Photovoice: formación y actualización docente para la correcta aplicación de la ley educativa vigente

II FASE: IMPLEMENTACIÓN DE LECTURA DE IMÁGENES EN FUTUROS FORMADORES

Continuando con el proyecto realizado el pasado año y en el que participaron 492 personas decidimos implementar un elemento más para la observación del efecto generado tras una formación intensa en lectura de imagen. El rigor del proceso que envuelve esta herramienta cualitativa denominada «Photovoice» nos lleva a predecir un futuro donde el análisis profundo de lo visual, además de metodologías de investigación, deberían aplicarse de forma inminente en los centros escolares de todo el panorama nacional.

La aplicación de la Ley Orgánica de Educación 3/2020, de 29 de diciembre, incluye tras su entrada en vigor una serie de modificaciones con respecto a la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo. Probablemente, el punto en el que más reparamos los investigadores inmersos en las áreas de comunicación audiovisual sea la importancia que para los gobernantes y la sociedad en general se le otorga a esta realidad social.

Sin duda, nos resulta alentador observar las aportaciones y modificaciones que afectan a las disciplinas audiovisuales y artísticas en la fase de Educación Primaria: El «Artículo 18. Organización»describe en detalle la estructura que dicha fase debe incluir. Como novedad, establece el área de Educación plástica y visual dentro del Conocimiento del Medio natural, social y cultural. Fomenta una primera aproximación a las tecnologías de la información y la comunicación, y en la expresión visual y musical; El «Artículo 24. Organización de los cursos primero a tercero de educación secundaria obligatoria» también establece las materias que se podrán agrupar en ámbitos, dando espacio y lugar a la Educación Plástica, Visual y Audiovisual (BOE, 2020).

Con esta premisa, el proyecto Photovoice: Empoderamiento a través de la fotografía para el cambio climático, da continuidad al compromiso con la educación medioambiental, desde una perspectiva coherente y alineada con los paradigmas de la educación que el Estado español pretende imponer de manera inmediata.

Fase 0: formación previa en «Lectura de imagen»

Tras los análisis del primer experimento realizado entre los meses de febrero a junio del año 2022, los investigadores implicados reparamos en un asunto referido a la fabricación de las imágenes por parte de los participantes: teniendo en cuenta que en gran porcentaje se trataba de un primerísimo acercamiento al universo visual – la denotación está absolutamente supeditada a las normas que rigen el mensaje interno y connotado – observamos un paradójico déficit en el entendimiento de dicho concepto. Las explicaciones escritas que acompañaban a las propuestas fotográficas que los diferentes grupos de trabajo realizaron daban lugar a cierta confusión conceptual; la poética (connotación) y la expresión directa del mensaje (denotación), en ciertos momentos, carecieron de sentido o se perdieron en la ambigüedad. Sí que se apreció cierto esfuerzo estético en la forma, pero no tanto en el fondo.

Texto exigido en el proyecto Photovoice (imagen izquierda): el mundo en sus manos, 2022.
Texto exigido en el proyecto Photovoice(imagen derecha): Aviación: La aviación contribuye en al menos un 2% a las emisiones de efecto invernadero a nivel mundial, 2022.

Probablemente, sin el requerimiento de incluir un texto en las imágenes fabricadas – por parte de los conductores del experimento hacia los participante – apelando al significado interno de la pieza fotográfica, no nos hubiéramos cerciorado de la falta de comprensión imagen-mensaje. No hay connotación sino denotación en el mundo en sus manos ya que resulta absolutamente directo y sin interpretación abierta; en el caso de Aviación, se especifica información de los efectos contaminantes, es decir, sigue sin dar cabida a la interpretación abierta al tratarse de un mensaje claro y conciso.

El pasado mes de febrero, 2023 comenzamos un segundo experimento en el que una vez más usábamos la herramienta cualitativa Photovoice. La muestra estuvo representada por 273 participantes, aunque esta vez quisimos incluir un punto diferenciador con respecto al primer experimento: formación previa en «lectura de imagen».  

