¿Por dónde empiezo? Fórmulas infalibles para iniciar un vídeo científico (y II)

¿Qué técnicas narrativas se pueden emplear para iniciar un vídeo científico? ¿Cuáles son las fórmulas más eficaces para captar el interés y enganchar al espectador?

por | Feb 1, 2022

En esta segunda parte se analizan otras cuatro formas de empezar un vídeo científico para atrapar la atención del espectador e implicarle activamente en el relato. Además, se explica cómo combinar varias de estas técnicas de storytelling para lograr un efecto aún mayor en el usuario a la hora de disfrutar de la ciencia a través de obras audiovisuales compartidas en canales especializados de YouTube.

En la primera entrega de este estudio en el Blog se vio la necesidad que tiene el vídeo científico de conectar con el usuario desde los primeros segundos de reproducción. Esos comienzos resultan fundamentales para crear expectativas, despertar la curiosidad, interpelar al destinatario o poner de relieve la calidad del producto. A las cuatro técnicas descritas anteriormente –interrogación, enumeración, historia y conversación–, se añaden ahora otras cuatro maneras básicas de dar inicio al relato: temática, refutación, experimento y final.

Temática

Modalidad de comienzo en la que, simplemente, se da a conocer de forma breve y concisa el tema o asunto del vídeo. Este inicio es recomendable cuando el propio contenido del vídeo presenta unas cualidades intrínsecas: se trata de un material interesante, con un enfoque original, que resulta desde el principio atractivo y útil. Si el contenido en sí mismo es valioso para el espectador, sencillamente hay que permitir, sin más dilación, que empiece a desplegarse en la pantalla. Esta tipología de introducciones suele acompañarse de imágenes y sonidos que muestran la temática de forma sucinta y directa, refrendada por una estética audiovisual pertinente y sugerente.

Sin embargo, si el tema no se encuentra claramente definido, se percibe como excesivamente complejo o la perspectiva adoptada resulta muy manida o , empezar el vídeo meramente destacando el contenido puede no ser la forma más adecuada de despertar el interés del usuario habitual. En ese caso, se recomienda completar este tipo de comienzo con otras técnicas que interpelen de manera más directa al espectador y demanden su colaboración activa como, por ejemplo, introduciendo un “montaje paralelo” de varios temas: se articulan dos o más líneas de contenido que van avanzando alternativamente durante el desarrollo del vídeo, como si fueran las subtramas de una serie de televisión que van desarrollándose a la vez.

Un tema atrayente y un enfoque creativo son garantías de un arranque de vídeo interesante y original.

Refutación

Modelo básico de problema-solución de muchas obras audiovisuales se manifiesta en este tipo de recursos científicos como una proposición inicial en negativo a la que se opone el contenido del vídeo. Así, se comienza enunciando un bulo, desmontando un mito o subrayando cómo NO realizar un procedimiento. Es decir, se busca destacar el conflicto, el contraste, la radical antítesis que existe entre una idea equivocada preconcebida y el revelador contenido del vídeo que va a despejar a continuación esa duda, subsanar ese error o formular nuevas preguntas y consideraciones sobre el problema.

La fuerza expresiva de este tipo de inicio es muy manifiesta porque se hace partícipe al espectador, incluso en el plano emocional, de un cambio, de un importante salto cualitativo: de una mentira más o menos extendida, del desconocimiento o desinformación general, se pasará en unos instantes a descubrir lo correcto, lo verdadero, lo científico. Si el vídeo empezara directamente con esta segunda parte –solución–, sin contraponerse a una primera parte –problema– se perdería el atractivo narrativo que ofrece todo conflicto dramático cuando confronta dos términos opuestos: lo que la gente piensa contra lo que realmente es; lo inútil contra lo útil; lo viejo contra lo nuevo, etc.

¡Así NO! Combatir bulos o desmontar mitos genera emocionantes conflictos dialécticos

Experimento

Empezar con una práctica, un ensayo o una demostración en laboratorio genera de inmediato curiosidad en el espectador, que querrá inevitablemente comprobar cómo se produce, desarrolla y concluye dicho proceso. Se trata de un tipo de comienzo con una dosis importante de acción y una realización muy visual, muy dinámica. Desde el principio, el usuario ya se encuentra inmerso en la aventura que supone emprender un experimento con resultado desconocido.

