Sexenios 2023. Recursos para hacer la bibliometría narrativa

Documentando el impacto científico y social

por | Dic 7, 2023

La convocatoria 2023 de sexenios plantea un nuevo modelo de evaluación de las aportaciones basado en la bibliometría narrativa en la que la debe argumentarse cualitativamente el impacto científico y social.

Aprobados los criterios del sexenio 2023

El 5 de diciembre de 2023 ANECA presentó la versión final de criterios de evaluación que se aplicarán en la convocatoria 2023 del sexenio de investigación, una vez aprobados por la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora (CNEAI).

El texto, que se publicará en el BOE en las próximas semanas, recoge, según señalan, las contribuciones recibidas durante el periodo de información y consulta pública abierto en el mes de noviembre que son competencia de ANECA. En aquellos aspectos que afectan a cuestiones procedimentales establecidas en la Orden ministerial de 2 de diciembre de 1994, como la tan reclamada obligación de revisar la fracción mínima de 8 meses para establecer el cómputo de año natural con contrato en dedicación a tiempo completo establecida en el artículo 10, o la habilitación para solicitar el sexenio determinadas figuras de profesorado universitario y de personal investigador, quedan en manos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y de cada institución, respectivamente.

novedades de la convocatoria

La convocatoria presenta algunas novedades importantes que tratan de mejorar la calidad de la evaluación incluyendo elementos cualitativos y ampliando los elementos y fuentes de evaluación, en línea con la San Francisco Declaration on Research Assessment (DORA) los acuerdos y principios de la Coalition for Advancing Research Assessment (CoARA) y, aunque no se menciona expresamente, con el Leiden Manifesto for Research Metrics.

Conceptualmente es un avance importante y apunta en una buena dirección, pero cuya aplicación no es sencilla, y exige un proceso más laborioso por parte de solicitantes, evaluadores y gestores. Como se sabe, el diablo está en los detalles, y para que las buenas ideas se conviertan en procesos exitosos hacen falta recursos para llevarlos a cabo, tanto humanos como técnicos. Confiemos en que, detrás de este cambio relevante, que afecta a muchos aspectos, se haya simulado el escenario de aplicación y se hayan tenido en cuenta de forma detallada qué hace falta para que no embarranque el proceso. En breve lo sabremos.

El preámbulo del texto refleja las novedades destacadas que resumimos (puede consultarse el texto completo más abajo):

  1. Ampliación de la tipología de aportaciones que pueden ser evaluadas, al extender qué puede incluirse en las solicitudes «extraordinarias». Esto, en el caso de las áreas de Comunicación (Campo 7.1) es especialmente relevante porque, por primera vez, se recoge la valoración de las obras audiovisuales, un aspecto reclamado históricamente. Lástima que no hayan recogido la valoración de las obras digitales y multimedia, como se solicitó también desde diferentes asociaciones y colectivos durante el periodo de consulta pública (aspecto sobre el que habrá que volver)
  2. Reformulación de la metodología de evaluación que, como señalábamos, incluye tanto elementos cualitativos como cuantitativos, introduciendo la bibliometría narrativa de cada aportación como instrumento para presentar, de manera rigurosa las «evidencias e indicios relacionados con la visibilidad, diseminación e influencia de los resultados de la investigación» (ANECA, 2023, p. 24) El texto dice, expresamente, que esta narración justificativa podrá apoyarse por un «uso responsable de indicadores cuantitativos». Este cambio es profundo, porque hasta ahora, estos eran los elementos de referencia, y ahora pasan a ser un apoyo que ha de usarse de manera responsable. Seguramente no cabe en una resolución, pero hubiese sido didáctico hacer alguna referencia que concretase este aspecto genérico, de base ética, del uso responsable, aludiendo de nuevo, por ejemplo, a los grupos de trabajo de COARA sobre métricas e indicadores responsables, el clásico informe de The metric tide del UK Research and innovation, los resultados de la campaña Responsible Metrics, o el interesante ensayo de Islam & Greenwood (2022) «The Metrics of Ethics and the Ethics of Metrics«, especialmente para ayudar a comprender que se busca más calidad en el proceso evaluativo, y es un imperativo, pero que la calidad tiene un coste y se debe apostar por estructuras sólidas que lo hagan posible para evitar un fracaso y un rápido desencanto.
  3. Impulso de la ciencia abierta a través de la potenciación del acceso abierto, libre y gratuito tanto de las publicaciones científicas como de los componentes de la investigación (metodologías, instrumentos, datos, programas de ordenador, modelos de aprendizaje automático…) El requerimiento de depósito de las aportaciones objeto de evaluación en repositorios institucionales (bien específicos de universidades, consorciados, o de ámbito global y propósito general como Zenodo, por ejemplo) cuyos procesos han sido documentados y se apoyan por unidades como la Ofilibre de la URJC o su repositorio institucional, es fundamental para impulsar un cambio en el modelo global de publicación, como lo es la inclusión expresa de la plataforma Open Research Europe para potenciar el acceso abierto diamante como objetivo irrenunciable. Es importante señalar la alusión que se hace al artículo 37.6 de la LCTI para facilitar el depósito de publicaciones que estén embargadas, respetando el «derecho de atribución o transferencia a terceros de los derechos sobre las publicaciones», aunque no puedan quedar disponibles en acceso abierto.
  4. Identificación de la aportación realizada en la investigación. La limitación del número máximo de autores ha estado condicionada en muchos casos por la imposibilidad de precisar el trabajo realizado por cada uno de ellos. Esto, en el caso de resultados de investigación obtenidos en proyectos en colaboración de carácter internacional ha supuesto una limitación muy importante. La incorporación de la taxonomía CRediT (Contributor Roles Taxonomy) no resuelve por completo el problema, pero es un avance significativo para impulsar la identificación precisa de los roles desarrollados en una investigación y la aportación que cada autor tiene en ella, más allá de su mera posición en el orden de autorías.
  5. Incorporación del Campo 0. Interdisciplinar y multidisciplinar con la finalidad de evaluar las trayectorias claramente interdisciplinares, o cuya actividad, durante el periodo sujeto a evaluación, lo haya sido y tenga un encaja complejo en un área determinada.