Tras la impartición de una previa formación en aspectos puramente formales de la imagen audiovisual, gramáticas cinematográficas y lenguajes poéticos, se les propuso a los participantes del experimento una actividad en la que deberían ser ellos mismos los responsables de la elaboración del discurso emotivo, siguiendo el legado y los recursos estilísticos propios del artista fotógrafo Chema Madoz.

A pesar de que fuimos conscientes de que se trataba de un ejercicio tradicionalmente realizado en escuelas de cine, fotografía o asignaturas impartidas en facultades de comunicación – incluso con el mismo creador artístico, Chema Madoz -, nos pareció que el impacto podría ser positivo, aun corriendo el riesgo de que alguno de los miembros del experimento lo hubiera ya confeccionado en el pasado. El objetivo, sin duda, incrementar la percepción visual para la profunda lectura del mensaje no visible.

La verificación del efecto de esta variable (formación previa en lectura de imagen) puede ser interesante de cara al análisis que durante este segundo semestre (S2) está por concluir.

Presentación de la Actividad Lectura de Imagen: Creación de imágenes a través de la obra de Chema Madoz (Elaboración H. Gómez y V. Levratto, 2023).

Esta tarea dio resultados muy relevantes: Las personas involucradas conformaron grupos de trabajo, establecieron líneas comunicativas estratégicas – algo que, por otro lado, nos estaba ayudando a anticipar una de las fases a seguir en el protocolo Photovoice – y, finalmente, se materializó en forma de imágenes con alta dosis de significación y relato poético.

Resultados obtenidos. Actividad Ch. Madoz (De izquierda a derecha); Lucas Torre, Ana Guapo, Malena Merino, Rubén Cortés.

Fase 1: Experimento Photovoice para el cambio climático, 2023

En febrero 2023, se procede a la activación de las reuniones donde se establecerían las instrucciones necesarias para el desarrollo del experimento que vio su origen el pasado febrero 2022 (concluyó con 49 proyectos fotográficos y un análisis cualitativo en profundidad). La diferencia de ambos periodos de experimentación (febrero, 2022 y febrero, 2023) fue fundamentalmente la inclusión de un nuevo agente denominado «formación en lectura de imagen». En este caso la muestra fue un tanto menor (31 grupos, 273 participantes).

Los resultados están aun en proceso de elaboración y tratamiento para, posteriormente, su futuro análisis. Se pueden vaticinar ciertos aspectos, de modo general, tras la presentación oral de los proyectos y la discusión que se llevó a cabo durante la fase «plantilla Showed, en la que los miembros de los grupos respondieron a los aspectos referidos a: descripción; connotación; relación; razón; educación; solución; oportunidad; emoción; identificación de lo racional; eficacia informativa; dificultades, de sus propios proyectos Photovoice. No obstante, y siguiendo la solidez que exige la investigación, optamos por no aventurar resultados, en aras de continuar con la buena praxis de la investigación y que, sin duda, nos conduce a la excelencia y el rigor.

Referencias

BOE. (2020). Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación. Recuperado de https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2020-17264

Derr, V. y Simons, J. (2019). A review of photovoice applications in environment, sustainability, and conservation contexts: is the method maintaining its emancipatory intents. Environmental Education Research, DOI: 10.1080/13504622.2019.1693511

Madoz, C., Castro Flórez, F., & Castro Flórez Fernando. (2016). Chema Madoz (7ª, Ser. Biblioteca de fotógrafos españoles). La Fábrica.

