Inteligencia artificial y realidad extendida en el ámbito de la comunicación

¿Cómo pueden estas herramientas contribuir a generar contenidos innovadores?

por José Luis Rubio Tamayo | Oct 10, 2022

Los avances exponenciales, en los ámbitos de la Inteligencia Artificial (IA), por un lado, y de las tecnologías de Realidad Extendida (XR), por otro, en los últimos años, son innegables. Las herramientas disponibles, a día de hoy, por parte de los profesionales del ámbito del desarrollo de contenidos, son prácticamente ilimitadas. Cámaras 360 de alta resolución, escáneres 3D, software de generación de imágenes e inteligencia artificial, game engines…

Si pensamos en diferentes momentos de la historia en los que se produce un mashup de tecnologías, que combinadas, pueden dar lugar a la producción, diseño y generación de contenidos de tipología inédita -por la singularidad expresiva de cada medio-, tal vez el momento actual sea un exponente de las posibilidades de las que disponemos en materia de comunicación. Las tecnologías de la información y la comunicación (TICS o ICT, en inglés) han evolucionado de tal manera que no se ajustan a la idea o concepto que teníamos de ellas hace tan sólo 5 años, y han incorporado otros medios de producción digital que se siguen expandiendo y implementando, también como herramientas con potencial comunicativo.

Fragmento de la película muda El Hotel Eléctrico del director Segundo de Chomón. El cine de autores como Chomón o Meliès son un ejemplo paradigmático de que la innovación en un medio genera nuevos lenguajes y capacidad de construcción de relatos. Fuente: Chomón (1908).

La implementación paulatina de tecnologías de inteligencia artificial (IA) o realidad extendida (XR) -sin mencionar al propio metaverso, sobre el cual nos encontramos actualmente realizando modelos teóricos y conceptuales- nos ha situado en una suerte de escenario en el que la tecnología existe, y presenta una evolución ya, podríamos decir, endémica. Ahora bien, si consideramos todas esas posibilidades a nivel evolutivo de la tecnología, teniendo, por ejemplo, la realidad extendida o la IA como dos de las tecnologías/medios que actualmente encuentran más relevancia en los propios medios convencionales o plataformas de divulgación, es interesante el planteamiento de la pregunta: ¿Qué posibilidades creativas, de creación de contenidos, divulgativas, comunicativas, etc., existen combinando estas dos tecnologías con otras que ya vienen siendo implementadas? Las posibilidades en este campo son, no es preciso decirlo, y aunque suene a tópico, prácticamente ilimitadas. De ahí surge la pertinencia de la siguiente pregunta: ¿Cuáles son las funciones que tiene que tener la tecnología?

Cuando a principios del siglo XX, con la emergencia de un nuevo medio que era el cine, proliferaron las producciones realistas como la de los hermanos Lumière, surgió, a su vez, la posibilidad de realizar efectos especiales, qué sólo podían expresarse a partir de este medio. Sus exponentes son las ya conocidas producciones como las de George Meliès y su Viaje a la Luna (1902), o el paradigmático caso del español Segundo de Chomón, con obras como La casa Encantada o El Hotel Eléctrico (ambas de 1908, producidas en Francia). El medio del cine, con su propia idiosincrasia, estaba ofreciendo, además de la posibilidad de que más personas pudiesen visualizar un contenido ya filmado, crear nuevas narrativas a partir de conceptos como plano o encuadre, o de técnicas como el montaje y la postproducción. George Meliès, Segundo de Chomón y otros cineastas pioneros estaban, en cierta manera, aplicando de manera creativa una sinergia tecnológica, que combinaba la novedad del cine con los avances tecnológicos de la época para generar nuevos relatos. Y, por otro lado, el cine pasaba a ser, bajo la dirección de autores como Dziga Vertov, con obras como EL Hombre de la Cámara (1929) una tentativa de relato de fragmentos de la realidad, con los medios existentes entonces. Y es que el cine es ambas cosas. Pero también muchas otras.

El símil del cine con el estado de la cuestión de la tecnología digital actual precisamente pone de relieve el hecho de que la mayoría de producciones de contenidos en una sinergia de medios (inteligencia artificial, realidad extendida, etc.) todavía no se ha producido, y ni siquiera se ha imaginado aún. Es más, desconocemos intrínsecamente su idiosincrasia, siendo, finalmente, la ciencia, y las preguntas que nos hagamos al respecto, así como las aplicaciones que tenga esa sinergia tecnológica en diferentes ámbitos del conocimiento, quien contribuya a darnos una respuesta.