preparando la solicitud

A partir de estos criterios generales, veamos ahora qué nos solicitan para preparar la solicitud:

  • Se deben presentar 5 aportaciones principales que pueden acompañarse de 2 aportaciones sustitutorias.
  • Las aportaciones que se presenten a sexenio de investigación no podrán hacerlo en el sexenio de transferencia (cuando sea que se convoque de nuevo) Esto está especialmente dirigido a las aportaciones de carácter extraordinario ya que al ampliar la tipología de aportaciones la convocatoria deja una delgada línea entre qué es investigación y qué transferencia (pero esto es objeto de otro debate)
  • En la narración justificada de los méritos se debe:
    • Demostrar el impacto científico o social, es decir, que se hagan evidentes los beneficios que aporta más allá del ámbito académico.
    • Tener en cuenta que los indicadores bibliométricos, como la indexación en un determinado repertorio bibliométrico o base de datos, es ahora un argumento de carácter complementario que ayuda a entender la narrativa que se hace de la aportación, pero ya no supone, al menos en el papel, que determinados indicadores bibliométricos del medio (revista, editorial…) vayan a dar como resultado una valoración positiva. En este sentido, se pone el peso en la calidad intrínseca del contenido lo que, sin duda, es todo un reto para la gestión del proceso de evaluación y para quienes vayan a estar involucrados en él.
    • Estar publicadas o registradas en los años sometidos a evaluación, aunque sirve si está disponible en cualquiera de los modelos de publicación continua (forthcoming, online first, in press…) y dispone de identificador persistente.
    • Indicar la aportación realizada en la investigación. Si el medio de publicación incluye la taxonomía CRediT se debe aludir a la información incorporada en esta, y, en caso contrario, se deberá documentar en la narrativa la contribución realizada siguiendo el esquema de roles de esta taxonomía.
    • Informar si se ha utilizado Inteligencia Artificial Generativa en el caso de que su uso haya contribuido al resultado original de la aportación. Ello se alinea con el ámbito 8 de actuación de las Recomendaciones sobre la Ética de la Inteligencia Artificial de la UNESCO (2021) así como las realizadas por un conjunto editores de revistas internacionales sobre el Uso de Inteligencia Artificial Generativa en las publicaciones (Kaebnick et al, 2023)
    • Incluir la evidencia del depósito en un repositorio institucional abierto.
    • Revisar, en el caso de que la aportación sea un conjunto de datos, que cumplen los principios FAIR.
  • De manera específica, para los investigadores de Comunicación, que presenten su evaluación por el subcampo 7.1. Ciencias Sociales y Estudios de Género, se debe considerar:
    • Que se requiere como mínimo que, de las cinco aportaciones, dos sean artículos con alta relevancia e impacto publicados en revistas o plataformas como las referidas previamente.
    • Que el número maximo de aportaciones extraordinarias es 2.
    • Que por primera vez se valoran las obras audiovisuales que cumplan los siguientes requisitos:
      • Que la financiación, exhibición, distribución o impacto demuestre que han sido sometidos a procesos de selección rigurosa por parte de comités especializados que sean indicadores de la calidad del producto de investigación.
      • Que sean, por tanto, a) obras seleccionadas en festivales de reconocido prestigio, congresos con comité evaluador, así como la presencia en revistas académicas con revisión por pares que publiquen este tipo de trabajos audiovisuales; o, b) obras distribuidas y estrenadas en salas, incluidas en catálogos y presentes en exposiciones y plataformas de distribución tanto generalistas como especializadas.
      • Para documentar la relevancia y el impacto, dado que no hay índices normalizados, es importante incluir también críticas, reseñas en revistas especializadas, exposiciones en museos u otras instituciones científicas, o presentaciones invitadas en departamentos universitarios, centros de investigación o equivalentes, que se hayan producido.
      • Que se valoran preferentemente las aportaciones publicadas en:
        • Revistas de calidad contrastada o indexadas en bases de datos bibliográficas de reconocido prestigio.
        • Medios que hayan recibido un sello o reconocimiento de calidad por un organismo independiente (vg. FECYT).
        • Plataformas de publicación de resultados de investigación como Open Research Europe.
        • Editoriales o colecciones que cuenten con sello de calidad otorgado por una institución de reconocido prestigio, y en las que se hayan publicado libros o capítulos de libros. En estos casos, también serán criterios de valoración las reseñas que estos hayan recibido en revistas científicas especializadas.