En cierta medida, se está planteando al espectador un juego, como si acometer una prueba o un ejercicio científicos fuera un reto, una actividad lúdica propia de un concurso televisivo. ¿Qué resultado arrojará la tentativa? ¿Saldrá bien, saldrá mal? Los vídeos que comienzan de esta forma se aseguran la atención cautiva de la audiencia porque resulta más gratificante y emocionante seguir viendo cómo se completa el experimento que quedarse sin asistir a su desenlace.

Plantear un experimento al inicio entretiene e interroga al espectador: ¿Saldrá bien la tentativa? ¿Qué resultado ofrecerá?

Final

Otra forma muy extendida de dar inicio a un vídeo científico es hacerlo por su conclusión, por su desenlace. Resulta muy útil para piezas en las que quiere mostrarse un resultado u ofrecer en primer lugar la última etapa de un proceso clímax dramático–. Después de empezar con esa escena avanzada en el tiempo, se regresa al comienzo del relato y se descubre secuenciadamente cómo se ha conseguido llegar hasta ese preciso final mostrado anteriormente.

Se trata de aplicar las técnicas narrativas de flashback –viajar atrás en el tiempo– o de in medias res –empezar en medio del contenido, dejarlo inconcluso y volver igualmente a un tiempo anterior para saber cómo se ha llegado hasta ese punto culminante–, y su aplicación en experimentos, tutoriales o demostraciones paso a paso que requieran de un desarrollo pautado resulta muy apropiada para manejar libremente el tiempo narrativo y ofrecer un gancho inicial subyugante y emocionante.

Insertar al principio del vídeo una escena del clímax o del final genera curiosidad y tensión dramática.

Los ocho tipos básicos de comienzos para vídeo científico que hemos visto se pueden combinar entre ellos, dando lugar a introducciones muy impactantes e inspiradoras a las que resulta muy difícil sustraerse como espectadores. ¿Quién puede resistirse a una buena historia o a una pregunta intrigante que exija respuesta? ¿Cómo no disfrutar del resultado de un apasionante experimento o cómo impedimos que un tema subyugante o un enfoque novedoso nos arrastre hasta el final? Disfrutando de la increíble calidad de los vídeos científicos en YouTube, los amantes del conocimiento no podemos dejar de acordarnos de la famosa máxima de Platón: “El comienzo es la parte más importante del trabajo”.

REFERENCIAS

• Ciencias de la Ciencia (2016). Inicio [Canal de YouTube]. Recuperado de http://youtube.com/channel/UCMsV0e2CLuzL7TyngBKvRTQ

• Quantum Fracture (2012). Inicio [Canal de YouTube]. Recuperado de http://youtube.com/channel/UCbdSYaPD-lr1kW27UJuk8Pw

• AsapScience (2012). Inicio [Canal de YouTube]. Recuperado de http://youtube.com/channel/UCC552Sd-3nyi_tk2BudLUzA

• Smarter Every Day (2006). Inicio [Canal de YouTube]. Recuperado de http://youtube.com/channel/UC6107grRI4m0o2-emgoDnAA

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¿Por qué funcionan los contenidos científicos en las redes sociales de vídeos cortos? (I)

¿Por qué funcionan los contenidos científicos en las redes sociales de vídeos cortos? (I)

Revisando las redes con dedicación se perciben unos patrones en los vídeos que son muy claros y que piden una aproximación analítica y un modelo estructural para poder optimizarlo y aplicarlo en nuestras investigaciones. Resulta crucial comprender si este formato es adaptable a nuestras investigaciones y si son un punto a favor para la divulgación y diseminación de nuestros trabajos.

Vídeos científicos de corta duración y mucho impacto presentes en las redes sociales


Las dos principales plataformas de redes sociales cuyos contenidos son vídeos cortos son Tiktok e Instagram, ambas tienen como principal consumidor un público joven, en este caso más Tiktok, según el informe Hootsuite/We are social de 2022. Al ser redes de muy fácil consumo y de diversos temas dan pie para difundir todo tipo de contenidos. Es por ello por lo que es un buen lugar para los vídeos científicos divulgativos que pueden generar cierto interés e impacto que promueva nuevas búsquedas y que generen más interés.