Red4C. Investigación social de la percepción del cambio climático en España. 2021. (Consultado el 3/11/2022.) Disponible en: https://red4c.es/wpcontent/uploads/2020/03/percepcionCC_red4C.pdf

Tobias, J., Díaz, M. Saez y J.C. Alberdi (2001). Use of poisson regression and box-jenkins models to evaluate the short-term effects of environmental noise levels on daily emergency admissions in Madrid, Spain Eur. J. Epidemiol., 17 (8) pp. 765-771

Vergara,  A.,  Peña,  M.,  Chávez,  P.  &  Vergara,  E.  (2015).  Los  niños  como  sujetos  sociales:  El  aporte  de  los  Nuevos  Estudios Sociales  de  la  infancia  y  el  Análisis  Crítico  del  Discurso.  Psicoperspectivas,  14(1),  55-65.  Recuperado  desde  http://www. psicoperspectivas.cl doi:10.5027/PSICOPERSPECTIVAS-VOL14-ISSUE1-FULLTEXT-544

Wals, E.J., Benavot, A. (2017). Can we meet the sustainability challenges? The role of education and lifelong learning European Journal of Education, 52 (4) (2017), pp. 404-413, 10.1111/ejed.12250

Wang C, Burris MA. 1997 Photovoice: concept, methodology, and use for participatory needs assessment. Heal Educ Behav. 24:369–87

https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/109019819702400309

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El Sello Verde en la Producción Audiovisual Española: Compromiso con la Sostenibilidad

El Sello Verde en la Producción Audiovisual Española: Compromiso con la Sostenibilidad

La industria audiovisual es un motor creativo y económico que, en los últimos años, ha experimentado un crecimiento significativo en España. Sin embargo, este desarrollo no debe realizarse a expensas del medio ambiente: es aquí donde entra en juego el concepto del Sello Verde, una iniciativa que busca integrar criterios de sostenibilidad en la producción cinematográfica y televisiva.

Según la página de Creast, una herramienta para calcular la huella del impacto medioambiental, “una producción publicitaria estándar de 3 días de rodaje emite 20 Toneladas de CO2eq, el equivalente a 20 piscinas olímpicas o a la huella de carbono que deja una familia en 3 años”. Esta herramienta se estandariza, en gran medida, dado que los proyectos beneficiarios de las ayudas del ICAA (Instituto de la Cinematografía y la Artes Audiovisuales) deben incluir un sistema de “medición y registro del impacto medioambiental” para garantizar las buenas prácticas en la puesta en marcha de dicho proyecto entre otros aspectos.

Se trata de una realidad reflejada, por ejemplo, en la última gala de los premios Goya. La sostenibilidad juega un papel clave y se logró celebrar un evento neutral en emisiones de CO2 gracias al uso de combustibles renovables y la recarga de vehículos eléctricos en la flota oficial. Además, las emisiones inevitables se compensaron mediante iniciativas de reforestación. Se siguieron los protocolos de medición GHG-CO2 eq. e ISO 14-067-2019 por medio de Creast, pues el objetivo de esta medición, también, es compensar las emisiones generadas contribuyendo así a contrarrestar la huella de carbono causada por este relevante evento cultural.

Objetivos del desarrollo sostenible

A modo individual, se ha incentivado el exigir a las autoridades locales y nacionales que participen en iniciativas que no dañen el planeta. Medidas de sostenibilidad medioambiental tan sencillas como a reducción del consumo de energía apagando las luces innecesarias, por ejemplo, resultan beneficiosas para la economía familiar y más consideradas con el planeta.

Las medidas para reducir la huella de carbono en los rodajes se plantean de un modo paralelo: una pequeña inconveniencia inicial que termina por integrarse como una convención en la producción audiovisual, debería ser, también a la vez, una herramienta de ahorro en la inversión económica y repercutir beneficiosamente de manera bidireccional tanto para productoras como para el medioambiente.

En qué consiste el Sello Verde

Hasta hace poco, España carecía de un certificado nacional de sostenibilidad específico para el ámbito audiovisual. A diferencia de Estados Unidos, donde existe la Green Production Guide, o de Europa, con el Green Film Research Lab, nuestro país no contaba con una herramienta que promoviera prácticas más responsables en la producción de películas y series.