recursos para buscar la información y completar la bibliometría narrativa

Hasta ahora, el medio de publicación era la fuente fundamental de información sobre la calidad de la aportación.

Ahora, con el fin de mejorar ese proceso de valoración específica de cada una de ellas, se aplica un sistema cualitativo definido a través de la narrativa de impacto científico-social de la aportación que debe argumentarse en base a una diversidad de métricas, fuentes y dimensiones, apoyadas por un uso responsable de los indicadores biblométricos.

Se trata de un proceso que introduce riqueza en el proceso de evaluación y, esperablemente, debe mejorar cómo se evalúan estos méritos. Pero es cierto que esta densidad de «sensorización» del impacto científico y social también incorpora una mayor complejidad, requiere más formación y conocimiento sobre la generación, seguimiento y análisis de dicho impacto, y ello requiere una comprensión más global del fenómeno.

En la siguiente infografía dinámica se presentan, de forma gráfica, una selección de métricas, fuentes y dimensiones que, a partir de la Tabla 1 publicada por ANECA (2023, p. 28) presenta las diferentes dimensiones y niveles, incluyendo una explicación del contexto/narrativa y un enlace a una selección de fuentes que pueden usarse para documentar el impacto.

Obtener indicadores en los portales científicos de las universidades

Los portales científicos que ofrecen las universidades y centros de investigación, permiten recuperar informes específicos con una parte importane de las métricas que se precisan para la creación de la bibliometría narrativa. Así, por ejemplo, el sistema iMarina dispone en sus iReport de un modelo específico para la convocatoria 2023.

iMarina Report Sexenios

En este se puede configurar el informe seleccionando las fechas de recuperación o el tipo de ítems (artículos, capítulos, libros…) entre otros aspectos.

Aunque la calidad de los resultados dependerá de la información que tenga capturada la plataforma, lo que según los casos puede variar mucho, es una buena aproximación para recoger de forma sencilla algunos indicadores. En el caso de las plataformas de impacto social ofrece un acceso directo a la información de la aportación en dicha plataforma lo que ayuda a localizarlo de forma rápida, e indudablemente, ahorra tiempo. Merece la pena que las universidades continúen mejorando la calidad de estas plataformas. Va a ser imprescindible.

Conclusiones

La convocatoria de sexenios 2023 plantea un cambio importante en su diseño, específicamente en lo que respecta a los criterios de evaluación de las aportaciones.

Su diseño es coherente con lo establecido en la Ley Orgánica 2/2023, de 22 de marzo, del Sistema Universitario (LOSU), así como con el Real Decreto 678/2023, de 18 de julio, por el que se regula la acreditación estatal para el acceso a los cuerpos docentes universitarios y el régimen de los concursos de acceso a plazas de dichos cuerpos, y pasa a un modelo cualitativo que se alinea con los acuerdos y principios de la Coalition for Advancing Research Assessment (CoARA).

El nuevo modelo enriquece el proceso de evaluación, y, en el plano teórico, ofrece mayor información para realizar una evaluación más ajustada a los méritos presentados. Es un cambio sistémico y, sobre todo, social, porque supone replantear la forma de comprender el impacto científico y social de la actividad investigadora.

Es, sin duda, un reto, porque el cambio será progresivo, pero la convocatoria es inminente, y queda por saber si para el esfuerzo extra que supondrá se contará con los mecanismos de apoyo necesarios. En ello estará parte de su éxito.

Texto de la resolución (enviado a boe)

Referencias

ANECA (2023, 5 de diciembre) Aprobados los criterios de evaluación de la próxima convocatoria 2023 del sexenio de investigación. https://www.aneca.es/web/guest/-/aprobados-los-criterios-de-evaluaci%C3%B3n-de-la-pr%C3%B3xima-convocatoria-2023-del-sexenio-de-investigaci%C3%B3n

ASTON University (2023) Responsible Use Of Publication Metrics Policy and Operational Principles. https://www.aston.ac.uk/research/supporting-our-researchers/responsible-use-publication-metrics-policy-and-operational-principles

Islam, G., Greenwood, M. The Metrics of Ethics and the Ethics of Metrics. J Bus Ethics 175, 1–5 (2022). https://doi.org/10.1007/s10551-021-05004-x