En primer lugar está Tiktok por su principal característica que es admitir vídeos de corta duración de cualquier contenido, abriendo un universo con múltiples posibilidades para la comunicación científica y para todo tipo de comunicación. Actualmente el espacio en su mayoría está ocupado por contenido referente a bromas, chistes y memes, y poco a poco van ocupando pequeños espacios otros contenidos de interés que van dándole sentido y consistencia a la plataforma. Ha tenido un crecimiento exponencial desde la pandemia y al ser la única que solo admite contenido en vídeo y de corta duración, las posibilidades son increíbles.

A su vez Instagram, que permite contenido audiovisual híbrido de hasta 60 minutos, no tiene ninguna organización científica con éxito. El contenido es menos limitado por tiempo y por su propia estructura, ya que deja subir bloques de contenidos, incluyendo imágenes y vídeos, en una única entrada. Igualmente presenta un mundo de posibilidades de contenidos diversos, de grandes audiencias pero que son espacios ganados por el entretenimiento, la diversión, no de comunicación. Por tanto, las posibilidades existen, pero hay que ocupar esos espacios, ganar esas audiencias y mantenerlas con contenidos entretenidos sin dejar de ser científicos.

Ambas plataformas tienen un alcance muy grande, muchos usuarios y mucha interacción. Harán falta profesionales para gestionar las redes de manera óptima para posicionar los vídeos científicos de nuestras instituciones, grupos o investigaciones individuales en los mejores lugares.

Las herramientas de realización que presentan las plataformas son útiles y prácticas, pero no precisamente idóneas para nuestros objetivos. Generan imagen de marca de las plataformas pero no de las instituciones, grupos o investigadores/divulgadores que difunden. Hará falta crear herramientas que representen la imagen de marca institucional o personal que se desea transmitir.

La facilidad de interactuar con los seguidores y con otro científicos es una gran ventaja que hay que cultivar, fomentar y sobre todo mantener. La gestión profesional de la redes resulta necesaria en cuanto a moderación de los comentarios y respuesta directa y en tiempo, así como la realización de los contenidos de manera profesional.

Muestra de una posible entrada de Tiktok. Fuente: Elaboración propia

La cuestión es: ¿Cómo hacemos eso sin perder rigor y siendo entretenidos?. De cualquier manera será un proceso largo, pero posible.

¿Cómo son los vídeos científicos de mayor impacto en esta redes?

En estas dos plataformas la dinámica de funcionamiento común es el desplazamiento (scrolling), frenético y altamente adictivo en Tiktok, menos frenético pero igual de adictivo en Instagram. Esta dinámica arrastra a los creadores, en general, a elaborar contenido directo y donde las técnicas narrativas para iniciar, desarrollar y concluir el relato de cada entrada se convierte en una herramienta de precisión. Mario Rajas en antiguas entradas de este blog comentaba las fórmulas infalibles para iniciar un vídeo. En sus entradas de enero del 21 y febrero del 22, explicaba las tipologías de arranque de estos vídeos científicos enumerándolos después de un análisis detallado. Todas estas estrategias las encontramos en los vídeos de los divulgadores más exitosos de las redes sociales. Rajas identificaba ocho inicios de impacto presentes en todos los vídeos visionados en las redes.

Desplazamiento de las entradas de las cuentas que sigo. Todas son de divulgadores científicos. Fuente: Recursos Propios

Impacto

La mayoría de los vídeos que tiene mayor éxito o impacto por lo general pretenden ser divertidos, visualmente atractivos y fáciles. Esto nos abre una ventana a la posibilidad de proponer herramientas que promuevan la comunicación científica utilizando recursos más profesionales y visualmente de más calidad para poder alcanzan esas audiencias. Sin olvidar que debe entretener y ser divertido. Analicemos las características de Tiktok e Instagram en la siguiente entrada y observemos las diferencias y similitudes de los perfiles más populares en ambas plataformas desde sus entradas con más vistas.

Desinformación en la Guerra de Ucrania: ¿Qué hay de nuevo?

Desinformación en la Guerra de Ucrania: ¿Qué hay de nuevo?

Tras la invasión de Ucrania ordenada por Vladímir Putin el pasado 24 de febrero, los medios de comunicación de todo el mundo, junto con las organizaciones de fact-checking, se han visto obligados a aunar esfuerzos para hacer frente a la gran avalancha de información maliciosa difundida.

