Training 360º. Aprende a crear contenido inmersivo

¿Quieres aprender a generar contenido audiovisual inmersivo de una manera sencilla? Guía para dar los primeros pasos en 360º

por Alberto Sánchez Acedo | Feb 14, 2022

Existen multitud de dispositivos tecnológicos, capaces de generar contenido inmersivo, y que permiten al usuario disponer de un abanico más amplio de recursos audiovisuales. Entre toda esta tecnología, se viaja desde la tecnología más sencilla, como las cámaras 360º, hacia una tecnología más compleja, como es el caso de dispositivos de realidad virtual, capaces de transportar al espectador a una inmersión total en una nueva realidad. En este post se podrá entender el funcionamiento, desde el proceso de preproducción hasta la fase de postproducción, de la tecnología más sencilla a nivel de usuario para poder generar contenido inmersivo: las cámaras 360º.

La tecnología 360º es capaz de transportar al espectador a una posición en primera persona, la cual le permitirá ver todo el entorno que rodea una escena (véase Figura 1). Esta idea, de poder capturar todo el entorno, no es algo nuevo, hay que remontarse al siglo XVIII cuando Robert Baker presentó su proyecto “Panorama”, el cual pretendía captar todo el entorno de una escena mediante una imagen en 360º alrededor de una rotonda, cubierta por una cúpula en forma de cono (Thompson et al., 2017, p.53). A día de hoy, para poder representar un entorno 360º, no es necesario un trabajo tan complejo como el de Baker, sino que es suficiente con disponer de una cámara 360º, ya que con un simple “click”, es capaz de capturar toda una escena 360º.

Figura 1. En una imagen 360º se puede hacer scroll con el ratón.

Preproducción

Actualmente, en el mercado hay un sinfín de marcas y modelos capaces de generar este formato audiovisual. Algunos de los ejemplos más famosos son los modelos de Ricoh: Theta S, Theta V o Theta Z1, ordenados de menor a mayor resolución de imagen. Otros ejemplos son la Insta360, o la Samsung Gear360.

En el grupo de investigación Ciberimaginario, se ha trabajado y se han realizado proyectos inmersivos con el modelo Ricoh Theta V, por lo que nos centraremos en lo que resta de post en este modelo de cámara.

Este modelo, al igual que la mayoría, permiten tanto la toma de fotografías como la grabación de vídeos.
En el caso del modo fotografía, la Ricoh Theta (independientemente de la gama S, V o Z1) dispone de un uso muy intuitivo, en el que pulsando el botón se puede capturar la instantánea 360º.

En el modo de grabación de vídeo, la tarea se complica un poco. No obstante, se ofrece la posibilidad de controlar este dispositivo de forma inalámbrica, desde el smartphone. Para ello, es necesario conectar la cámara vía WiFi al smartphone desde la app de Ricoh Theta, disponible para iOs y Android. Esta forma de control remoto facilitará el proceso de grabación, y es necesaria si lo que se pretende es que no aparezca el camarógrafo en escena.

POSTPRODUCCIÓN

Una vez grabada la escena es la hora de editar los brutos. También se distinguirá entre la edición de fotografías y la edición de vídeo.

En el caso de las fotografías, se ofrece la posibilidad de utilizar la app Theta+, la cual tiene gran cantidad de posibilidades y recursos para producir una fotografía 360º de alta calidad. No obstante, si así se prefiere, se puede trabajar con Photoshop mediante la pestaña 3D, que se encuentra en la barra superior.

Por el contrario, en el caso del vídeo, al igual que a la hora de la grabación, la tarea de postproducción es un poco más compleja. En este punto, es necesario entender la diferencia entre formato estereoscópico y formato monoscópico. Ya que los brutos recogidos en una grabación serán en formato estereoscópico, mientras que lo que se necesita, para poder editar correctamente un vídeo 360º, es el formato monoscópico (véase Figura 2). Este paso de conversión es una tarea sencilla, que debe hacerse con el programa de Theta para ordenador disponible aquí.

Figura 2. La imagen vista con dos círculos es propia de una vista estereoscópica, mientras que la monoscópica tiene formato equirrectangular.