Kaebnick, Gregory E., Magnus, David Christopher, Kao, Audiey, Hosseini, Mohammad, Resnik, David, Dubljević, Veljko, Rentmeester, Christy, Gordijn, Bert, and Cherry, Mark J., “ Editors’ Statement on the Responsible Use of Generative AI Technologies in Scholarly Journal Publishing,” Hastings Center Report 53 no. 5 (2023): 3–6. DOI: 10.1002/hast.1507

Responsible Metrics (2023) https://responsiblemetrics.org/

UNESCO (2021) Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial. UNESDOC Biblioteca Digital. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000380455_spa

Wilsdon, James. et al. (2015) The Metric Tide Report of the Independent Review of the Role of Metrics in Research Assessment and Management. HEFCE. https://www.ukri.org/wp-content/uploads/2021/12/RE-151221-TheMetricTideFullReport2015.pdf

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A partir de la observación, la investigación es capaz de captar una realidad objetiva, partiendo de un registro visual y verificable que permite conocerla (Campos & Lule, 2012). Apoyándonos en la mirada, somos capaces de asimilar conceptos complejos; ver cómo la teoría escapa de lo puramente conceptual; y, siendo el eje de este texto, invitarnos a taxonomizar un objeto para facilitar su replicación. Sin embargo, el juego requiere de una capa adicional de complejidad: no es suficiente con una observación sistematizada; su característica interactiva necesita que comprendamos la lógica tras sus mecánicas. Dicho de otro modo, si el juego debe ser jugado para generar conocimiento, su matriz lúdica debe formar parte del estudio. Y es aquí donde encontramos el problema: ¿qué ocurre cuando el juego se convierte en “literatura gris”?

No están todos los que son, ni son todos los que están

La preservación del juego digital ha cobrado impulso en los últimos años gracias a iniciativas como Stop Killing Games, una propuesta de modificación de la Ley de Equidad Digital de la Unión Europea que busca impedir que las editoras de videojuegos en línea puedan cerrar sus servidores una vez finalizado su ciclo de vida. Más allá de la protección de los derechos del consumidor, esta propuesta se alinea con las motivaciones del Programa Nacional de Preservación e Infraestructura de la Información Digital (NDIIPP) de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos: en ambos casos se promueve la preservación del software interactivo desde una perspectiva de interés cultural.

En el contexto de una sociedad de consumo cuya influencia se ha extendido a múltiples niveles, estas iniciativas contribuyen a consolidar el videojuego como una forma de expresión artística, desvinculándolo parcialmente de las lógicas del mercado. Se trata de una tendencia en crecimiento, que gana relevancia a medida que este medio refuerza su posición hegemónica dentro de la industria audiovisual, aunque su impacto no se distribuye de manera equitativa en otros ámbitos del diseño.

Los obstáculos para salvar mundos

Dentro de los videojuegos serios, la carencia de mecanismos de preservación ha complicado análisis de productos o la búsqueda de referencias para nuevos diseños. Entre los estudios que destacan esta problemática, Guillén et al., 2025, destaca un total de diez tensiones que tienen lugar al proteger aplicaciones gamificadas, las cuales presentan paralelismos con la temática que aquí se aborda. En este contexto, emergen como conflictos recurrentes la escasez de conocimiento y habilidades especializadas (que obliga a los creadores a depender de equipos multidisciplinares), las limitaciones de tiempo en equipos reducidos y las dificultades de financiación, tanto por la presión de inversores como por la necesidad de autosostenibilidad. Estas tensiones refuerzan los desafíos estructurales del sector y revocan las pautas presentadas por Raftopoulos (2014), quien propone un enfoque de diseño de la gamificación centrado en las personas y sustentado en valores éticos para el desarrollo de sistemas responsables y sostenibles. Una acción iterativa y sostenida en el tiempo que podemos ejemplificar a través de la repercusión limitante en nuestra investigación.

Sirviéndonos de una revisión sistemática de la literatura sobre gamificación aplicada a la adaptación climática en espacios litorales, se recopilaron un total de 40 estudios que presentaban resultados empíricos derivados de sus intervenciones. Tras eliminar los casos duplicados, se identificaron 36 juegos, de los cuales únicamente 8 estaban disponibles en línea. Asimismo, 17 contaban con material audiovisual accesible que permitía una aproximación a los proyectos. Esta tendencia, aunque en menor medida, también se reflejó en el análisis de producto. A partir de la búsqueda de juegos digitales acordes con el objeto de estudio en 24 bases de datos, se obtuvieron 52 resultados preliminares. Sin embargo, al intentar acceder a ellos, 8 resultaron inaccesibles; 2 habían dejado de recibir mantenimiento y presentaban fallos técnicos que impedían su uso; y, en un único caso, el videojuego estaba alojado en un repositorio institucional con acceso restringido.