Imagen generada por inteligencia artificial con la aplicación Wombo. La imagen refleja la representación de una calle de La Habana, a partir de elementos identificativos que se encuentran en el imaginario. El proceso de aprendizaje de las IAs, en realidad, si bien refleja en parte su propia idiosincrasia, incorpora componentes del imaginario colectivo, teniendo el componente semántico y lingüístico una gran relevancia. Fuente: Imagen generada por IA con Wombo.

Por el momento, nos encontramos en un proceso constante de ensayo-error, en el que estamos preguntándonos, de manera constante, qué es lo que la tecnología puede continuar contribuyendo a producir mejoras en todos los aspectos de nuestra vida, y, en el aspecto que nos ocupa, a mejorar los procesos de comunicación, incluyendo la comunicación inmersiva y la interacción con la información.

Desde cámaras 360 de alta resolución y altas prestaciones, hasta inteligencias artificiales que han surgido recientemente como Midjourney, Wombo Art, OpenAi o Dall-E 2, por poner sólo unos ejemplos, pasando por las novedades de los game engines para crear contenidos en medios como la realidad virtual (como Unreal Engine 5), o, mismamente, por entornos de desarrollo de realidad extendida open source, como A-Frame (que hacen el desarrollo de contenidos más accesible) o Babia XR, el ecosistema tecnológico actual presenta una posibilidad sinérgica sin precedentes, donde el proceso de creación y divulgación de categorías de contenidos, hasta la fecha inéditos, va a continuar con ese crecimiento exponencial.

Parafraseando a McLuhan y Fiore (1967) y su célebre frase El Medio es el Mensaje, podemos afirmar que a día de hoy tenemos que pensar cómo el ecosistema de medios actuales va a ejercer influencia en la construcción de los mensajes, esto, es los contenidos. Y cómo el potencial contenido va a contribuir a la forma en que evolucione el medio.

En el Grupo de Investigación Ciberimaginario nos encontramos actualmente planteándonos este tipo de cuestiones sobre el ecosistema tecnológico actual, y cómo va a ejercer esa influencia en la forma en que comunicamos en los próximos años.

Perspectiva de un prototipo de espacio en realidad virtual desarrollado con A-Frame y Babia XR. La tecnología XR actual posibilita el prototipado de espacios con componentes sencillos, lo que nos posibilita conocer más en detalle las interacciones entre las personas y los entornos inmersivos XR. Fuente: prototipo de espacio desarrollado por Romero Luis, Rubio-Tamayo, Sánchez Acedo, Gertrudix (2022).

REFERENCIAS

A-Frame [https://aframe.io/]

Babia XR [https://babiaxr.gitlab.io/]

De Chomón, S. (1908). El Hotel Eléctrico. [https://www.youtube.com/watch?v=cCzru63JBSE]

Dall-E 2 [https://openai.com/dall-e-2/]

Midjourney [https://www.midjourney.com/home/]

McLuhan, M., & Fiore, Q. (1967). The medium is the message. New York, 123(1), 126-128.

Unreal 5 [https://www.unrealengine.com/en-US/unreal-engine-5]

Wombo Art [https://www.wombo.art/]

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El Sello Verde en la Producción Audiovisual Española: Compromiso con la Sostenibilidad

El Sello Verde en la Producción Audiovisual Española: Compromiso con la Sostenibilidad

La industria audiovisual es un motor creativo y económico que, en los últimos años, ha experimentado un crecimiento significativo en España. Sin embargo, este desarrollo no debe realizarse a expensas del medio ambiente: es aquí donde entra en juego el concepto del Sello Verde, una iniciativa que busca integrar criterios de sostenibilidad en la producción cinematográfica y televisiva.