Ucrania ha sido un terreno abonado para las operaciones de desinformación propagadas por la Federación Rusa desde hUcrania ha sido un terreno abonado para las operaciones de desinformación propagadas por la Federación Rusa desde hace años, experimentando una mayor incidencia desde la anexión de Crimea y Sebastopol y el estallido de la guerra en el Donbás en 2014.  Esta manipulación mediática ha sido destacada como un elemento esencial de la denominada “guerra híbrida” de Rusia en Ucrania (Wilson, 2014; Lanoszka, 2016).

Narrativas empleadas por la Federación Rusa en Ucrania como parte de la “guerra híbrida”

Los medios controlados y/o afines al Kremlin han “desarrollado, reproducido o amplificado” narrativas contrarias a Occidente y a los gobiernos ucranianos desde la llegada al poder de Petró Poroshenko en 2014, a la vez que han contribuido a la causa de los separatistas prorrusos, elogiado la resistencia de las milicias de las autoproclamadas repúblicas populares de Lunask y Donestk (Szostek, 2017). Estas narrativas se han centrado, por un lado, en destacar la hostilidad y la búsqueda del interés propio de Occidente, y por otro, en la amenaza del fascismo (1) que estaría siendo auspiciada por el gobierno (Cottiero et al. 2015; Hansen, 2015).

Asimismo, la utilización de técnicas de manipulación histórica para adecuar el pasado a los intereses políticos actuales ha sido también una constante de las campañas rusas en Ucrania (Kuzio, 2015; Luxmoore, 2015; Belavusau et. al, 2021).

A continuación, se detallan los principales grupos de narrativas observados desde 2016 de acuerdo con los resultados arrojados por la base de datos de EU vs. Disinfo (2).

  1. El estado ucraniano es una creación de la URSS. Históricamente Ucrania es parte de Rusia. Crimea acabó fortuitamente en Ucrania.
  2. Ucrania tiene un gobierno títere controlado por Occidente. Su intención es debilitar a Rusia.
  3. Las acciones de Rusia en Ucrania son la respuesta a la amenaza de Occidente que planea ampliar la OTAN hasta sus fronteras.
  4. Ucrania es un estado fallido en manos de nazis.
  5. El gobierno ucraniano discrimina a la población rusoparlante.
Principales narrativas del Kremlin utilizadas en Ucrania
Fuente: elaboración propia

Por su parte, la narrativa de la “desnazificación” utilizada para justificar la invasión de Ucrania, es un viejo recurso empleado desde época soviética como elemento preventivo de la contrarrevolución, y se encuentra enraizado en la “gran victoria” de la URSS sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Este relato permitió a Moscú autoproclamarse como garante mundial de las libertades frente al fascismo, a la vez que fue fundamental para apuntalar el proyecto de construcción de una identidad común a todo el espacio URSS, ya que la victoria fue presentada como el resultado del esfuerzo y del sacrificio conjunto de todo el pueblo soviético. De esta forma, las intervenciones de Moscú en Berlín en 1953, en Hungría en 1956 y en Checoslovaquia en 1968, fueron justificadas recurriendo al empleo de esta narrativa (Luxmoore, 2015).

¿Qué diferencias estamos observando en el terreno de la desinformación desde que estalló la guerra?

A raíz del estallido del conflicto de Ucrania, hemos podido observar el surgimiento de comunidades de verificadores voluntarios que están contribuyendo a desacreditar los contenidos maliciosos, que en buena parte tratan de sembrar confusión en la atribución de responsabilidades militares.

Este comportamiento por parte de los internautas no es un fenómeno nuevo en Ucrania y se viene observando desde 2014 como respuesta al reclamo de la organización de fact-checking local StopFake (Khaldarova & Pantti, 2016), sin embargo, es a raíz de la invasión rusa cuando adquiere una dimensión global. En ausencia de un estudio detallado de los factores que permiten explicar este fenómeno a grandes rasgos podemos destacar los siguientes:

  1. El cambio de paradigma en las guerras actuales -esto es, el empleo de la desinformación como parte de las técnicas de guerra híbrida- que lleva a que la gente común participe en la creación y contestación de las narrativas de guerra (Hoskins & O’Loughlin 2015),
  2. El conocimiento de técnicas y herramientas OSINT presentes en programas de estudios vinculados a la seguridad de la información, los estudios de inteligencia y la oferta formativa centrada de manera específica en el fenómeno de la desinformación y la verificación,
  3. El éxito de organizaciones de fact-checking como Bellingcat, StopFake, VoxUkraine o Maldita junto con su modelo de trabajo colaborativo que favorece la participación de voluntarios.