Al contrario que aquellos títulos orientados a un circuito comercial capaz de sostener su preservación, el juego serio debe optar por medidas alternativas y costosas. Tal como enfoques de innovación responsable para promover el diseño ético, la transparencia y la sostenibilidad desde las fases iniciales del proyecto. Incluir diseños colaborativos y la implicación de múltiples actores para contribuir en la reducción de dependencia de individuos concretos y a favorecer la transferencia de conocimiento. También es posible sumar estrategias orientadas a la viabilidad económica y a la construcción de confianza con los usuarios, factores que inciden directamente en la continuidad de las aplicaciones. Desafortunadamente, ninguna de estas propuestas es capaz de garantizar la preservación digital, pero sí configuran un conjunto de condiciones que favorecen la supervivencia y trazabilidad de los productos gamificados.

CONCLUSIONES

Este texto no pretende ofrecer resultados definitivos, sino invitar a reflexionar sobre la preservación de los videojuegos serios en el ámbito científico. Enfatizar la necesidad de garantizar la continuidad de estos juegos mediante un enfoque integral que combine observación rigurosa, diseño responsable y estrategias sostenibles, asegurando así que continúen siendo recursos valiosos para

investigadores y diseñadores en el futuro. De este modo, preservar estos juegos no solo conserva conocimiento, sino que también permite que nuevas generaciones de creadores e investigadores se inspiren, aprendan y construyan sobre lo ya logrado, extendiendo su impacto más allá del presente.


REFERENCIAS

  • Campos y Covarrubias, G., & Lule Martínez, N. E. (2012). La observación, un método para el estudio de la realidad. Xihmai, 7(13), 45–60. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3979972
  • Guillén G, Hamari J, Quist J (2025), The hurdles of saving the world: conflicts and survival tactics of gamified sustainable consumption app creators. Internet Research, Vol. 35 No. 7 pp. 91–112, doi: https://doi.org/10.1108/INTR-06-2024-0959
  • Raftopoulos, M. (2014). Towards gamification transparency: A conceptual framework for the development of responsible gamified enterprise systems. Journal of Gaming & Virtual Worlds, 6(2), 159–178. https://doi.org/10.1386/jgvw.6.2.159_1
Educar la Mirada: Didáctica de la Imagen a través de la Obra de Chema Madoz 

Educar la Mirada: Didáctica de la Imagen a través de la Obra de Chema Madoz 

Después de la entrada “Fotografía y Pensamiento Crítico: El Valor de Chema Madoz para la Alfabetización Mediática”, seguimos con el fotógrafo madrileño, para profundizar en la dimensión didáctica de su obra, especialmente relevante en un momento en que la educación visual ocupa un lugar central en la formación del alumnado. En un mundo en el que las imágenes son omnipresentes, resulta fundamental aprender no solo a verlas, sino a interpretarlas y producirlas críticamente. En este marco, la obra de Madoz ofrece un recurso pedagógico excepcional para trabajar la observación, la metáfora visual y la relación entre objeto y significado.  

Por qué trabajar con Chema Madoz en el aula

El estilo de Madoz —blanco y negro, ausencia de postproducción, uso de luz natural y protagonismo del objeto— encaja perfectamente con los planteamientos de la educación artística contemporánea, que defienden el desarrollo de la creatividad a partir de recursos mínimos y cotidianos (Eisner, 2002). Su obra invita a una lectura activa y reflexiva, en sintonía con la idea de que las imágenes deben considerarse textos a interpretar (Kress & van Leeuwen, 2006).

Además, Madoz trabaja desde la “poética del objeto”, es decir, desde la capacidad de los objetos para convertirse en conceptos visuales. Esta característica es ideal para actividades orientadas a que los estudiantes relacionen forma, función y significado (Arnheim, 1974).

Ejemplo de actividad didáctica: una secuencia estructurada 

1. Fase de identificación conceptual 

El alumnado analiza las fotografías de Chema Madoz y detecta: los objetos originales, la transformación conceptual, la metáfora generada. 

Este proceso coincide con propuestas de visual thinking strategies (Yenawine, 2013), que fomentan el análisis colectivo, la formulación de hipótesis y el argumentar lo que se observa. 

2. Análisis técnico 

El trabajo con elementos simples responde a la idea de “reducción formal” de Arnheim (1974): cuanto más limitados son los elementos, más evidente es el proceso mental que organiza la imagen. 

3. Fase de creación 

Producir una imagen inspirada en el fotógrafo madrileño: potencia el pensamiento divergente, favorece el aprendizaje por descubrimiento, desarrolla la capacidad de transformar objetos en ideas visuales. 

La relevancia educativa de esta metodología 

Trabajar con Madoz permite desarrollar: observación fina, crucial para la lectura crítica de imágenes (Berger, 1972); conciencia perceptiva, al identificar relaciones inusuales entre objetos; creatividad conceptual, alineada con estudios de creatividad visual en educación (Runco, 2007); pensamiento crítico, clave en la alfabetización contemporánea (Buckingham, 2003). 

La fuerza pedagógica de Madoz radica en que su obra es accesible y, al mismo tiempo, profundamente significativa. Permite que el alumnado aprenda a mirar y a mirar(se). 