Una vez con los brutos convertidos a monoscópico, la mejor opción para editar un vídeo 360º es hacer uso de Premiere, dónde la edición será exactamente igual que en el caso de un vídeo convencional, pero preestableciendo los ajustes de secuencia que a continuación se muestran:

Figura 3. Los preajustes propioos en Premiere para una secuencia 360º.

Publicación

Llega el paso de compartir el proyecto 360º, para ello hay que tener en cuenta que a la hora de publicar o compartir material inmersivo, es necesario hacerlo en plataformas que sean capaces de soportar este formato.

Ejemplo de estas plataformas, que soportan contenido 360º, son Youtube o Facebook, donde el usuario podrá explorar con el ratón todo el entorno 360º. Además, girando el móvil, se puede navegar en 360º, para ello es necesario que el dispositivo tenga giroscopio – últimamente todos los smartphones y tablets tienen giroscopio-.

Por el contrario, hay redes sociales, que de momento, no soportan el formato 360º, como es el caso de Instagram o TikTok.

Interacción

Por último, pero no menos importante, y si el proyecto así lo requiere, existe la posibilidad de añadir interacción al trabajo. De esta manera, al añadir aspectos interactivos al formato inmersivo, se podrá disponer de un producto mucho más eficaz y completo. En el siguiente ejemplo se puede ver un vídeo inmersivo interactivo:

Figura 4. Haz click para disfrutar del vídeo inmersivo interactivo.

Para añadir interacción, es necesario haber editado los brutos para disponer del material deseado y preparado para añadir la interacción. Existen varios programas, tanto en línea como Thinglink, como en software capaces de hacerlo.

En el caso del grupo Ciberimaginario, y del ejemplo mostrado anteriormente, se ha optado por el software 3DVista.

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Modelizar la medición de la eficacia para lograr mayor impacto en la comunicación científica ¿es posible?

Modelizar la medición de la eficacia para lograr mayor impacto en la comunicación científica ¿es posible?

La medición de la eficacia de la comunicación ha adquirido relevancia, que cada vez es más creciente, en el ámbito de la comunicación científica. En un mundo de información en constante crecimiento, comunicar la ciencia de manera efectiva es un desafío crucial. En la era de la desinformación, es fundamental que la comunicación científica se utilice de manera efectiva para combatir las desinformaciones, mitos y las falsedades, y para promover la concienciación en áreas vitales, como, por ejemplo, la sostenibilidad o la salud. Pero, ¿existe alguna forma de garantizar que las acciones de comunicación científica sean eficaces?

La respuesta a esta última pregunta no es sencilla, ni tampoco barata. A menudo, aquellos que nos dedicamos a la producción de contenido divulgativo y científico, sabemos que no siempre se dispone de suficientes recursos, como un departamento de experiencia de usuario que pruebe el producto comunicativo antes de lanzarlo, o un departamento de marketing que obtenga información sobre las métricas de impacto. Aunque no es difícil monitorear las métricas de impacto (como número de visualizaciones, tasa de rebote, tiempo de permanencia o reproducción), estas no garantizan el entendimiento sobre la eficacia de las acciones de comunicación llevadas a cabo. Para obtener dicho conocimiento, es necesario realizar experimentos en el laboratorio, un poco más complejos.

En Ciberimaginario, llevamos años trabajando para entender mejor cómo mejorar la medición de la eficacia de la comunicación en este ámbito, especialmente desde el punto de vista de la experiencia del usuario. La eficacia de la comunicación implica evaluar cuánto se comprenden, aceptan o utilizan los mensajes transmitidos por los destinatarios. Como resultado de mi tesis doctoral, hemos desarrollado un modelo de eficacia basado en acciones de contenido audiovisual. Sin embargo, durante la puesta en marcha, nos dimos cuenta de la complejidad de la tarea de medir la eficacia, lo cual podría no ser viable en la mayoría de los casos de comunicación científica donde no se cuenta con recursos limitados.

Por lo tanto, decidimos que una buena forma de “democratizar” la medición de eficacia (haciendo que también sea accesible para los profesionales de la comunicación científica) es crear modelos de medición que simplifiquen el trabajo y, sobre todo, que pongan a disposición de todos el acceso a dicho conocimiento.