Por otro lado, en el actual conflicto de Ucrania, se están identificando, de acuerdo con los hallazgos realizados por el Media Forensics Hub de la Universidad de Clemson, vídeos donde se pretende desacreditar falsificaciones ucranianas aparentemente inexistentes. Ya no se trata de atribuir una acción propia al bando contrario, lo que estamos observando ahora es cómo se crean informaciones donde se reportan supuestas técnicas utilizadas para la creación de contenidos maliciosos atribuidos a Ucrania, es decir el tema de la desinformación es ahora la propia desacreditación (debunking). Un fenómeno al que Patrick Warren, profesor de la Universidad de Clemson y codirector del Media Forensics Hub se ha referido como “operación de desinformación de falsa bandera” (3).

Otra característica, es la necesidad de desacreditar en tiempo prácticamente real, de ahí la necesidad del trabajo colaborativo y en línea. Esta circunstancia supone un enorme desafío para las organizaciones de fact-checking que se une a la difucultad de enfrentarse a fuentes de naturaleza muy diversa que requieren además para su análisis de herramientas poco habituales, incluyendo: rastreadores de vuelos y barcos, imágenes satelitales comerciales, catálogos de armamentos, transmisión de cámaras web y fotografías, así como videos de teléfonos inteligentes compartidos en Twitter, Facebook, Instagram, y Tik Tok. Lo que se está viendo es mucho trabajo de identificación y análisis de imágenes a través de herramientas de geolocalización, de reconocimiento y forenses, y la necesidad de dotarlas de cronología y contexto a través de la identificación de material complementario, lo que se llama vídeo desde la otra ventana.

Fuente: elaboración propia

En cuanto a la preferencia y el comportamiento en redes sociales, se está observando una mayor actividad en Telegram, ya que se trata de una red muy extendida en el ámbito ruso, y en la que además han abierto cuenta algunas autoridades ucranianas, situándola como una fuente de gran relevancia. La plataforma cuenta con el interés añadido de que mantiene los metadatos. También Tik Tok, está destacando por el interés de algunos de los vídeos subidos por usuarios que están viviendo el conflicto de primera mano. Sin embargo, más allá de la distribución de contenidos de extrema derecha dirigidos a la captación de jóvenes -su público potencial-, el interés de esta plataforma para la investigación es baja por lo que aún no hay herramientas desarrolladas que permitan desacreditar los contenidos.

Dependiendo del rumbo y los tiempos que siga el conflicto, podremos ver nuevos desarrollos en materia de desinformación. La labor de los proveedores de servicios digitales en este sentido resultará esencial a nivel de coordinación de esfuerzos para bloquear el alcance de las campañas de desinformación, así como para el desarrollo de funcionalidades que dificulten la difusión de los contenidos. Asimismo, la colaboración conjunta dentro de la comunidad de verificadores y con Facebook (Meta) continuará siendo clave.

referencias

Khaldarova I., Pantti M. (2016) Fake News, Journalism Practice, http://dx.doi.org/10.1080/17512786.2016.1163237

Lanoszka, A. (2016) Russian hybrid warfare and extended deterrence in eastern Europe, International Affairs, 92(1)

Luxmoore, M. (2019) “Orange Plague”: World War II and the Symbolic Politics of Pro-state Mobilization in Putin’s Russia, Nationalities Papers, 47(5), https://doi.org/10.1017/nps.2018.48

Szostek, J. (2017) News Consumption and Anti-Western Narratives in Russia: A Case Study of University Students, Europe-Asia Studies, 69(2), https://doi.org/10.1080/09668136.2016.1274019

Kuzio, T. (2015) Soviet and Russian anti-(Ukrainian) nationalism and re-Stalinization. Communist and Post-Communist Studies xxx, 1e13

Cottiero, C, Kucharski, K., Olimpieva, E., Orttung, R.W. (2015) War of Words: The Impact of Russian State Television on the Russian Internet. Nationalities Papers: The Journal of Nationalism and Ethnicity, 43(4), https://doi.org/10.1080/00905992.2015.1013527.

Hansen, F.S. (2015) Framing Yourself into a Corner: Russia, Crimea, and the Minimal Action Space, European Security 24(1), https://doi.org/10.1080/09662839.2014.993974

Belavusau, U., Gliszczyńska-Grabias, A., Mälksoo, M. (2021) Memory Laws and Memory Wars in Poland, Russia and Ukraine, Jahrbuch des öffentlichen Rechts (JöR), 69.