El Sello Verde surge como una respuesta a esta necesidad. Se trata de un compendio de buenas prácticas orientadas a reducir los impactos negativos del sector audiovisual en el medio ambiente y la sociedad. Su objetivo es convertir a la industria cinematográfica española en un referente en sostenibilidad, al tiempo que se contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

La guía del Sello Verde aborda diversos aspectos de los rodajes que requieren especial atención:

  • Catering: Se promueve el uso de productos locales y de temporada, así como la utilización de vajilla reutilizable.
  • Movilidad y alojamiento: Se fomenta la elección de alojamientos cercanos a las locaciones de rodaje y el uso de vehículos eléctricos para los desplazamientos.
  • Iluminación: Se recomienda el uso de luces LED para reducir el consumo energético.
  • Vestuario y decoración: Se apuesta por el alquiler y la reutilización de vestuario y materiales de producciones previas.
  • Comunicación digital: Se prioriza la comunicación digital frente al papel.

Por medio de Creast se emiten “4 tipos de sellos que son otorgados al final de la producción”, entre los que se encuentra el Sello Reduce, Sello Carbono Neutral y el Sello Regenera.

El Sello Verde no solo se centra en aspectos técnicos, sino también en la representación de la sostenibilidad en la pantalla. Los relatos narrados pueden influir en la percepción del público y en su compromiso con el medio ambiente. Por tanto, es fundamental que las producciones audiovisuales reflejen valores sostenibles y promuevan un cambio positivo. 

Las / los ecomanagers están para quedarse

Este perfil profesional es responsable de concienciar al equipo, estimar el impacto medioambiental y diseñar un plan de sostenibilidad adecuado para la producción audiovisual. La ECAM ha empezado a ofrecer el Máster en Ecomanagement y Producciones Sostenibles. En este sentido, se han sumado la Universidad de Alcalá o la Universidad de Valencia entre otras instituciones con posgrados o cursos formativos paralelos. Desde los principios de la Agenda 2030, resulta fundamental garantizar que la creciente producción audiovisual se lleve a cabo sin dañar el entorno en ningún caso. El contenido de estas acciones formativas puede poner especial énfasis, aunque no solo, en la creación de contenido audiovisual en espacios protegidos.

Minimizar la huella de carbono implica utilizar recursos de manera eficiente, elegir opciones sostenibles y considerar alternativas de bajo impacto ambiental. Para la figura de ecomanager, evaluar y organizar la gestión económica se convierten en tareas integradas. Existen en la actualidad directorios de estos profesionales en activo que pueden ser contratados tanto para rodajes publicitarios como cinematográficos entre otros. Dependiendo de la complejidad de la producción, su labor puede ser crucial para garantizar que se tomen decisiones conscientes y responsables durante todo el proceso.

A partir de aquí…

El Sello Verde se convierte en una herramienta poderosa para transformar la industria audiovisual. A través de prácticas más responsables y la concienciación ciudadana se logrará que películas y series no solo entretengan, sino también inspiren un mundo más sostenible. En un momento en el que la conciencia ambiental es crucial, el cine y la televisión tienen la oportunidad de liderar el camino hacia un futuro más verde. El Sello Verde es el primer paso en esa dirección, y su adopción es un compromiso con la sostenibilidad y con las generaciones venideras.

Modelizar la medición de la eficacia para lograr mayor impacto en la comunicación científica ¿es posible?

Modelizar la medición de la eficacia para lograr mayor impacto en la comunicación científica ¿es posible?

La medición de la eficacia de la comunicación ha adquirido relevancia, que cada vez es más creciente, en el ámbito de la comunicación científica. En un mundo de información en constante crecimiento, comunicar la ciencia de manera efectiva es un desafío crucial. En la era de la desinformación, es fundamental que la comunicación científica se utilice de manera efectiva para combatir las desinformaciones, mitos y las falsedades, y para promover la concienciación en áreas vitales, como, por ejemplo, la sostenibilidad o la salud. Pero, ¿existe alguna forma de garantizar que las acciones de comunicación científica sean eficaces?