El trabajo del alumnado: un collage que evidencia aprendizaje, creatividad y mirada crítica 

Como culminación de la actividad, los estudiantes realizaron sus propias fotografías inspiradas en los procedimientos creativos de Chema Madoz. El collage final —compuesto por 20 imágenes— revela no solo la comprensión técnica del estilo del fotógrafo, sino también un notable desarrollo de la observación, la metáfora visual y la capacidad de transformar objetos cotidianos en ideas. 

En conjunto, las imágenes muestran varios rasgos característicos del proceso de aprendizaje: 

1. Creatividad conceptual 

En muchas fotografías se aprecia cómo el alumnado ha sido capaz de reinterpretar objetos simples —cucharas, cuerdas, tijeras, llaves, vasos, botones o elementos escolares— para dotarlos de un nuevo significado. Esta capacidad para desplazar el uso habitual del objeto y generar una lectura alternativa evidencia la internalización del pensamiento metafórico propio de Madoz. 

2. Claridad compositiva y uso intencionado del blanco y negro 

El empleo sistemático del blanco y negro ayuda a centrar la atención en la forma, la textura y el contraste. La mayoría de las fotografías del collage presentan composiciones limpias, fondos neutros y un protagonismo claro de la figura principal, reproduciendo de manera efectiva el carácter analógico y depurado que distingue al fotógrafo. 

3. Observación fina y sensibilidad hacia los detalles 

El trabajo demuestra que los estudiantes han desarrollado una mirada más atenta: manipulan pequeños objetos, experimentan con sombras, repeticiones, simetrías, escalas o sustituciones, y detectan relaciones visuales que no son evidentes a primera vista. Estas habilidades son centrales en la educación artística contemporánea y en la alfabetización visual. 

4. Diversidad de soluciones y pensamiento divergente 

Aunque todos seguían un mismo marco metodológico, el resultado final muestra gran variedad: algunos optan por la ironía, otros por lo poético, otros por juegos de forma o por combinaciones inesperadas. Esta heterogeneidad confirma que la actividad fomenta el pensamiento divergente y la exploración personal. 

5. Un producto colectivo que funciona como síntesis pedagógica 

El collage final no es solo un conjunto de imágenes: es una cartografía visual del proceso educativo. Permite ver cómo cada estudiante interpreta el estilo de Madoz desde su propio contexto y cómo la suma de todas las creaciones genera un discurso visual coherente, reflejo del trabajo realizado en el aula. 

Este tipo de ejercicios no solo produce fotografías técnicamente correctas, sino que también forma una mirada crítica, creativa y consciente, que es precisamente uno de los objetivos fundamentales de trabajar educación visual a partir de artistas contemporáneos.


Referencias

Arnheim, R. (1974). Art and visual perception: A psychology of the creative eye. University of California Press. 

Berger, J. (1972). Ways of seeing. Penguin. 

Eisner, E. W. (2002). The arts and the creation of mind. Yale University Press. 

Kress, G., & van Leeuwen, T. (2006). Reading images: The grammar of visual design (2.ª ed.). Routledge. 

Levratto L., Gómez Gómez H., & Ramé López, J. (2024) Implementing visual literacy techniques among future educators in pre-school and primary school settings, Journal of Visual Literacy, 43:4, 326-343, DOI: 10.1080/1051144X.2024.2432802 

Runco, M. A. (2007). Creativity: Theories and themes. Elsevier. 

Yenawine, P. (2013). Visual thinking strategies: Using art to deepen learning across school disciplines. Harvard Education Press.Madoz como modelo para leer críticamente la imagen.

Avatares y Sostenibilidad: ¿Tu Identidad Digital Cambia tu Conducta?

Avatares y Sostenibilidad: ¿Tu Identidad Digital Cambia tu Conducta?

La comunicación sobre sostenibilidad enfrenta el desafío de conectar con una generación saturada de información. Analizamos cómo el diseño de avatares y la narrativa interactiva pueden transformar la «ecoansiedad» en acción. A través de estudios recientes sobre el Climate Self y experiencias sensoriales inmersivas, exploramos la psicología de los entornos virtuales como herramienta para la alfabetización mediática y la economía circular.

La urgencia medioambiental exige un cambio inmediato en los modelos de consumo, y los jóvenes son quienes han de liderar esta transformación. Sin embargo, conectar con la Generación Z y la Generación Alfa es un auténtico reto.
Aunque han nacido en un contexto de emergencia climática, la exposición temprana al flujo continuo de noticias ha derivado en altos niveles de «ecoansiedad» (Baños,2022) e infoxicación (Franco & Gertrudix, 2015). ¿Cómo superamos el bloqueo emocional? La respuesta reside en adaptar las estrategias a sus hábitos: lo visual, lo lúdico y lo interactivo.

Gran parte de la experiencia vital de estas generaciones transcurre en universos digitales y videojuegos, donde se relacionan a través de sus representaciones delegadas: los avatares.