El modelo de medición de la eficacia para productos audiovisuales

Para medir la eficacia de la comunicación, es esencial analizar las reacciones y respuestas de los destinatarios del mensaje. Este análisis puede hacerse a través de encuestas, entrevistas o grupos de discusión. Sin embargo, también se pueden utilizar técnicas de neurocomunicación, como el seguimiento ocular o el análisis de las expresiones faciales, para evaluar cómo los destinatarios procesan y reaccionan a los mensajes. Para llevar a cabo el modelo que hemos publicado recientemente, hemos recurrido a la tecnología de iMotions, una plataforma de software avanzada que permite la recopilación y el análisis integrado de datos biométricos y de comportamiento humano. Incluye técnicas como el seguimiento ocular, la respuesta galvánica de la piel, las expresiones faciales y más.

Lanzamiento de iMotions 10, la última versión del software hasta el momento.

La plataforma se utiliza en una variedad de campos y aplicaciones, desde la investigación de mercados hasta la neurociencia y la psicología, y desde luego tiene mucho potencial para el ámbito de la ocmunicación científica. iMotions proporciona las herramientas necesarias para realizar estudios detallados sobre cómo los humanos interactúan y reaccionan a diferentes estímulos, permitiendo a los investigadores obtener información valiosa y detallada sobre el comportamiento humano.

Curso gratuito y abierto de neurocomunicación con iMotions

Si te interesa conocer exactamente cómo llevamos a cabo le diseño metodológico del modelo que desarrollamos puedes acceder a la información del curso. El curso está disponible en la plataforma de Classroom Ciberimaginario.

Pantallazo del curso de Estudios de neurocomunicación con iMotions de Juan Romero Luis.
Haz click en la imagen para acceder al curso.

Este curso tiene como objetivo proporcionar una comprensión profunda y detallada de cómo llevar a cabo un estudio de A/B utilizando el software iMotion. El enfoque principal es ofrecer un entendimiento exhaustivo de las pruebas A/B, una técnica efectiva para comparar dos versiones de un producto o contenido y determinar cuál es más eficaz. Se abordan los aspectos más técnicos para la configuración del test en la plataforma. Además, el curso se ocupa de cómo interpretar los resultados para realizar los diferentes tipos de análisis que se pueden llevar a cabo con la propia herramienta.

Vídeo del primero módulo del curso.

Estate atento a las publicaciones de este blog si te interesa la medición de la eficacia en el ámbito de la comunicación científica. Actualizaremos el contenido a medida que avancemos en nuestras investigaciones. En el futuro, tenemos planteado mejorar el modelo de medición con el fin de adaptarlo a nuevos formatos para la comunicación científica, como en productos de realidad extendida.

Referencias

Romero-Luis, J., Carbonell-Alcocer, A., Levratto, V., Gertrudix, M., Gertrudis Casado, M. C., & Hernandez-Remedios, A. (2023). Design and assessment of an experimental model for evaluating the effectiveness of audiovisual products on the circular economy aimed at promoting environmental awareness. Journal of Cleaner Production, 423, 138820. https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2023.138820

iMotions. (2021). iMotions 10 launch. https://www.youtube.com/watch?v=eAMrorVxQRw

DOCENTES, REDES SOCIALES Y CULTURA CIENTÍFICA

DOCENTES, REDES SOCIALES Y CULTURA CIENTÍFICA

Allá por el 1999, en los primeros años en los que explorábamos las múltiples posibilidades de un internet accesible para todos y todas, autores como Repetto Jiménez ya trataban de concienciar sobre la necesidad de una alfabetización científica y tecnológica en la formación de los futuros docentes. En pocos años, experimentamos una revolución en la forma de comunicarnos y nos vimos inmersos en un mundo infinito de información instantánea y no siempre contrastada.

Hoy en día, si preguntamos a docentes de cualquier etapa por dónde buscan información y recursos didácticos para su trabajo, seguramente obtengamos la siguientes respuestas: Instagram, Facebook, YouTube o X (antiguo Twitter), o así lo aseguran estudios como el de Marcelo-Martínez et al., (2023). Asimismo, encontramos la característica, que no problemática, de que la inmensa mayoría de profesorado de todas las etapas a nivel internacional, recurre a las redes sociales como principal fuente de inspiración profesional (Krismanto, 2022).