La respuesta a esta última pregunta no es sencilla, ni tampoco barata. A menudo, aquellos que nos dedicamos a la producción de contenido divulgativo y científico, sabemos que no siempre se dispone de suficientes recursos, como un departamento de experiencia de usuario que pruebe el producto comunicativo antes de lanzarlo, o un departamento de marketing que obtenga información sobre las métricas de impacto. Aunque no es difícil monitorear las métricas de impacto (como número de visualizaciones, tasa de rebote, tiempo de permanencia o reproducción), estas no garantizan el entendimiento sobre la eficacia de las acciones de comunicación llevadas a cabo. Para obtener dicho conocimiento, es necesario realizar experimentos en el laboratorio, un poco más complejos.

En Ciberimaginario, llevamos años trabajando para entender mejor cómo mejorar la medición de la eficacia de la comunicación en este ámbito, especialmente desde el punto de vista de la experiencia del usuario. La eficacia de la comunicación implica evaluar cuánto se comprenden, aceptan o utilizan los mensajes transmitidos por los destinatarios. Como resultado de mi tesis doctoral, hemos desarrollado un modelo de eficacia basado en acciones de contenido audiovisual. Sin embargo, durante la puesta en marcha, nos dimos cuenta de la complejidad de la tarea de medir la eficacia, lo cual podría no ser viable en la mayoría de los casos de comunicación científica donde no se cuenta con recursos limitados.

Por lo tanto, decidimos que una buena forma de «democratizar» la medición de eficacia (haciendo que también sea accesible para los profesionales de la comunicación científica) es crear modelos de medición que simplifiquen el trabajo y, sobre todo, que pongan a disposición de todos el acceso a dicho conocimiento.

El modelo de medición de la eficacia para productos audiovisuales

Para medir la eficacia de la comunicación, es esencial analizar las reacciones y respuestas de los destinatarios del mensaje. Este análisis puede hacerse a través de encuestas, entrevistas o grupos de discusión. Sin embargo, también se pueden utilizar técnicas de neurocomunicación, como el seguimiento ocular o el análisis de las expresiones faciales, para evaluar cómo los destinatarios procesan y reaccionan a los mensajes. Para llevar a cabo el modelo que hemos publicado recientemente, hemos recurrido a la tecnología de iMotions, una plataforma de software avanzada que permite la recopilación y el análisis integrado de datos biométricos y de comportamiento humano. Incluye técnicas como el seguimiento ocular, la respuesta galvánica de la piel, las expresiones faciales y más.

Lanzamiento de iMotions 10, la última versión del software hasta el momento.

La plataforma se utiliza en una variedad de campos y aplicaciones, desde la investigación de mercados hasta la neurociencia y la psicología, y desde luego tiene mucho potencial para el ámbito de la ocmunicación científica. iMotions proporciona las herramientas necesarias para realizar estudios detallados sobre cómo los humanos interactúan y reaccionan a diferentes estímulos, permitiendo a los investigadores obtener información valiosa y detallada sobre el comportamiento humano.

Curso gratuito y abierto de neurocomunicación con iMotions

Si te interesa conocer exactamente cómo llevamos a cabo le diseño metodológico del modelo que desarrollamos puedes acceder a la información del curso. El curso está disponible en la plataforma de Classroom Ciberimaginario.

Pantallazo del curso de Estudios de neurocomunicación con iMotions de Juan Romero Luis.
Haz click en la imagen para acceder al curso.

