Instagram y la difusión científica ¿Un camino a seguir para los investigadores?

Instagram es la red social preferida por los públicos más jóvenes. ¿Estamos ante una vía de difusión para los investigadores que va más allá de las propias imágenes? ¿Podemos entenderlo como fórmula segura para lograr que la ciencia interese a la Generación Z?

Mª del Carmen Gálvez de la Cuesta 

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Difundir los resultados de la investigación científica es una tarea compleja cuando se aborda desde determinados contextos, y sin duda arriesgada cuando se trata de estructurarlos alrededor de un mensaje que cuando menos, debe ser atractivo desde el punto de vista visual y gráfico. Así es Instagram, una red social que ofrece millones de imágenes que llegan a usuarios ávidos de información que consumen en cuestión de segundos.

Comunicar ciencia, ya sea desde su análisis o desde los propios resultados de una investigación, no es fácil, y hasta hace no demasiado tiempo, ni siquiera mínimamente atractivo para públicos generales. Afortunadamente, como muchas otras cosas, la ciencia se encuentra en cambio, y los procesos que provocan la construcción de un discurso accesible y entendible para cualquier persona comienzan a ser algo habitual. En esta línea han aparecido desde programas televisivos, entre los cuáles podemos destacar Órbita Laika; iniciativas de investigadores que tratan de transformar la comunicación científica en un producto atractivo para todo tipo de públicos, como es el caso de BigVan – El arte de contar la ciencia; o los concursos Famelab, con un formato innovador de gran éxito.​​​​​​​

A pesar de lo anterior, todavía hay un considerable número de científicos que considera que los medios sociales son más una moda que una herramienta válida para la difusión científica (Garza, 2017), si bien, en un post anterior, Manuel Gértrudix ya señalaba una situación diferente en la VIII Encuesta sobre la Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología en España. La IX Encuesta sobre la Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología en España, realizada durante el año 2018, indica que más de la mitad de las personas entrevistadas (57,8%) se informa sobre ciencia y tecnología ​​​​​​​a través de internet, y el 75% de ellos lo hacen a través de redes sociales. En 2016, Instagram ya era la tercera red más utilizada para informarse sobre ciencia, y según el Estudio de Redes Sociales 2018, realizado por IAB Spain, la tercera red más presente en la mente de los internautas, de forma espontánea (62%). Los usos y tendencias centran la actividad más en Instagram, a medida que las edades se acercan a la Generación Z (Seemiller y Grace, 2017).​​​​​​​

Instagram en el ámbito institucional

En noviembre de 2016, el 14% de las Unidades de Cultura Científica de las Universidades, difundían imágenes a través de Instagram, Flickr o Pinterest. A día de hoy, el número se ha ampliado, y cada ves es más habitual la dinamización de cuentas de Instagram desde estas unidades, y la realización de eventos que pongan en valor su uso, como la exposición realizada por la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Murcia, en junio de 2018, bajo el nombre, “Expediente Instagram: divulgación científica más allá del postureo“.​​​​​​​

Cartel junio de 2018 “Expediente instagram: divulgación científica más allá del postureo”. Fuente: Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Murcia

Es fácil encontrar ejemplos de difusión científica entre las instituciones españolas, como @CSICdivulga, cuenta del Centro Superior de Investigaciones Científicas, dedicada a la difusión del conocimiento en sus centros, o @fecyt_ciencia, gestionada por la Fecyt como institución pública responsable de desarrollar actividades de divulgación que fomenten el interés ciudadano en la ciencia.​​​​​​​

Instagram como herramienta de difusión del conocimiento para el investigador

Son numerosos los perfiles de comunicadores de la ciencia, que hacen uso de Instagram a título personal, y es fácil encontrar ejemplos como los de la química Deborah García, en su cuenta @deborahciencia, o el arqueólogo Tono Vizcaíno en ​​​​​​​@piedra, con una peculiar estrategia de acercamiento al público, o la cuenta de Pilar DM, en el @eldadodelarte, que publicó en 2017, un informe sobre los Museos de Barcelona en Instagram.​​​​​​​

A finales de 2018, el Grupo de Trabajo de Divulgación y Cultura Científica de CRUE – I+D+i (Red Divulga), publicó en colaboración con la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), la Guía de Valoración de la Actividad de Divulgación Científica del Personal Académico e Investigador. La intencionalidad del mismo es permitir valorar el trabajo divulgativo de la comunidad científica española, de cara al proyecto-piloto de evaluación de la actividad de transferencia del Conocimiento e innovación, que ha puesto en marcha el Gobierno de España. Esta Guía propone hasta 17 tipos de actividades que incluye, precisamente en su punto 10, la difusión en redes sociales, considerando todas aquellas plataformas que permiten crear, compartir y consumir contenidos creados por los usuarios, entre ellas, Instagram. Esta Guía valorará como indicios de calidad de cada red social, su alojamiento en webs de medios institucionales, número de seguidores, recomendaciones y comentarios, producción de contenidos y actividades específicas en redes.​​​​​​​

Puede que esta Guía sea una verdadera llamada a la acción para mucho científicos y grupos de investigación, que consigan ver la difusión en redes sociales, como una fórmula efectiva y adecuada para divulgar sus actividades científicas.​​​​​​​

En esta línea, Instagram contiene muchos de los ingredientes que facilitarían esa acción. Se articula fundamentalmente a través de los dispositivos móviles, es visual, dinámica, y con muchas posibilidades de viralidad. Y sin duda, tiene una gran capacidad: la de llegar al público más joven con excepcional rapidez y aceptación, lo que lo convierte en un canal prioritario para fomentar el interés de la Generación Z y otorgarles la posibilidad de desarrollar el espíritu crítico a la hora de racionalizar el consumo de contenidos de carácter científico, a través de los medios sociales.​​​​​​​

Referencias

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