Según la página de Creast, una herramienta para calcular la huella del impacto medioambiental, “una producción publicitaria estándar de 3 días de rodaje emite 20 Toneladas de CO2eq, el equivalente a 20 piscinas olímpicas o a la huella de carbono que deja una familia en 3 años”. Esta herramienta se estandariza, en gran medida, dado que los proyectos beneficiarios de las ayudas del ICAA (Instituto de la Cinematografía y la Artes Audiovisuales) deben incluir un sistema de “medición y registro del impacto medioambiental” para garantizar las buenas prácticas en la puesta en marcha de dicho proyecto entre otros aspectos.

Se trata de una realidad reflejada, por ejemplo, en la última gala de los premios Goya. La sostenibilidad juega un papel clave y se logró celebrar un evento neutral en emisiones de CO2 gracias al uso de combustibles renovables y la recarga de vehículos eléctricos en la flota oficial. Además, las emisiones inevitables se compensaron mediante iniciativas de reforestación. Se siguieron los protocolos de medición GHG-CO2 eq. e ISO 14-067-2019 por medio de Creast, pues el objetivo de esta medición, también, es compensar las emisiones generadas contribuyendo así a contrarrestar la huella de carbono causada por este relevante evento cultural.

Objetivos del desarrollo sostenible

A modo individual, se ha incentivado el exigir a las autoridades locales y nacionales que participen en iniciativas que no dañen el planeta. Medidas de sostenibilidad medioambiental tan sencillas como a reducción del consumo de energía apagando las luces innecesarias, por ejemplo, resultan beneficiosas para la economía familiar y más consideradas con el planeta.

Las medidas para reducir la huella de carbono en los rodajes se plantean de un modo paralelo: una pequeña inconveniencia inicial que termina por integrarse como una convención en la producción audiovisual, debería ser, también a la vez, una herramienta de ahorro en la inversión económica y repercutir beneficiosamente de manera bidireccional tanto para productoras como para el medioambiente.

En qué consiste el Sello Verde

Hasta hace poco, España carecía de un certificado nacional de sostenibilidad específico para el ámbito audiovisual. A diferencia de Estados Unidos, donde existe la Green Production Guide, o de Europa, con el Green Film Research Lab, nuestro país no contaba con una herramienta que promoviera prácticas más responsables en la producción de películas y series.

El Sello Verde surge como una respuesta a esta necesidad. Se trata de un compendio de buenas prácticas orientadas a reducir los impactos negativos del sector audiovisual en el medio ambiente y la sociedad. Su objetivo es convertir a la industria cinematográfica española en un referente en sostenibilidad, al tiempo que se contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

La guía del Sello Verde aborda diversos aspectos de los rodajes que requieren especial atención:

  • Catering: Se promueve el uso de productos locales y de temporada, así como la utilización de vajilla reutilizable.
  • Movilidad y alojamiento: Se fomenta la elección de alojamientos cercanos a las locaciones de rodaje y el uso de vehículos eléctricos para los desplazamientos.
  • Iluminación: Se recomienda el uso de luces LED para reducir el consumo energético.
  • Vestuario y decoración: Se apuesta por el alquiler y la reutilización de vestuario y materiales de producciones previas.
  • Comunicación digital: Se prioriza la comunicación digital frente al papel.

Por medio de Creast se emiten “4 tipos de sellos que son otorgados al final de la producción”, entre los que se encuentra el Sello Reduce, Sello Carbono Neutral y el Sello Regenera.

El Sello Verde no solo se centra en aspectos técnicos, sino también en la representación de la sostenibilidad en la pantalla. Los relatos narrados pueden influir en la percepción del público y en su compromiso con el medio ambiente. Por tanto, es fundamental que las producciones audiovisuales reflejen valores sostenibles y promuevan un cambio positivo. 

Las / los ecomanagers están para quedarse

Este perfil profesional es responsable de concienciar al equipo, estimar el impacto medioambiental y diseñar un plan de sostenibilidad adecuado para la producción audiovisual. La ECAM ha empezado a ofrecer el Máster en Ecomanagement y Producciones Sostenibles. En este sentido, se han sumado la Universidad de Alcalá o la Universidad de Valencia entre otras instituciones con posgrados o cursos formativos paralelos. Desde los principios de la Agenda 2030, resulta fundamental garantizar que la creciente producción audiovisual se lleve a cabo sin dañar el entorno en ningún caso. El contenido de estas acciones formativas puede poner especial énfasis, aunque no solo, en la creación de contenido audiovisual en espacios protegidos.