Este curso tiene como objetivo proporcionar una comprensión profunda y detallada de cómo llevar a cabo un estudio de A/B utilizando el software iMotion. El enfoque principal es ofrecer un entendimiento exhaustivo de las pruebas A/B, una técnica efectiva para comparar dos versiones de un producto o contenido y determinar cuál es más eficaz. Se abordan los aspectos más técnicos para la configuración del test en la plataforma. Además, el curso se ocupa de cómo interpretar los resultados para realizar los diferentes tipos de análisis que se pueden llevar a cabo con la propia herramienta.

Vídeo del primero módulo del curso.

Estate atento a las publicaciones de este blog si te interesa la medición de la eficacia en el ámbito de la comunicación científica. Actualizaremos el contenido a medida que avancemos en nuestras investigaciones. En el futuro, tenemos planteado mejorar el modelo de medición con el fin de adaptarlo a nuevos formatos para la comunicación científica, como en productos de realidad extendida.

Referencias

Romero-Luis, J., Carbonell-Alcocer, A., Levratto, V., Gertrudix, M., Gertrudis Casado, M. C., & Hernandez-Remedios, A. (2023). Design and assessment of an experimental model for evaluating the effectiveness of audiovisual products on the circular economy aimed at promoting environmental awareness. Journal of Cleaner Production, 423, 138820. https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2023.138820

iMotions. (2021). iMotions 10 launch. https://www.youtube.com/watch?v=eAMrorVxQRw

DOCENTES, REDES SOCIALES Y CULTURA CIENTÍFICA

DOCENTES, REDES SOCIALES Y CULTURA CIENTÍFICA

Allá por el 1999, en los primeros años en los que explorábamos las múltiples posibilidades de un internet accesible para todos y todas, autores como Repetto Jiménez ya trataban de concienciar sobre la necesidad de una alfabetización científica y tecnológica en la formación de los futuros docentes. En pocos años, experimentamos una revolución en la forma de comunicarnos y nos vimos inmersos en un mundo infinito de información instantánea y no siempre contrastada.

Hoy en día, si preguntamos a docentes de cualquier etapa por dónde buscan información y recursos didácticos para su trabajo, seguramente obtengamos la siguientes respuestas: Instagram, Facebook, YouTube o X (antiguo Twitter), o así lo aseguran estudios como el de Marcelo-Martínez et al., (2023). Asimismo, encontramos la característica, que no problemática, de que la inmensa mayoría de profesorado de todas las etapas a nivel internacional, recurre a las redes sociales como principal fuente de inspiración profesional (Krismanto, 2022).

Sin duda, internet está repleto de variada y valiosa información, pero no siempre responde a unos criterios básicos de calidad ni, por supuesto, han pasado por los filtros del método científico. Por ello, la fiabilidad de dichos contenidos destinados al proceso de enseñanza-aprendizaje que inundan las redes sociales, mayoritariamente visuales y de consumo rápido, quedan al amparo del juicio de aquellos docentes que los usan y/o adaptan para su trabajo diario.

Otro de las funcionalidades que el sector docente ha encontrado en las redes sociales son las comunidades profesionales o, también conocidos como “espacios de afinidad” (Gee, 2005). Un espacio de afinidad es un entorno, virtual en este caso, donde las personas convergen debido a un interés, motivación o idea en común. Cualquier red social es un claro ejemplo de ello, ya que permiten crear nexos y comunidades de usuarios con un fin en común y facilita la comunicación entre los involucrados.

En este contexto, también surgen liderazgos informarles respecto a los creadores de contenido como profesionales de referencia en los que nos sentimos reflejados en lo profesional y en lo personal (Marcelo-Martínez et al., 2023).

REDES SOCIALES A DEBATE

Resumiendo, las redes brindan al sector docente múltiples oportunidades de desarrollo profesional, puesto que podemos acceder con facilidad al trabajo e ideas de otras personas. Sin embargo, si te dispones a indagar, no muy en profundidad, podemos encontrar recursos didácticos o fuentes con fallos de diseño o ejecución.