Sin duda, internet está repleto de variada y valiosa información, pero no siempre responde a unos criterios básicos de calidad ni, por supuesto, han pasado por los filtros del método científico. Por ello, la fiabilidad de dichos contenidos destinados al proceso de enseñanza-aprendizaje que inundan las redes sociales, mayoritariamente visuales y de consumo rápido, quedan al amparo del juicio de aquellos docentes que los usan y/o adaptan para su trabajo diario.

Otro de las funcionalidades que el sector docente ha encontrado en las redes sociales son las comunidades profesionales o, también conocidos como “espacios de afinidad” (Gee, 2005). Un espacio de afinidad es un entorno, virtual en este caso, donde las personas convergen debido a un interés, motivación o idea en común. Cualquier red social es un claro ejemplo de ello, ya que permiten crear nexos y comunidades de usuarios con un fin en común y facilita la comunicación entre los involucrados.

En este contexto, también surgen liderazgos informarles respecto a los creadores de contenido como profesionales de referencia en los que nos sentimos reflejados en lo profesional y en lo personal (Marcelo-Martínez et al., 2023).

REDES SOCIALES A DEBATE

Resumiendo, las redes brindan al sector docente múltiples oportunidades de desarrollo profesional, puesto que podemos acceder con facilidad al trabajo e ideas de otras personas. Sin embargo, si te dispones a indagar, no muy en profundidad, podemos encontrar recursos didácticos o fuentes con fallos de diseño o ejecución.

En este contexto, surge un debate o reflexión que podemos abrir con las siguientes preguntas: ¿son las redes sociales un lugar fiable para consumir información de uso profesional o académico?, ¿cómo podemos contrastar la calidad de los contenidos que encontramos en ellas?, ¿es necesario complementar dicha información con otras fuentes cuyos contenidos sí han sido contrastados mediante el método científico?

Hacer algo distinto no significa, per se, hacerlo mejor. Copiar no es innovar, ya que innovar requiere investigar y contrastar los procesos y resultados correspondientes mediante el método científico (Galán-González, 2022). Por ello, imitar secuencias o recursos que otros docentes comparten en sus redes no conlleva necesariamente una innovación metodológica en nuestras aulas.

CULTURA CIENTÍFICA PARA EL DESARROLLO PROFESIONAL DOCENTE

Existen múltiples revistas nacionales e internacionales sobre ciencias de la educación que producen innumerables artículos especializados en diversas áreas, pero ¿cómo pueden competir las revistas científicas con las redes sociales como fuente de inspiración y conocimiento? Es una cuestión muy difícil, pero todo radica en la cultura científica y en la divulgación.

Por un lado, es imprescindible formar a los futuros maestros en la importancia consumir, y también crear, información de naturaleza científica para su desarrollo profesional. Además, enseñar cómo y dónde obtener esa información y en la necesidad de hacerlo a lo largo de toda su carrera docente. En otras palabras, contribuir a su cultura científica.

Por otro lado, destacar el papel de los divulgadores como puente entre los contenidos científicos y aquellos docentes que, por distintas razones, no van a consumir dicha información. He aquí un punto muy importante, porque ellos tienen presencia constante en las redes sociales, es decir, donde la mayoría de los docentes acceden para inspirarse y, de alguna manera, contribuir a su formación. De esta manera, sirven de altavoz para hacer conocer la innovación contrastada y últimos hallazgos científicos en materia educativa, contribuyendo así también al acercamiento de los docentes a la cultura científica.

Para finalizar, recordar al lector que innovar es una necesidad incuestionable en educación, pero no olvidemos que la innovación sin investigación no deja de ser la puesta en práctica de una intuición no contrastada. Ayudemos mediante la formación, comunicación y divulgación científica a viajar desde la intuición a la evidencia en un sector tan importante para el desarrollo de la sociedad como es la educación.