El «Yo Climático» y la experiencia sensorial

Desde una perspectiva semántica y lúdica, Fernández Galeote et al. (2022), en su estudio «Avatar Identities and Climate Change Action in Video Games», identifican seis arquetipos o tipos de identidad para los avatares en juegos relacionados con el cambio climático. Entre ellos destaca el «yo climático» (climate self), definido por avatares diseñados para fomentar cambios directos en la vida del jugador mediante una conexión personal inmediata que oriente sus hábitos hacia la sostenibilidad.


Más allá del videojuego tradicional, el metaverso ofrece un laboratorio perfecto para la construcción del climate self. Alberto Sánchez Acedo nos presenta la línea de trabajo de Ciberimaginario sobre uso de mundos virtuales para la sostenibilidad, que permiten al interacción entre usuarios mediante avatares personalizados.

Para que un producto de comunicación sobre sostenibilidad sea eficaz en el metaverso, debemos atender a la Propiedad Psicológica. De acuerdo con esta teoría, cuando permitimos que un usuario personalice su avatar —eligiendo rasgos faciales o corporales—, este deja de ser un objeto ajeno y pasa a percibirse como una «posesión» o extensión del yo (Park y Kim, 2024)

No solo se trata solo de identidad visual, sino también de experiencia sensorial. Estudios como los de Ahn et al. (2014) demuestran que sentir la vibración de una sierra al cortar un árbol virtual puede afectar al consumo real de papel. Del mismo modo, «convertirse» en coral en el mundo virtual ayuda a experimentar la degradación del océano (Markowitz et al., 2018).

Experiencia RV en un fondo submarino desarrollada por Markowitz et al., ( 2018).

Para que estas experiencias funcionen, el usuario debe aceptar el cuerpo virtual como propio. Aquí entra en juego el engaño sensorial que facilita la Realidad Virtual (RV), permitiendo construir el propio cuerpo mediante información multisensorial (Kilteni, et al, 2015), no solo permitiendo la experimentación en primera persona, sino también la sincronía vasomotora, táctil y la representación semántica del individuo, mediante la personalización.

La psicología detrás del avatar: El Efecto Proteus

El aspecto más fascinante para el diseño de estas estrategias es el denominado Efecto Proteus, postulado por Yee y Bailenson (2007). Esta teoría sugiere que las personas tienden a comportarse en el mundo virtual de manera coherente con los rasgos externos de su avatar. Esta teoría sugiere que las personas adecúan su conducta a los rasgos de su avatar. En un estudio posterior, Yee, Bailenson & Ducheneaut (2009) plateaban que esta conducta podría tener implicaciones en la realidad. Según este planteamiento, si un usuario se ve representado con características sostenibles en el espacio virtual, podría tender a comportarse de manera coherente con esa imagen en la realidad.

Hacia una nueva era en el diseño de avatares

A las implicaciones éticas vinculadas al uso de la RV para comunicar la sostenibilidad (analizadas por Manuel Gértrudix en RV como herramienta para combatir la desinformación sobre sostenibilidad), debemos añadir el impacto del reciente cierre de Ready Player Me tras su adquisición por Netflix. Este movimiento pone fin a la principal infraestructura de interoperabilidad en el metaverso y subraya la necesidad de adoptar estándares abiertos e independientes como VRM (Virtual Reality Model), así como herramientas de IA generativa, para garantizar que la identidad digital no quede cautiva en modelos propietarios.

Hacia un modelo cooperativo de diseño

Para la comunicación científica, un avatar no es simplemente un icono o un personaje 3D. Su diseño debe centrarse en la identificación entre el usuario y el personaje virtual, un proceso cognitivo y emocional clave para que el mensaje llegue.
Aprovechar estos principios permite pasar del entretenimiento a la concienciación.

Por ello, desde el proyecto DGAMES, Ciberimaginario propone sistematizar estos hallazgos mediante un modelo de detección de necesidades cooperativo. No basta con diseñar «para» los jóvenes, sino «con» ellos, involucrándolos activamente a través de laboratorios de innovación digital.

En definitiva, el futuro de la comunicación científica pasa por entender que, en la era algorítmica, la identidad es fluida. Diseñar avatares es una cuestión psicológica tanto como tecnológica. Aprovechar el Efecto Proteus nos permite crear narrativas donde los jóvenes no solo reciban información, sino que vivan la sostenibilidad en primera persona, transformando su presencia virtual en una herramienta de cambio real.



REFERENCIAS

Ahn, S. J., Bailenson, J. N., & Park, D. (2014). Short- and long-term effects of embodied experiences in immersive virtual environments on environmental locus of control and behavior. Computers in Human Behavior, 39, 235–245. https://doi.org/10.1016/j.chb.2014.07.010

Baños Ruiz, I. (2022). Ecoansiedad: De la parálisis a la acción climática y ambiental. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, (160), 79–90

Fernández Galeote, D., Legaki, N.-Z., & Hamari, J. (2022). Avatar identities and climate change action in video games: Analysis of mitigation and adaptation practices. En CHI Conference on Human Factors in Computing Systems (pp. 1–18). https://doi.org/10.1145/3491102.3517438