1. El término “fascismo” ha sido un término mal utilizado y caído en abuso en la URSS y continúa siéndolo en la Rusia actual. En ambos casos ha incorporado matices de diferentes corrientes políticas, que van desde el comunismo, la democracia liberal al nacionalismo.

2. No es posible identificar información anterior en la base de datos de EU vs. Disinfo dependiente del Grupo de Trabajo East Stratcom del Servicio Europeo de Acción Exterior (EEAS), ya que la iniciativa no se establece hasta 2015.

3. https://www.propublica.org/article/in-the-ukraine-conflict-fake-fact-checks-are-being-used-to-spread-disinformation

La reputación del sitio web y del creador de contenido en posicionamiento en buscadores

La reputación del sitio web y del creador de contenido en posicionamiento en buscadores

Crear una experiencia positiva para el usuario en una página web junto con la forma en que las otras páginas abordan las intenciones de búsqueda van a determinar su posicionamiento, tal y como hemos venido explicando en anteriores entradas de este blog dedicadas al seo y la comunicación de proyectos de investigación científica.

El SEO, es decir, las técnicas de optimización de nuestros contenidos en los motores de búsqueda ayudan a que las páginas web aparezcan en los primeros resultados para el  usuario. De acuerdo con las exhaustivas pautas del evaluador de calidad de búsqueda de Google de octubre de 2021, tener un E-A-T alto es una razón importante para que una página web se ubique en las primeras posiciones en los resultados de búsqueda.

Pero, ¿Qué es E‑A-T? ¿Por qué es importante para el SEO? Se comenzó a hablar de las siglas E‑A-T en 2018, y desde entonces han aparecido en muchos artículos dedicados al SEO. Literalmente, las siglas E‑A-T significan: experiencia (expertise), autoridad (authoritativeness) y confiabilidad (trustworthiness). 

El mencionado documento de Directrices para los Evaluadores de Calidad de Búsqueda de Google, un texto prolijo que utilizan los evaluadores para medir la calidad de los resultados de búsqueda de Google y que sirve de guía a los especialistas SEO, señala que una parte importante de la calificación de la calidad de una página web (denominada en inglés Page Quality) es comprender la reputación del sitio web. Si el creador del contenido es diferente del creador del sitio web, también es importante comprender la reputación del creador, tal y como señala esta guía. 

Dedicaremos unas líneas a abordar la reputación del sitio y sus creadores. Antes de nada, es necesario señalar que la reputación de un sitio web se basa en la experiencia de los propios usuarios, así como en la opinión de personas expertas en el tema del sitio web en cuestión. En tanto que los sitios web suelen representar organizaciones reales, la investigación de reputación que hacen los buscadores tipo Google se aplica tanto al sitio web en sí como a la organización o entidad real que está detrás del sitio web. 

Los evaluadores tratarán saber más sobre la reputación de un sitio web y del creador de contenido para comprender en qué puede ser bien conocido un sitio web y, como resultado de búsqueda, qué tan bien cumple su propósito, es decir si cuando un usuario está buscando información relativa, esa página será adecuada para ofrecer ese contenido de interés que se busca. La tipología de página y el ámbito de la misma va a marcar una cierta categoría que identifica por lo que son conocidos . Por ejemplo, los periódicos pueden ser conocidos por sus reportajes de investigación independientes y de alta calidad, mientras que las web satíricas pueden ser conocidas por su humor o las web de proyectos de investigación por el contenido de valor científico y los resultados que aporten. 

Toda la información pública de grupos y proyectos de investigación y sus logros será de gran utilidad. Así por ejemplo, contar con artículos de información biográfica o de descripción del grupo y sus integrantes pueden constituirse en una buena fuente de información de reputación.

Google va a intentar encontrar fuentes independientes de información de reputación sobre el sitio web y también del propio creador del contenido a través de reseñas, referencias, recomendaciones de expertos, noticias y otra información creíble escrita por terceros sobre el sitio web y no van a confiar únicamente en lo que el sitio web en sí mismo o el creador de contenido digan al respecto en sus propias páginas o en sitios de terceros, por ejemplo en sitios web especializados donde los webmasters pueda crear reseñas diciendo a los usuarios lo buenos que son sus contenidos y páginas. Por eso, se indica a los evaluadores que para investigar la reputación del sitio web y del creador de sus contenidos, es decir el grupo u organización que hay detrás, deben analizar qué dicen los usuarios reales, así como los expertos, sobre ese sitio web. Ahora bien, tengamos en cuenta que las calificaciones y reseñas de clientes o usuarios pueden ser muy útiles para conocer la reputación de una página de comercio electrónico o la web de una empresa pero mucho menos para los sitios web de información científica. 