Minimizar la huella de carbono implica utilizar recursos de manera eficiente, elegir opciones sostenibles y considerar alternativas de bajo impacto ambiental. Para la figura de ecomanager, evaluar y organizar la gestión económica se convierten en tareas integradas. Existen en la actualidad directorios de estos profesionales en activo que pueden ser contratados tanto para rodajes publicitarios como cinematográficos entre otros. Dependiendo de la complejidad de la producción, su labor puede ser crucial para garantizar que se tomen decisiones conscientes y responsables durante todo el proceso.

A partir de aquí…

El Sello Verde se convierte en una herramienta poderosa para transformar la industria audiovisual. A través de prácticas más responsables y la concienciación ciudadana se logrará que películas y series no solo entretengan, sino también inspiren un mundo más sostenible. En un momento en el que la conciencia ambiental es crucial, el cine y la televisión tienen la oportunidad de liderar el camino hacia un futuro más verde. El Sello Verde es el primer paso en esa dirección, y su adopción es un compromiso con la sostenibilidad y con las generaciones venideras.

Modelizar la medición de la eficacia para lograr mayor impacto en la comunicación científica ¿es posible?

Modelizar la medición de la eficacia para lograr mayor impacto en la comunicación científica ¿es posible?

La medición de la eficacia de la comunicación ha adquirido relevancia, que cada vez es más creciente, en el ámbito de la comunicación científica. En un mundo de información en constante crecimiento, comunicar la ciencia de manera efectiva es un desafío crucial. En la era de la desinformación, es fundamental que la comunicación científica se utilice de manera efectiva para combatir las desinformaciones, mitos y las falsedades, y para promover la concienciación en áreas vitales, como, por ejemplo, la sostenibilidad o la salud. Pero, ¿existe alguna forma de garantizar que las acciones de comunicación científica sean eficaces?

La respuesta a esta última pregunta no es sencilla, ni tampoco barata. A menudo, aquellos que nos dedicamos a la producción de contenido divulgativo y científico, sabemos que no siempre se dispone de suficientes recursos, como un departamento de experiencia de usuario que pruebe el producto comunicativo antes de lanzarlo, o un departamento de marketing que obtenga información sobre las métricas de impacto. Aunque no es difícil monitorear las métricas de impacto (como número de visualizaciones, tasa de rebote, tiempo de permanencia o reproducción), estas no garantizan el entendimiento sobre la eficacia de las acciones de comunicación llevadas a cabo. Para obtener dicho conocimiento, es necesario realizar experimentos en el laboratorio, un poco más complejos.

En Ciberimaginario, llevamos años trabajando para entender mejor cómo mejorar la medición de la eficacia de la comunicación en este ámbito, especialmente desde el punto de vista de la experiencia del usuario. La eficacia de la comunicación implica evaluar cuánto se comprenden, aceptan o utilizan los mensajes transmitidos por los destinatarios. Como resultado de mi tesis doctoral, hemos desarrollado un modelo de eficacia basado en acciones de contenido audiovisual. Sin embargo, durante la puesta en marcha, nos dimos cuenta de la complejidad de la tarea de medir la eficacia, lo cual podría no ser viable en la mayoría de los casos de comunicación científica donde no se cuenta con recursos limitados.

Por lo tanto, decidimos que una buena forma de «democratizar» la medición de eficacia (haciendo que también sea accesible para los profesionales de la comunicación científica) es crear modelos de medición que simplifiquen el trabajo y, sobre todo, que pongan a disposición de todos el acceso a dicho conocimiento.

El modelo de medición de la eficacia para productos audiovisuales

Para medir la eficacia de la comunicación, es esencial analizar las reacciones y respuestas de los destinatarios del mensaje. Este análisis puede hacerse a través de encuestas, entrevistas o grupos de discusión. Sin embargo, también se pueden utilizar técnicas de neurocomunicación, como el seguimiento ocular o el análisis de las expresiones faciales, para evaluar cómo los destinatarios procesan y reaccionan a los mensajes. Para llevar a cabo el modelo que hemos publicado recientemente, hemos recurrido a la tecnología de iMotions, una plataforma de software avanzada que permite la recopilación y el análisis integrado de datos biométricos y de comportamiento humano. Incluye técnicas como el seguimiento ocular, la respuesta galvánica de la piel, las expresiones faciales y más.