Referencias

Galán González, A. (2022). El papel de las revistas de impacto en la reforma de la profesión docente: de la especulación a las evidencias. Aula Magna 2.0. [Blog]. https://cuedespyd.hypotheses.org/11192

Gee, J. (2005). Semiotic social spaces and affinity spaces: From The Age of Mythology to today’s schools. In D. Barton & K. Tusting (Eds.), Beyond Communities of Practice: Language Power and Social Context (pp. 214-232). Cambridge University Press. https://doi:10.1017/CBO9780511610554.012

Krismanto, W., Setyosari, P., Kuswandi, D. ., & Praherdhiono, H. (2022). Social Media-Based Professional Learning: What Are Teachers Doing in It?. Qualitative Research in Education11(1), 89–116. https://doi.org/10.17583/qre.9698

Marcelo-Martínez, P., Yot-Domínguez, C., & Marcelo, C. (2023). Los docentes y las redes sociales: Usos y motivaciones. Revista de Educación a Distancia (RED)23(72). https://doi.org/10.6018/red.523561 Repetto Jiménez, E. (2000). La educación científica y la formación de los maestros. El Guiniguada, (9), 233–243. Recuperado a partir de https://acortar.link/K8ofBI

EL COMPROMISO AMBIENTAL DE LA GENERACIÓN Z

EL COMPROMISO AMBIENTAL DE LA GENERACIÓN Z

La generación Z es aquella nacida cuando empezaba el siglo XXI, aunque no hay consenso en las fechas exactas. Esta generación ha sido la primera en tener acceso a internet, es decir, los primeros nativos digitales. En cuanto a las cualidades de estos jóvenes, destaca estar comprometidos socialmente.

El cuidado del medioambiente necesita de la colaboración ciudadana gracias a un doble compromiso: la concienciación del problema y la materialización en el acto de reciclar la basura. En España las organizaciones sin y con ánimo de lucro trabajan desde varios campos: el reciclaje, el ecodiseño de envases domésticos ligeros y la integración en la fabricación de los envases para promover la reducción de residuos.

Las compañías u organizaciones dedicadas a las labores de reciclaje comparten un espacio conceptual en el que destaca la inspiración en la naturaleza. Sirva como ejemplo Ecoembes, empresa líder en el mercado del reciclaje en España, cuyos valores podríamos considerarlos universales: colaboración, cercanía, expertise e innovación. También hay que reseñar sus valores en las acciones de comunicación que giran en torno al humanismo y la economía circular. El tono de sus campañas es amable y de compromiso individual y social.

La economía circular no puede funcionar sin la colaboración ciudadana, y es por ello, que la concienciación y la acción de los públicos es esencial para que la maquinaria siga funcionando. Sin basura no hay reciclaje. Estudios de hábitos de reciclaje como el llevado a cabo por el instituto Catchment, ponen de manifiesto la existencia de una población no recicladora, destacando la generación Z como escéptica, considerando la actividad incómoda y compleja.

El compromiso con el reciclaje se modifica según variables como el espacio en el que viven o desarrollan su ocio. La actitud es más positiva en el entorno familiar: la decisión en el hogar no depende de ellos, pero cuando abandonan el núcleo parental, si la convivencia es en solitario o en grupo, no suelen reciclar, aun reconociendo los valores positivos del reciclaje. Un claro ejemplo son los estudiantes que se desplazan a grandes urbes para estudiar en la universidad, compartiendo piso. Este es un ejemplo en el que abandonan su responsabilidad con el reciclaje. Es cierto que la generación Z asume el valor del cuidado del medioambiente, y la importancia de la separación de residuos, pero se produce una “no adecuación” entre las creencias y la acción.

Otro problema es la gestión de los residuos fuera del hogar. En este caso, la generación Z alega, no sin razón, la dificultad para encontrar contenedores con separación en espacios abiertos o cerrados, en la naturaleza o en las urbes.

¿Qué podemos hacer para cambiar los hábitos de la generación Z respecto al reciclaje? Antes de desarrollar una posible estrategia de comunicación, se ha realizado una investigación con el objetivo de conocer las necesidades de los jóvenes. El trabajo se realizó en la Facultad de Ciencias de la Información, Universidad Complutense de Madrid con alumnos del grado de Publicidad y RRPP. Los resultados han sido de sumo interés y demuestran la diferencia entre tener creencias y llevarlas a la práctica.