En este contexto, surge un debate o reflexión que podemos abrir con las siguientes preguntas: ¿son las redes sociales un lugar fiable para consumir información de uso profesional o académico?, ¿cómo podemos contrastar la calidad de los contenidos que encontramos en ellas?, ¿es necesario complementar dicha información con otras fuentes cuyos contenidos sí han sido contrastados mediante el método científico?

Hacer algo distinto no significa, per se, hacerlo mejor. Copiar no es innovar, ya que innovar requiere investigar y contrastar los procesos y resultados correspondientes mediante el método científico (Galán-González, 2022). Por ello, imitar secuencias o recursos que otros docentes comparten en sus redes no conlleva necesariamente una innovación metodológica en nuestras aulas.

CULTURA CIENTÍFICA PARA EL DESARROLLO PROFESIONAL DOCENTE

Existen múltiples revistas nacionales e internacionales sobre ciencias de la educación que producen innumerables artículos especializados en diversas áreas, pero ¿cómo pueden competir las revistas científicas con las redes sociales como fuente de inspiración y conocimiento? Es una cuestión muy difícil, pero todo radica en la cultura científica y en la divulgación.

Por un lado, es imprescindible formar a los futuros maestros en la importancia consumir, y también crear, información de naturaleza científica para su desarrollo profesional. Además, enseñar cómo y dónde obtener esa información y en la necesidad de hacerlo a lo largo de toda su carrera docente. En otras palabras, contribuir a su cultura científica.

Por otro lado, destacar el papel de los divulgadores como puente entre los contenidos científicos y aquellos docentes que, por distintas razones, no van a consumir dicha información. He aquí un punto muy importante, porque ellos tienen presencia constante en las redes sociales, es decir, donde la mayoría de los docentes acceden para inspirarse y, de alguna manera, contribuir a su formación. De esta manera, sirven de altavoz para hacer conocer la innovación contrastada y últimos hallazgos científicos en materia educativa, contribuyendo así también al acercamiento de los docentes a la cultura científica.

Para finalizar, recordar al lector que innovar es una necesidad incuestionable en educación, pero no olvidemos que la innovación sin investigación no deja de ser la puesta en práctica de una intuición no contrastada. Ayudemos mediante la formación, comunicación y divulgación científica a viajar desde la intuición a la evidencia en un sector tan importante para el desarrollo de la sociedad como es la educación.

Referencias

Galán González, A. (2022). El papel de las revistas de impacto en la reforma de la profesión docente: de la especulación a las evidencias. Aula Magna 2.0. [Blog]. https://cuedespyd.hypotheses.org/11192

Gee, J. (2005). Semiotic social spaces and affinity spaces: From The Age of Mythology to today’s schools. In D. Barton & K. Tusting (Eds.), Beyond Communities of Practice: Language Power and Social Context (pp. 214-232). Cambridge University Press. https://doi:10.1017/CBO9780511610554.012

Krismanto, W., Setyosari, P., Kuswandi, D. ., & Praherdhiono, H. (2022). Social Media-Based Professional Learning: What Are Teachers Doing in It?. Qualitative Research in Education11(1), 89–116. https://doi.org/10.17583/qre.9698

Marcelo-Martínez, P., Yot-Domínguez, C., & Marcelo, C. (2023). Los docentes y las redes sociales: Usos y motivaciones. Revista de Educación a Distancia (RED)23(72). https://doi.org/10.6018/red.523561 Repetto Jiménez, E. (2000). La educación científica y la formación de los maestros. El Guiniguada, (9), 233–243. Recuperado a partir de https://acortar.link/K8ofBI

EL COMPROMISO AMBIENTAL DE LA GENERACIÓN Z

EL COMPROMISO AMBIENTAL DE LA GENERACIÓN Z

La generación Z es aquella nacida cuando empezaba el siglo XXI, aunque no hay consenso en las fechas exactas. Esta generación ha sido la primera en tener acceso a internet, es decir, los primeros nativos digitales. En cuanto a las cualidades de estos jóvenes, destaca estar comprometidos socialmente.