Lanzamiento de iMotions 10, la última versión del software hasta el momento.

La plataforma se utiliza en una variedad de campos y aplicaciones, desde la investigación de mercados hasta la neurociencia y la psicología, y desde luego tiene mucho potencial para el ámbito de la ocmunicación científica. iMotions proporciona las herramientas necesarias para realizar estudios detallados sobre cómo los humanos interactúan y reaccionan a diferentes estímulos, permitiendo a los investigadores obtener información valiosa y detallada sobre el comportamiento humano.

Curso gratuito y abierto de neurocomunicación con iMotions

Si te interesa conocer exactamente cómo llevamos a cabo le diseño metodológico del modelo que desarrollamos puedes acceder a la información del curso. El curso está disponible en la plataforma de Classroom Ciberimaginario.

Pantallazo del curso de Estudios de neurocomunicación con iMotions de Juan Romero Luis.
Haz click en la imagen para acceder al curso.

Este curso tiene como objetivo proporcionar una comprensión profunda y detallada de cómo llevar a cabo un estudio de A/B utilizando el software iMotion. El enfoque principal es ofrecer un entendimiento exhaustivo de las pruebas A/B, una técnica efectiva para comparar dos versiones de un producto o contenido y determinar cuál es más eficaz. Se abordan los aspectos más técnicos para la configuración del test en la plataforma. Además, el curso se ocupa de cómo interpretar los resultados para realizar los diferentes tipos de análisis que se pueden llevar a cabo con la propia herramienta.

Vídeo del primero módulo del curso.

Estate atento a las publicaciones de este blog si te interesa la medición de la eficacia en el ámbito de la comunicación científica. Actualizaremos el contenido a medida que avancemos en nuestras investigaciones. En el futuro, tenemos planteado mejorar el modelo de medición con el fin de adaptarlo a nuevos formatos para la comunicación científica, como en productos de realidad extendida.

Referencias

Romero-Luis, J., Carbonell-Alcocer, A., Levratto, V., Gertrudix, M., Gertrudis Casado, M. C., & Hernandez-Remedios, A. (2023). Design and assessment of an experimental model for evaluating the effectiveness of audiovisual products on the circular economy aimed at promoting environmental awareness. Journal of Cleaner Production, 423, 138820. https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2023.138820

iMotions. (2021). iMotions 10 launch. https://www.youtube.com/watch?v=eAMrorVxQRw

DOCENTES, REDES SOCIALES Y CULTURA CIENTÍFICA

DOCENTES, REDES SOCIALES Y CULTURA CIENTÍFICA

Allá por el 1999, en los primeros años en los que explorábamos las múltiples posibilidades de un internet accesible para todos y todas, autores como Repetto Jiménez ya trataban de concienciar sobre la necesidad de una alfabetización científica y tecnológica en la formación de los futuros docentes. En pocos años, experimentamos una revolución en la forma de comunicarnos y nos vimos inmersos en un mundo infinito de información instantánea y no siempre contrastada.

Hoy en día, si preguntamos a docentes de cualquier etapa por dónde buscan información y recursos didácticos para su trabajo, seguramente obtengamos la siguientes respuestas: Instagram, Facebook, YouTube o X (antiguo Twitter), o así lo aseguran estudios como el de Marcelo-Martínez et al., (2023). Asimismo, encontramos la característica, que no problemática, de que la inmensa mayoría de profesorado de todas las etapas a nivel internacional, recurre a las redes sociales como principal fuente de inspiración profesional (Krismanto, 2022).

Sin duda, internet está repleto de variada y valiosa información, pero no siempre responde a unos criterios básicos de calidad ni, por supuesto, han pasado por los filtros del método científico. Por ello, la fiabilidad de dichos contenidos destinados al proceso de enseñanza-aprendizaje que inundan las redes sociales, mayoritariamente visuales y de consumo rápido, quedan al amparo del juicio de aquellos docentes que los usan y/o adaptan para su trabajo diario.

Otro de las funcionalidades que el sector docente ha encontrado en las redes sociales son las comunidades profesionales o, también conocidos como “espacios de afinidad” (Gee, 2005). Un espacio de afinidad es un entorno, virtual en este caso, donde las personas convergen debido a un interés, motivación o idea en común. Cualquier red social es un claro ejemplo de ello, ya que permiten crear nexos y comunidades de usuarios con un fin en común y facilita la comunicación entre los involucrados.