La generación Z valora muy positivamente la gestión de los residuos siempre que se haga en el entorno familiar. Ahora bien, la mayor parte de ellos valora positivamente la labor de las compañías públicas o privadas cuya actividad es la gestión de la basura. La debilidad es no tener un compromiso ambiental real y no reciclar por diversas razones. Los resultados de la investigación revelan que una minoría todavía cuestiona la eficacia de la separación de la basura. Ahora bien, esta generación propone soluciones tales como premiar a todos aquellos que participen en el reciclaje, al igual a como se hace en otros países de la Unión Europea. Por último, resumir que no existe una preocupación suficientemente sólida sobre la importancia del reciclaje y llegado el momento de la verdad, la generación Z recicla de manera ocasional.

Cabría preguntarse si desde la universidad o el instituto existe la posibilidad de forma y educar con materias transversales regladas a las generaciones de jóvenes. Además, se da la paradoja de que serán los que recibirán un planeta contaminado como ninguna generación anterior ha tenido la desgracia de conocer.

TENDENCY OF CIRCULAR ECONOMY AND LIVING LABS IN COLOMBIA

TENDENCY OF CIRCULAR ECONOMY AND LIVING LABS IN COLOMBIA

In general, most Latin-American countries have been recognized for their abundancy in different environmental resources, but just as it is happening in the rest of the world, those resources have been actively used and they are going down rapidly.

That is why Colombia has started to follow the global tendency in a transition to a Circular Economy supported by living labs projects. In a constantly changing world where virgin resources are increasingly limited, it is necessary to transition to a circular operating system (Lakatos et al., 2023).

Colombia, in its beginnings with the topic of living labs several years ago, created some proposals where a model can be observed more towards the use and management of ICT in some contexts than in the generation of innovation integrated in the social context. Thus, since that time, several processes have been created around different living labs, some of which were even recognized at the time by the European Network of Living Labs (ENoLL) for their application based on the users of a community; active participation in social terms of all citizens (Mancebo Lozano, 2021).

Innovation is one of the key factors in the economy development of any country, and education has been one of the greatest ways to promote it in all fields; social innovation provides a new way to meet needs that vary according to the societies or the communities involved (Lapointe et al., 2021).

Living labs in Colombia have caught the attention of the academic community to integrate different actors in the processes of innovation, helping a transition to a sustainable society. In Colombia living labs tendencies includes entrepreneurship, activities between public and private businesses and research promoting innovation. However, living labs are more noticeable in the private educational sector due to the investment they might need. There is evidence in different studies that Living lab in Colombian higher education institutions is still in the early stages of implementation due to limited investment and lack of governmental policies, higher education institutions have a significant prominence around the creation and dissemination of knowledge, through research and training, in addition to being considered powerful drivers of innovation, development economic, and social well-being (Mora & Ortiz, 2023).

Lapointe et al. (2021) argued that framing innovation via people and use value within an open innovation ecosystem does not automatically guarantee embeddedness in an alternative economy mode, that is why, Colombia must work towards different governmental policies promoting the gathering of public and private educational institutions, the labor force and the communities, to reach a level of social innovation evidenced in real benefices for people and all these proposals also showing a great improvement in the Circular Economy of the country and the world.

Referencias

Lakatos, E., Birgovan, L., Szilagy, A.,Koval, V. & Karshowsky, A.(2023). The role of living-labs in cities’ transition to a circular economy. Innovative Economics and Management, 10(2), 271-279 DOI: https://doi.org/10.46361/2449-2604.10.2.2023.271-279

Lapointe, D., Guimont, D., Guillemard, A., & Benjamin, C. (2021). People, Place, Values: Living Lab as Social Innovation Processes for Tourism Communities. Anais Brasileiros De Estudos Turísticos, 11. https://doi.org/10.5281/zenodo.5771002

Mancebo Lozano, E. (2021). El estado de bienestar y la nueva gestión de los servicios públicos en España y Latinoamérica: : innovación en los servicios sociales y sanitarios tras el Covid-19. Saber Servir: Revista De La Escuela Nacional De Administración Pública, (6), 95–121. https://doi.org/10.54774/ss.2021.06.06

Mora, D. L. & Ortiz, J. A. (2023). Aproximación académica sobre la estructura y funcionamiento de los Living Labs en universidades colombianas [Documento de trabajo, Universidad EAN]. http://hdl.handle.net/10882/13323.

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