El cuidado del medioambiente necesita de la colaboración ciudadana gracias a un doble compromiso: la concienciación del problema y la materialización en el acto de reciclar la basura. En España las organizaciones sin y con ánimo de lucro trabajan desde varios campos: el reciclaje, el ecodiseño de envases domésticos ligeros y la integración en la fabricación de los envases para promover la reducción de residuos.

Las compañías u organizaciones dedicadas a las labores de reciclaje comparten un espacio conceptual en el que destaca la inspiración en la naturaleza. Sirva como ejemplo Ecoembes, empresa líder en el mercado del reciclaje en España, cuyos valores podríamos considerarlos universales: colaboración, cercanía, expertise e innovación. También hay que reseñar sus valores en las acciones de comunicación que giran en torno al humanismo y la economía circular. El tono de sus campañas es amable y de compromiso individual y social.

La economía circular no puede funcionar sin la colaboración ciudadana, y es por ello, que la concienciación y la acción de los públicos es esencial para que la maquinaria siga funcionando. Sin basura no hay reciclaje. Estudios de hábitos de reciclaje como el llevado a cabo por el instituto Catchment, ponen de manifiesto la existencia de una población no recicladora, destacando la generación Z como escéptica, considerando la actividad incómoda y compleja.

El compromiso con el reciclaje se modifica según variables como el espacio en el que viven o desarrollan su ocio. La actitud es más positiva en el entorno familiar: la decisión en el hogar no depende de ellos, pero cuando abandonan el núcleo parental, si la convivencia es en solitario o en grupo, no suelen reciclar, aun reconociendo los valores positivos del reciclaje. Un claro ejemplo son los estudiantes que se desplazan a grandes urbes para estudiar en la universidad, compartiendo piso. Este es un ejemplo en el que abandonan su responsabilidad con el reciclaje. Es cierto que la generación Z asume el valor del cuidado del medioambiente, y la importancia de la separación de residuos, pero se produce una “no adecuación” entre las creencias y la acción.

Otro problema es la gestión de los residuos fuera del hogar. En este caso, la generación Z alega, no sin razón, la dificultad para encontrar contenedores con separación en espacios abiertos o cerrados, en la naturaleza o en las urbes.

¿Qué podemos hacer para cambiar los hábitos de la generación Z respecto al reciclaje? Antes de desarrollar una posible estrategia de comunicación, se ha realizado una investigación con el objetivo de conocer las necesidades de los jóvenes. El trabajo se realizó en la Facultad de Ciencias de la Información, Universidad Complutense de Madrid con alumnos del grado de Publicidad y RRPP. Los resultados han sido de sumo interés y demuestran la diferencia entre tener creencias y llevarlas a la práctica.

La generación Z valora muy positivamente la gestión de los residuos siempre que se haga en el entorno familiar. Ahora bien, la mayor parte de ellos valora positivamente la labor de las compañías públicas o privadas cuya actividad es la gestión de la basura. La debilidad es no tener un compromiso ambiental real y no reciclar por diversas razones. Los resultados de la investigación revelan que una minoría todavía cuestiona la eficacia de la separación de la basura. Ahora bien, esta generación propone soluciones tales como premiar a todos aquellos que participen en el reciclaje, al igual a como se hace en otros países de la Unión Europea. Por último, resumir que no existe una preocupación suficientemente sólida sobre la importancia del reciclaje y llegado el momento de la verdad, la generación Z recicla de manera ocasional.

Cabría preguntarse si desde la universidad o el instituto existe la posibilidad de forma y educar con materias transversales regladas a las generaciones de jóvenes. Además, se da la paradoja de que serán los que recibirán un planeta contaminado como ninguna generación anterior ha tenido la desgracia de conocer.

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