Las fuentes de información de reputación variarán según el tema o el tipo de organización que representa el sitio web, buscando pruebas sólidas de una reputación positiva. Volviendo al ejemplo de los medios de comunicación, servirá para medir su reputación por ejemplo que haya ganado premios periodísticos de prestigio o que cuente con un historial de reportajes originales de alta calidad. En el caso de grupos o proyectos de investigación, investigadores o autores individuales en tanto que creadores de contenido, aplica igualmente, por lo que toda la información pública de ellos y sus logros será de gran utilidad. Así por ejemplo, contar con artículos de información biográfica o de descripción del grupo y sus integrantes pueden constituirse en una buena fuente de información de reputación. Las recomendaciones de fuentes expertas, como sociedades profesionales, grupos académicos o de investigación reconocidos o asociaciones científicas, son una fuerte evidencia de una reputación positiva en buscadores. Como fuentes de información de reputación, se pueden considerar noticias publicadas en los medios, los artículos de Wikipedia, las publicaciones de blogs, los artículos de revistas, o incluso los debates en foros. La clave para Google es que las fuentes de información sean independientes y creíbles.

Google da a sus evaluadores unas pautas para investigar la reputación de sitios web que conviene tener en cuenta, como que a la hora de hacer una búsqueda de reseñas de la web en cuestión se excluyan las páginas propias de la organización o sus miembros o sus redes sociales, y centrarse en artículos, referencias, recomendaciones de expertos y otra información creíble escrita por personas terceras sobre ese sitio web o el creador del contenido. Es importante destacar la gran relevancia que se da a Wikipedia, por lo que si el grupo de investigación, equipo u entidad tiene presencia, correlacionará de forma positiva, pero también hay que tener en cuenta que los evaluadores van a revisar que el contenido pueda estar desactualizado o si hay mensajes que adviertan a los usuarios de que hay desacuerdos sobre parte del contenido,. 

La credibilidad y la confianza, como en otros ámbitos, se demuestra con hechos, y la capacidad de influencia sobre los otros y de la prescripción, es clave. En el caso del SEO en buscadores, también.

Los buscadores saben que van a encontrar poca o ninguna información sobre la reputación de un sitio web de una pequeña organización o de investigadores individuales. Esto no es indicativo de reputación positiva o negativa e indican explícitamente que la falta de reputación no debe considerarse una indicación de baja calidad de la página web que se analice. Ahora bien, es absolutamente conveniente trabajar la reputación del sitio y sus creadores como se ha señalado, para contribuir al mejor posicionamiento de nuestra página, lo que viene a confirmar una de las máximas de la comunicación actual, que señala que hoy se trata más de hacer las cosas bien y generar reputación por ello, que simplemente decirlo. La credibilidad y la confianza, como en otros ámbitos, se demuestra con hechos, y la capacidad de influencia sobre los otros y de la prescripción, es clave. En el caso del SEO en buscadores, también.  

Aprende a crear infografías para comunicar ciencia

Aprende a crear infografías para comunicar ciencia

Actualmente, nuevos formatos se están incorporando a la diseminación del conocimiento científico en los medios tradicionales, en las revistas científicas y en nuevos canales digitales como las redes sociales (Twitter, Instagram o Linkedin). En este post descubrirás y aprenderás cuál es el proceso de elaboración de una infografía para comunicar ciencia.

Comunicar la ciencia es más importante que nunca. La transferencia del conocimiento científico es fundamental para el avance y la progresión social. Los investigadores tienen la responsabilidad de comunicar los hallazgos de sus investigaciones, desde su inicio hasta el final. Para ello deben apoyarse en equipos de comunicación especializados que les ayuden a incorporar formatos innovadores que cumplan criterios tanto estéticos como informativos.

