelos de lenguaje capaces de interactuar en tiempo real, la orquestación de enjambres automatizados, el análisis continuo del impacto mediante herramientas algorítmicas de monitorización y, finalmente, la reformulación iterativa de mensajes en función de los hallazgos obtenidos. La convergencia de estas capacidades plantearía un desafío para la resiliencia democrática, al facilitar campañas de influencia más persistentes, adaptativas y difíciles de detectar, con un grado de autonomía narrativa sin precedentes. 

Referencias

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