En este contexto, también surgen liderazgos informarles respecto a los creadores de contenido como profesionales de referencia en los que nos sentimos reflejados en lo profesional y en lo personal (Marcelo-Martínez et al., 2023).

REDES SOCIALES A DEBATE

Resumiendo, las redes brindan al sector docente múltiples oportunidades de desarrollo profesional, puesto que podemos acceder con facilidad al trabajo e ideas de otras personas. Sin embargo, si te dispones a indagar, no muy en profundidad, podemos encontrar recursos didácticos o fuentes con fallos de diseño o ejecución.

En este contexto, surge un debate o reflexión que podemos abrir con las siguientes preguntas: ¿son las redes sociales un lugar fiable para consumir información de uso profesional o académico?, ¿cómo podemos contrastar la calidad de los contenidos que encontramos en ellas?, ¿es necesario complementar dicha información con otras fuentes cuyos contenidos sí han sido contrastados mediante el método científico?

Hacer algo distinto no significa, per se, hacerlo mejor. Copiar no es innovar, ya que innovar requiere investigar y contrastar los procesos y resultados correspondientes mediante el método científico (Galán-González, 2022). Por ello, imitar secuencias o recursos que otros docentes comparten en sus redes no conlleva necesariamente una innovación metodológica en nuestras aulas.

CULTURA CIENTÍFICA PARA EL DESARROLLO PROFESIONAL DOCENTE

Existen múltiples revistas nacionales e internacionales sobre ciencias de la educación que producen innumerables artículos especializados en diversas áreas, pero ¿cómo pueden competir las revistas científicas con las redes sociales como fuente de inspiración y conocimiento? Es una cuestión muy difícil, pero todo radica en la cultura científica y en la divulgación.

Por un lado, es imprescindible formar a los futuros maestros en la importancia consumir, y también crear, información de naturaleza científica para su desarrollo profesional. Además, enseñar cómo y dónde obtener esa información y en la necesidad de hacerlo a lo largo de toda su carrera docente. En otras palabras, contribuir a su cultura científica.

Por otro lado, destacar el papel de los divulgadores como puente entre los contenidos científicos y aquellos docentes que, por distintas razones, no van a consumir dicha información. He aquí un punto muy importante, porque ellos tienen presencia constante en las redes sociales, es decir, donde la mayoría de los docentes acceden para inspirarse y, de alguna manera, contribuir a su formación. De esta manera, sirven de altavoz para hacer conocer la innovación contrastada y últimos hallazgos científicos en materia educativa, contribuyendo así también al acercamiento de los docentes a la cultura científica.

Para finalizar, recordar al lector que innovar es una necesidad incuestionable en educación, pero no olvidemos que la innovación sin investigación no deja de ser la puesta en práctica de una intuición no contrastada. Ayudemos mediante la formación, comunicación y divulgación científica a viajar desde la intuición a la evidencia en un sector tan importante para el desarrollo de la sociedad como es la educación.

Referencias

Galán González, A. (2022). El papel de las revistas de impacto en la reforma de la profesión docente: de la especulación a las evidencias. Aula Magna 2.0. [Blog]. https://cuedespyd.hypotheses.org/11192

Gee, J. (2005). Semiotic social spaces and affinity spaces: From The Age of Mythology to today’s schools. In D. Barton & K. Tusting (Eds.), Beyond Communities of Practice: Language Power and Social Context (pp. 214-232). Cambridge University Press. https://doi:10.1017/CBO9780511610554.012

Krismanto, W., Setyosari, P., Kuswandi, D. ., & Praherdhiono, H. (2022). Social Media-Based Professional Learning: What Are Teachers Doing in It?. Qualitative Research in Education11(1), 89–116. https://doi.org/10.17583/qre.9698

Marcelo-Martínez, P., Yot-Domínguez, C., & Marcelo, C. (2023). Los docentes y las redes sociales: Usos y motivaciones. Revista de Educación a Distancia (RED)23(72). https://doi.org/10.6018/red.523561 Repetto Jiménez, E. (2000). La educación científica y la formación de los maestros. El Guiniguada, (9), 233–243. Recuperado a partir de https://acortar.link/K8ofBI

EL COMPROMISO AMBIENTAL DE LA GENERACIÓN Z

EL COMPROMISO AMBIENTAL DE LA GENERACIÓN Z

La generación Z es aquella nacida cuando empezaba el siglo XXI, aunque no hay consenso en las fechas exactas. Esta generación ha sido la primera en tener acceso a internet, es decir, los primeros nativos digitales. En cuanto a las cualidades de estos jóvenes, destaca estar comprometidos socialmente.