Franco Rodríguez, R., & Gértrudix Barrio, M. (2015). Infoxicación: implicaciones del fenómeno en la profesión periodística. Revista de Comunicación de la SEECI, (38), 141–181. https://doi.org/10.15198/seeci.2015.38.141-181

Kilteni, K., Maselli, A., Kording, K. P., & Slater, M. (2015). Over my fake body: body ownership illusions for studying the multisensory basis of own-body perception. Frontiers in Human Neuroscience, 9, 141. https://doi.org/10.3389/fnhum.2015.00141

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Park, J., & Kim, H. (2024). Psychological ownership of avatars in the metaverse: Its key antecedents and outcomes. Journal of Consumer Behaviour. https://doi.org/10.1002/cb.2334

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Viñetas contra el cambio climático: comunicar ciencia desde el humor gráfico

Viñetas contra el cambio climático: comunicar ciencia desde el humor gráfico

Comic cartoon climate change

Viñetas, ciencia y compromiso social

En el marco del XXI Salón Internacional del Cómic y la Ilustración de Tenerife, la exposición El cambio climático en viñetas propuso una fórmula singular para comunicar los efectos del calentamiento global: setenta caricaturas de prensa provenientes de 36 cabeceras occidentales que, durante los últimos diez años, han abordado esta problemática con agudeza y sentido crítico.

Organizada por la Fundación Cine+Cómics y la Cátedra Cultural Moebius de la Universidad de La Laguna, esta muestra se instaló en el Parlamento de Canarias entre el 10 de octubre y el 2 de noviembre de 2024, convirtiéndose en un recurso valioso de divulgación científica a través del arte gráfico.

El origen de esta iniciativa está en un estudio exploratorio que analiza cómo el humor visual puede contribuir a formar opinión y sensibilizar sobre la emergencia climática. Su propósito: visibilizar la coherencia de una narrativa global que, desde 2014, repite un mensaje claro sobre las consecuencias de la inacción y los responsables del problema.

Un análisis riguroso con impacto social

La investigación emplea una metodología propuesta por Marín-Arrese (2019), estructurada en tres pasos: interpretación contextual, análisis del subtexto y evaluación de la reacción crítica. Este enfoque permite identificar patrones en la construcción discursiva de las viñetas, lo que evidencia una narrativa consolidada en torno a la crisis climática: un mensaje que ha permanecido prácticamente inmutable a lo largo de una década.

Los resultados señalan que los caricaturistas han coincidido no solo en las consecuencias derivadas del deterioro ambiental, sino también en identificar a los mismos agentes como responsables: empresarios codiciosos, políticos negacionistas y figuras concretas como Donald Trump. Esta consistencia narrativa refuerza el valor del humor gráfico como herramienta de denuncia y persuasión.

Más allá de su dimensión analítica, la exposición funcionó como una acción efectiva de transferencia del conocimiento. Un total de 1.290 personas visitaron el espacio durante su estancia en el Parlamento, lo que demuestra el alcance de esta iniciativa en términos de impacto público. Además, su adaptación digital en la web oficial del evento Salón del Cómic de Tenerife ha permitido ampliar su acceso y convertirla en un recurso atemporal.

cómic book

¿Qué aporta el humor gráfico a la comunicación científica?

En un contexto donde los discursos científicos suelen estar mediatizados por tecnicismos, la caricatura ofrece una vía de entrada alternativa: directa, visual y emocional. Este tipo de contenido tiene la capacidad de simplificar sin banalizar, de ironizar sin desinformar, y de invitar a la reflexión sin necesidad de datos complejos.

Así, el humor gráfico se revela como una herramienta de comunicación científica eficaz, especialmente útil para proyectos que buscan sensibilizar a públicos diversos o conectar con audiencias alejadas de los entornos académicos. Su lenguaje visual y simbólico permite universalizar mensajes y generar un diálogo activo con la sociedad.

La experiencia de El cambio climático en viñetas demuestra que la investigación en humanidades y comunicación puede encontrar en la ilustración un potente canal para divulgar resultados, fortalecer la cultura científica y generar conciencia en torno a problemas globales urgentes.

Una caricatura puede ser mucho más que una burla o una sátira. En el contexto de la crisis climática, se convierte en un acto de resistencia gráfica que ayuda a comprender, criticar y transformar el mundo. Con más de mil visitantes y una narrativa común identificada en una década de producción visual, El cambio climático en viñetas reafirma el valor del cómic como aliado en la lucha por una ciencia accesible, crítica y transformadora.

  • Gertrudix Barrio, M. (2024). Disinformation as an obstructionist strategy in climate change mitigation: a review of the scientific literature for a systemic understanding of the phenomenon. https://doi.org/10.xxxx/xxxxx
  • Marín-Arrese, J. I. (2019). Persuasion across genres: A linguistic approach. John Benjamins Publishing.
  • Morales, L. y Codesido-Linares, V. (2025). La viñeta de prensa en el circuito expositivo canario: cómo concienciar sobre el cambio climático por medio de un género periodístico único. https://www.revistadecomunicacion.org/morales2025

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