El ser humano es visual. El cerebro es capaz de procesar hasta 60.000 veces más rápido una imagen que un texto (Social Media Marketing, 2014). Por ese motivo, la integración de formatos visuales y gráficos puede contribuir a la difusión de la ciencia de manera creativa llegando a nuevos públicos por canales alternativos al artículo científico. Sin embargo, la integración de estos formatos requiere seguir un proceso ordenado para garantizar que el producto final recoja los hallazgos y conclusiones del contenido científico a transmitir. Así, el proceso de elaboración de una infografía no es aleatorio, requiere colaboración entre científicos y comunicadores para conseguir un producto final de calidad. Divulgar ciencia requiere un trabajo basado en un proceso pausado, detenido y sobretodo, pensado (Jaén, 2015).

Consideraciones previas

Antes de conocer cuáles son los pasos que debemos seguir para crear una infografía, debemos tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Apóyate en el equipo científico. El conocimiento especializado requiere profesionalización. Los científicos conocen en detalle los procesos, los métodos, y los resultados empleados en sus investigaciones, por ese motivo, debemos consultarles para que nos ayuden a entender el conocimiento especializado y verifiquen que el contenido a transmitir cumple con los objetivos de los estudios.
  • Inspírate en otros medios. Actualmente numerosos medios de comunicación emplean formatos visuales para transmitir información técnica. Medios de comunicación tradicionales como elDiario.es, El Mundo incorporan estos formatos para acompañar a noticias con contenido complejo. Revistas científicas especializadas en el ámbito de la comunicación y educación como “Comunicar” o “Journal of New Approchaes in Educational Research” incorporan estos formatos acompañando a los manuscritos publicados.
  • Aspectos estilísticos. Durante todo el proceso creativo se debe cuidar el diseño para lograr un producto atractivo que conmueva visualmente al receptor. Para conseguirlo se debe tener en cuenta la selección de las fuentes, el diseño y tamaño de las formas, la elección de los colores y la armonía y sintonía en el resultado final.

Procedimiento de elaboración

En el siguiente interactivo se incluyen las fases, descritas a continuación, para elaborar una infografía:

Procedimiento de elaboración de una infografía. Fuente: elaboración propia.

  • Estudio de la información. Todo se puede comunicar y por ese motivo en un primer momento es determinante detenerse y analizar que contenido queremos transmitir. Hay temáticas complejas que requieren la participación de investigadores para clarificar conceptos, así la colaboración entre comunicadores y científicos es necesaria durante todo el proceso para evitar errores en la representación de la información.
  • Creación del contenido. Una vez hayamos identificado qué es lo que vamos a transmitir, debemos definir el estilo a emplear y comenzar el proceso de conceptualización. Conceptualizar implica buscar representaciones visuales (imágenes, formas, o gráficos) que describan un concepto de la información a transmitir. Por ejemplo:

En la anterior entrada, se desglosaba un listado de las aplicaciones más útiles para crear infografías, destacando Canva, Piktochart, Infogram, Genially y Flourish. A continuación, se incluye un vídeo en el que se explica cómo generar una infografía científica con Canva:

  • Verificación. Es un requisito fundamental tras elaborar la infografía verificarla en dos sentidos. En primer lugar, una verificación informativa con el equipo científico para corroborar que se ajusta al contenido a transmitir. En segundo lugar, una verificación estilística con el equipo de comunicación para comprobar que se ajusta al estilo y formato decidido. Una infografía puede sufrir numerosas transformaciones tras su creación, por lo que no debemos pensar que el primer diseño es el final y estar abierto a posibles modificaciones.
  • Publicación. Una vez aprobada solo queda publicarla. En ese sentido incluir infografías científicas en internet encajan perfectamente ya que los públicos se informan mayoritariamente a través de este medio, especialmente a través de las redes sociales, medios digitales generalistas y medios digitales especializados (Alvarez Garcia, 2019).

Las infografías son un formato innovador que ofrecen muchas posibilidades para comunicar ciencia. La comunidad científica debe ser capaz de aprovechar el valor añadido que aporta la imagen para maximizar la difusión de los resultados de las investigaciones y estimular el progreso social.

Referencias

  • Álvarez García, S. (2019) Medios para la comunicación científica ¿Cuáles son los más eficientes? https://bit.ly/3Cbkqhn
  • Jaén, I. (2015) La Divulgación Científica a través de Infografías didácticas https://bit.ly/3pBN4mw
  • Social Media Marketing (2014). El poder de la imagen ¿Por qué el contenido visual nos atrae tanto? https://bit.ly/3sCJb2F

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