El cuidado del medioambiente necesita de la colaboración ciudadana gracias a un doble compromiso: la concienciación del problema y la materialización en el acto de reciclar la basura. En España las organizaciones sin y con ánimo de lucro trabajan desde varios campos: el reciclaje, el ecodiseño de envases domésticos ligeros y la integración en la fabricación de los envases para promover la reducción de residuos.

Las compañías u organizaciones dedicadas a las labores de reciclaje comparten un espacio conceptual en el que destaca la inspiración en la naturaleza. Sirva como ejemplo Ecoembes, empresa líder en el mercado del reciclaje en España, cuyos valores podríamos considerarlos universales: colaboración, cercanía, expertise e innovación. También hay que reseñar sus valores en las acciones de comunicación que giran en torno al humanismo y la economía circular. El tono de sus campañas es amable y de compromiso individual y social.

La economía circular no puede funcionar sin la colaboración ciudadana, y es por ello, que la concienciación y la acción de los públicos es esencial para que la maquinaria siga funcionando. Sin basura no hay reciclaje. Estudios de hábitos de reciclaje como el llevado a cabo por el instituto Catchment, ponen de manifiesto la existencia de una población no recicladora, destacando la generación Z como escéptica, considerando la actividad incómoda y compleja.

El compromiso con el reciclaje se modifica según variables como el espacio en el que viven o desarrollan su ocio. La actitud es más positiva en el entorno familiar: la decisión en el hogar no depende de ellos, pero cuando abandonan el núcleo parental, si la convivencia es en solitario o en grupo, no suelen reciclar, aun reconociendo los valores positivos del reciclaje. Un claro ejemplo son los estudiantes que se desplazan a grandes urbes para estudiar en la universidad, compartiendo piso. Este es un ejemplo en el que abandonan su responsabilidad con el reciclaje. Es cierto que la generación Z asume el valor del cuidado del medioambiente, y la importancia de la separación de residuos, pero se produce una “no adecuación” entre las creencias y la acción.

Otro problema es la gestión de los residuos fuera del hogar. En este caso, la generación Z alega, no sin razón, la dificultad para encontrar contenedores con separación en espacios abiertos o cerrados, en la naturaleza o en las urbes.

¿Qué podemos hacer para cambiar los hábitos de la generación Z respecto al reciclaje? Antes de desarrollar una posible estrategia de comunicación, se ha realizado una investigación con el objetivo de conocer las necesidades de los jóvenes. El trabajo se realizó en la Facultad de Ciencias de la Información, Universidad Complutense de Madrid con alumnos del grado de Publicidad y RRPP. Los resultados han sido de sumo interés y demuestran la diferencia entre tener creencias y llevarlas a la práctica.

La generación Z valora muy positivamente la gestión de los residuos siempre que se haga en el entorno familiar. Ahora bien, la mayor parte de ellos valora positivamente la labor de las compañías públicas o privadas cuya actividad es la gestión de la basura. La debilidad es no tener un compromiso ambiental real y no reciclar por diversas razones. Los resultados de la investigación revelan que una minoría todavía cuestiona la eficacia de la separación de la basura. Ahora bien, esta generación propone soluciones tales como premiar a todos aquellos que participen en el reciclaje, al igual a como se hace en otros países de la Unión Europea. Por último, resumir que no existe una preocupación suficientemente sólida sobre la importancia del reciclaje y llegado el momento de la verdad, la generación Z recicla de manera ocasional.

Cabría preguntarse si desde la universidad o el instituto existe la posibilidad de forma y educar con materias transversales regladas a las generaciones de jóvenes. Además, se da la paradoja de que serán los que recibirán un planeta contaminado como ninguna generación anterior ha tenido la desgracia de conocer.

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